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      UBA 200 años: La FADU, de sus inicios Beaux Arts al proyecto moderno

      En el marco del 200 aniversario de la UBA, una breve historia de la FADU, una institución cuyos egresados marcaron nuestra ciudad.

      UBA 200 años: La FADU, de sus inicios Beaux Arts al proyecto modernoLa FADU ocupa el Pabellón 3 de Ciudad Universitaria. Foto: FernandodelaOrden

      En la Memoria Anual del Consulado de Comercio de Buenos Aires de 1796, Manuel Belgrano, su incansable secretario, proponía la creación de una Escuela de Arquitectura, por su “importancia para el progreso de la sociedad”. La iniciativa no prosperó y hubo que esperar un siglo y medio para que, finalmente, la Universidad de Buenos Aires le reconociera a la disciplina suficiente entidad como para otorgarle el estatus de facultad.

      “Belgrano, iluminista liberal, coincidía con Jovellanos en asignarle a la arquitectura gran importancia en la construcción de una cultura civil moderna”, dice Gustavo Brandariz, arquitecto, titular de Historia de la Arquitectura, investigador y dueño de uno de los archivos más completos de la vida de la FAU/FADU, parte del cual ilustra esta nota.

      Arquitectura tuvo varios nacimientos fallidos. Antes de su recomendación de 1796, Belgrano había logrado que el Virreinato aprobara la apertura de una Escuela de Dibujo en la que se enseñó por un breve período “geometría, arquitectura, perspectiva y todas las demás especies de dibujo”.

      Facultad de Ciencias Exactas en Manzana de las Luces en 1885Facultad de Ciencias Exactas en Manzana de las Luces en 1885

      En 1821 se creó la Universidad de Buenos Aires, con el mismo espíritu ilustrado que guiaba a Belgrano, pero sus facultades, concentradas en la Manzana de las Luces, se circunscribieron a cinco departamentos: “Primeras Letras, Estudios Preparatorios, Medicina, Jurisprudencia y Ciencias Sagradas”.

      Casi cuatro décadas después, en 1858, “Carlos Enrique Pellegrini propuso al Consejo de Instrucción Pública la creación de una Facultad de Ciencias Económicas dividida en seis escuelas, una de las cuales sería dedicada a la enseñanza de la arquitectura. El proyecto no pudo concretarse”, recuerda Brandariz.

      Alumnos en el taller de Manzana de las LucesAlumnos en el taller de Manzana de las Luces

      El historiador destaca la figura de Juan María Gutiérrez. Designado Rector por Bartolomé Mitre en 1861, era una personalidad prominente de la Generación de 1837, estadista, literato, jurista y también agrimensor formado en el Departamento Topográfico creado por Rivadavia.

      “Tenía los conocimientos técnicos y sabía la importancia que tenía sistematizarlos y darles rango académico”. Así fue como, en 1865, creó el Departamento de Ciencias Exactas, que incluía las carreras de Ingeniería y Arquitectura.

      “Con esta fundación, se creaban los estudios universitarios de arquitectura en la República Argentina. Emilio Rosetti, un ingeniero formado en Italia, asumió la enseñanza de ‘Arquitectura Civil’”, repasa Brandariz. La modalidad pedagógica era la de taller-atelier.

      La UBA fue pionera en la titulación de la profesión. En Estados Unidos los estudios universitarios se crearon tres años después que en la UBA. “Arrancó el MIT en 1868. Algo muy lógico, pensando en la cercanía en las corrientes de la profesión que existen entre los dos países”, agrega.

      Los primeros títulos

      En 1874 el Departamento de Ciencias Exactas se transformó en Facultad de Matemáticas. La constelación de carreras funcionaba en la Manzana de las Luces, en Perú 294. El Aula Magna era la Sala de Representantes de Buenos Aires que Rivadavia le había encargado al arquitecto francés Próspero Catelin, el mismo que proyectó el Cementerio de la Recoleta.

