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03.10.2012 | Belleza New Age

¿En qué se diferencian un centro de estética de los ‘90 y uno del 2012?

Hace algunos años, sólo un reducido grupo de gente podía darse el gusto de asistir a un centro de estética. Para el resto de las mujeres, esos eran espacios desconocidos y sumamente costosos. Hoy la realidad es otra y las tendencias son absolutamente diferentes. Conocelas.

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Hace algunos años, sólo un reducido grupo de gente podía darse el gusto de asistir a un centro de estética. Hoy la realidad es otra y absolutamente diferente.

Según fueron pasando los años, no solo se flexibilizaron los precios, sino que fue cambiando el concepto de lo que allí se puede encontrar. Sin duda la diferencia fundamental de hace 10 años al día de hoy es la preferencia actual por tratamientos no invasivos. En la última década este tipo de tratamientos estéticos crecieron de manera exponencial. El auge se debe, precisamente, a que ahora se buscan resultados más naturales que no tienen tanto que ver con parecer más joven, sino con lucir bien y saludable de acuerdo con la edad.

En los ’90

En aquella década la oferta de tratamientos estaba dividida en dos grandes grupos:

-