      Aula  Magna en la Manzana de las LucesAula Magna en la Manzana de las Luces

      “La arquitectura argentina tenía ese signo. Los planos de sus grandes obras estaban firmados por europeos o argentinos formados en el extranjero”, advierte Brandariz. Y el primer título entregado por la flamante Escuela de Arquitectura no escapó a ese destino: fue una reválida de los estudios cursados en Alemania por Ernesto Bunge, quien recibió su diploma el 29 de agosto de 1878.

      Ernesto Bunge, el primer egresadoErnesto Bunge, el primer egresado

      A los pocos días, el 2 de septiembre, se recibió Juan Antonio Buschiazzo, el primero en completar la cursada en la UBA. “Ambos profesionales serían figuras prominentes de la Sociedad Central de Arquitectos, que se fundó en 1886”, define el historiador.

      Juan Buschiazzo, el segundo egresadoJuan Buschiazzo, el segundo egresado

      En 1878, además, se modificó por primera vez el Plan de Estudios de la carrera. Se estableció una currícula de cuatro años, más uno de práctica profesional y un examen final. En 1882 se aprobó el Código de Construcciones de Buenos Aires, que obligaba a que los planos estuvieran firmados por arquitectos o ingenieros titulados.

      Al nacionalizarse la UBA, en 1881, se fusionaron las Facultades de Matemáticas y de Ciencias Físico-Naturales. Luis A. Huergo fue su primer decano. La carrera ya tenía un profesor arquitecto, rompiendo la tradición de ingenieros docentes, un mix que costó desterrar del imaginario popular, que consideraba que se dedicaban a lo mismo.

      Un giro a las Bellas Artes

      En 1901 la carrera ya tenía un círculo de profesionales destacados. Tres de ellos --Alejandro Christophersen, Paul Hary y Joaquín M. Belgrano—logran transformarla en una Escuela de Arquitectura, inspirada en la École des Beaux Arts de París. La matrícula de estudiantes no deja de crecer y genera movimientos, en 1908 se crea el Centro de Estudiantes de Arquitectura.

      Una editorial de Christophersen en el primer número de la Revista de Arquitectura, órgano casi oficial de la carrera, insta a los alumnos a integrar las Beaux Arts a la tradición arquitectónica nacional. Él mismo se había formado en la Real Academia de Bellas Artes de Bruselas. “¡A la juventud de nuestra escuela le corresponde buscar ansiosa esos rumbos nuevos!”, cerraba su artículo.

      Lo que el autor del Hospital de Niños y el Palacio de los Anchorena no imaginaba era que esos nuevos rumbos llevarían a sus estudiantes bien lejos de la Ópera Garnier.

      Si los comienzos en Exactas estuvieron ligados al Neorrenacentismo italiano, los de la Escuela fueron franceses. “En 1913, el decano encomendó a Ernesto de la Cárcova, profesor de Plástica, la contratación de un profesor francés. En París eligió a René Karman, un egresado de la École des Beaux-Arts y ganador del Grand Prix de Rome, su premio mayor. En 1914 se incorporó su compatriota René Villeminot”, cuenta Brandariz.

      La Escuela acompañó el crecimiento urbano de Buenos Aires. En 1939 tenía unos 200 alumnos y 10 años más tarde, 300. En 1929 egresó la primera arquitecta: Filandia Elisa Pizzul.

      Filandia Pizzul, la primera arquitecta, egresada de la UBAFilandia Pizzul, la primera arquitecta, egresada de la UBA

      El taller seguía siendo el eje pedagógico. “Los estudiantes hacían proyectos imaginarios, pero sin situarlos en un terreno específico y sin desarrollo de su forma constructiva, que se suponía siempre igual. Seguían métodos rigurosos en geometral, sin dibujo libre. Cada proyecto empezaba por la tarea de prendre parti, tomar partido por un esquema convencional.

      Si la Carrera de Arquitectura había nacido cívica y progresista, la Escuela se volvía conservadora y profesionalista”, advierte el historiador.

      “Hacíamos copia de monumentos y órdenes clásicos sobre formidables papeles Watman, material indestructible que los mitológicos ordenanzas peninsulares Freire y Suárez pegaban sobre tableros que no se podían sacar de la facultad”, recordaba Juan Manuel Borthagaray en un artículo publicado en la primera edición de la revista Contextos a propósito de los 50 años de la FADU.

      Cambio de paradigma

      Las resistencias no se hicieron esperar. En 1929 la revista Nuestra Arquitectura empieza a difundir obras e ideas del funcionalismo racionalista, que comenzaba a gestarse en Europa. “Vanguardias, en parte liberales y en parte socialistas, contraponiéndolas al conservatismo que unía a simpatizantes tardíos de la tradición Beaux Arts y a aspirantes a una introspección nacionalista inspirada en el pasado colonial”, observa Brandariz.

      La movida no era solo de arquitectura. Sur, fundada por Victoria Ocampo en 1931, publicó desde sus inicios obras y escritos de arquitectos modernos, como Walter Gropius y Alberto Prebisch. “La influyente personalidad de la escritora contribuyó mucho a la notoriedad y el respaldo social hacia las ideas innovadoras de ellos y de Le Corbusier, Erich Mendelsohn, Amancio Williams y otros.Arquitectos que influyeron mucho sobre la Facultad, no tanto sobre el cuerpo de profesores, pero sí especialmente sobre los estudiantes, que empezaron a cuestionar que la enseñanza se mantuviera tradicional y no diera suficiente espacio a las nuevas tendencias”, agrega.

      En 1946 Mario J. Buschiazzo, sobrino de Juan Antonio, el primer egresado, funda el Instituto de Arte Americano, el primero de la UBA. La política influye cada vez más. El Peronismo por un lado suprime las autonomías universitarias, derogando la Ley Sáenz Peña.

      Por el otro, introduce la concepción de lo urbano en la carrera y le da el empujón final a uno de sus hitos: la independencia de Exactas. En 1947, el diputado oficialista Ricardo Guardo presenta un proyecto de Ley para la creación de una Facultad de Arquitectura y Urbanismo.

      Primer escudo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo creada en 1947Primer escudo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo creada en 1947

      “Es de sentido común crear una facultad de arquitectura frente a una enseñanza anarquizada, pues bien saben los diputados del Interior que, generalmente, las construcciones que se hacen desde el punto de vista edilicio y urbanístico, están a cargo de ingenieros civiles, casi nunca de técnicos especializados”, argumentó en el debate parlamentario del 24 de septiembre.

      La Ley 13.045 se aprobó y nació la FAU. Ermete Esteban Félix de Lorenzi, arquitecto e interventor de Exactas, es el encargado de ponerla en marcha.

      Ermete De Lorenzi es el encargado de poner en marcha la nueva facultadErmete De Lorenzi es el encargado de poner en marcha la nueva facultad

      “Se crean los departamentos de Arquitectura, Urbanismo, Artes Plásticas y Técnico: los arquitectos Roberto Leiva, Carlos della Paolera, Mario Buschiazzo y Alberto Dodds fueron nombrados directores”, detallan María Caldelari, historiadora y ex secretaria de Extensión de la UBA y Martín Marcos, docente de la FADU y actual director del Museo Nacional de Arte Decorativo, en otro artículo de la primera Contextos.

      “Los Bonet, Williams, Ferrari Hardoy, Kurchan y Álvarez no estaban en la FAU. Inmersos en la actividad profesional, pero con una decidida vocación propagandística y de difusión del Movimiento Moderno ejercieron una muy fuerte atracción sobre los jóvenes estudiantes no conformes con el atraso académico de la Facultad”, continúan Caldelari y Marcos.

      Con su “emancipación” de Exactas, la FAU inicia un derrotero de sedes que culmina con la mudanza definitiva al Pabellón 3 de Ciudad Universitaria, en 1971. Primero ocupa un edificio de la UBA sobre la avenida Independencia en San Telmo y luego se muda a los Pabellones de la Exposición del Sesquicentenario de la República, realizada en 1960 por el Gobierno de Frondizi.

      Arquitectura en los 60, en los pabellones de Figueroa AlcortaArquitectura en los 60, en los pabellones de Figueroa Alcorta
      Ubicación de la facultad de Arquitectura en los Pabellones  de Figueroa AlcortaUbicación de la facultad de Arquitectura en los Pabellones de Figueroa Alcorta

      El ámbito de mayor discusión de arquitectura, sin embargo, se da fuera de los claustros.Los estudios de los maestros y el bar El Querandí fueron los lugares en los que se formó la modernidad porteña, la misma que le dio a la FAU el sesgo proyectual que continúa hasta la actualidad.

      En esas mesas nace el Grupo OAM (Organización de la Arquitectura Moderna). “El ala más dura del racionalismo, científico y abstracto. Fue difusor y defensor de Le Corbusier, Gropius y Mies”, definen Caldelari y Marcos. Muchos de los jóvenes de OAM, como Alicia Cazzaniga, Jorge Grisetti, Carmen Córdova, Alberto Casares, Horacio Baliero, Gerardo Clusellas, Felisa Pinto y el propio Borthagaray formaron parte de la reconstrucción moderna, en la posmodernidad, de la FAU, ya convertida en FADU.

      La primavera Frondicista

      En 1956 se restablece la Ley Sáenz Peña. El historiador José Luis Romero es nombrado rector y garantiza la vuelta a las autonomías universitarias. La FAU se renueva: se abren concursos docentes, vuelven profesores que se habían ido distanciados con algunos manejos partidarios de la Facultad y la generación moderna entra definitivamente a la facultad.

      “No tengo ninguna duda que, en el campo universitario, 1955 abrió, hasta su clausura con la Noche de los Bastones Largos de 1966, un período glorioso para la Universidad Argentina”, continúa Borthagaray en su artículo.

      La FAU toma la figura de los talleres verticales, de moda en Montevideo, y los traslada a sus cursos. Entre 1955 y 1956 se crea la materia Visión, con bases científicas, e inspirada en las investigaciones de la Bauhaus. “El estudio de la visión, como fenómeno físico-fisiológico y sus derivas para el diseño, fue introducido en Buenos Aires por un conjunto de diseñadores y profesores integrado principalmente por Tomás Maldonado, Gastón Breyer y César Victorino Janello”, apunta Brandariz.

      “El período de los decanatos de Coire y Casares que pasamos en el Gran Galpón de Figueroa Alcorta y Pueyrredón fueron una época de oro. Los profesores, entonces jóvenes, como Rivarola, Llauró, Ellis, Caveri, Moro, yo mismo nos sacábamos chispas en la seguidilla de concursos nacionales de Anteproyectos que caracterizaron las presidencias de Frondizi y de Illia. La acumulación de talento era infernal”, destaca Borthagaray.

      Pero todo lo bueno tiene fecha de vencimiento. Y en el 66 la bonanza caducó con la Noche de los Lápices.

      La Noche de los Bastones LargosLa Noche de los Bastones Largos

      “Desde la vecina Facultad de Derecho partía un pelotón armado del Sindicato Universitario de Derecho. Organizados por los Servicios de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, una noche fueron rechazados sufriendo severas bajas por los bancazos que les tiraron desde el entrepiso docentes y alumnos de una comisión de trabajos prácticos de Construcciones. Pando, como Decano, Méndez Mosquera como vice y yo, como Consejero pedimos sus nombres, nos lo negaron”, recuerda Borthagaray.

      El 29 de julio los propios Pando y Méndez Mosquera recibieron los bastonazos. Luego todos se fueron. “Después de Exactas, la FAU fue la facultad con más renunciantes”, destaca hoy Marcos.

      Los pabellones del Sesquicentenario se incendiaron y la carrera fue trasladada al segundo piso del Pabellón 2 de Ciencias Exactas en Ciudad Universitaria, hasta que en 1971 inauguraron el Pabellón 3. La noche de los Bastones Largos abrió un largo período de oscuridad. Una serie de intervenciones desembocó en la designación, en 1976, de Héctor Corbacho. “Su primera medida fue mandar a guillotinar el 30% de los libros de la biblioteca por considerarlos procomunistas”, recuerda Marcos.

      Pabellón 2 y 3 en construcción, en Ciudad UniversitariaPabellón 2 y 3 en construcción, en Ciudad Universitaria
      Escalera de acceso en los años 70Escalera de acceso en los años 70

      “En el plano pedagógico, y por claras inspiraciones ideológicas, el gobierno de la Facultad se inclinó en favor de la industria de la construcción, reduciendo el peso relativo del diseño y de las humanidades. Las técnicas de edificación industrializada gozaron de preferencias”, agrega Gustavo Brandariz.

      El profesor Jorge Gazaneo dictando clase en un tallerEl profesor Jorge Gazaneo dictando clase en un taller

      La reconstrucción

      “Entré a la Facultad en 1984”, repasa su propia historia Marcos. “Se respiraba efervescencia. Todo pasaba al mismo tiempo: se refundaba el Centro de Estudiantes; se llamaba a concursos; se abrían cátedras”, agrega. La vuelta a la democracia en la FAU fue la vuelta a la modernidad. “Regresa Borthagaray, Baudizzone, Lestard, Solsona, Baliero. Toda esa generación que se había empezado a ir en la Noche de los Bastones volvía madura, impregnada de la práctica profesional y con muchas ganas de hacer”, dice.

      En el ’84, Berardo Dujovne es nombrado Decano Normalizador. Una de sus primeras medidas es formar una comisión para crear una carrera de Diseño. En ese contexto, Maldonado viene de visita y da una charla en el Aula Magna sobre el Proyecto Moderno. “Todos lo escuchamos embobados. Fue el último empujón que se necesitaba para abrir Diseño Gráfico y Diseño Industrial”, subraya Marcos. Las nuevas carreras se fundan en 1985 y el Consejo Superior acepta agregarle la D de diseño a la FAU, que pasa a llamarse FADU.

      El bar en el patio central del Pabellón 3 abrió en 1986El bar en el patio central del Pabellón 3 abrió en 1986

      En 1986 se realiza un juicio académico al ex decano Corbacho, en el que se lo excluye de los Claustros. Borthagaray es elegido Decano y Andrés, su hijo, presidente del Centro de Estudiantes. La lista, de Franja Morada, llevaba a Marcos como Secretario General. “Abrimos el bar y alumnos y docentes pudieron, por fin, apropiarse del patio central. Se colgó la primera bandera con los detenidos-desaparecidos de la FAU”, dice el director del MNAD.

      Conmemoración 30 años democracia en FADUConmemoración 30 años democracia en FADU

      El afán aperturista de Borthagaray no se detiene y logra, después de varias batallas en el Consejo Directivo, sumar los Diseños de Imagen y Sonido y de Indumentaria y Textil, en 1989. Las dos carreras registran un boom de inscriptos. En 1992, a instancias de Odilia Suárez y de Mario Mariño, la FADU consigue su propio programa de Doctorado. Al año siguiente Manolo lo hace de vuelta y se crea la carrera de Diseño del Paisaje.

      Nueva Aula Magna inaugurada en 2017.Nueva Aula Magna inaugurada en 2017.

      El mundo mira a una escuela que bajo el paraguas de la Arquitectura, alberga desde el diseño de una máquina hasta el de una zapatilla o un cortometraje. Una formidable apuesta a lo proyectual, que continúa produciendo egresados multitasking con el diseño como ordenador de sus talentos.«

      BGM


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      Elena Peralta/Especial para Clarín

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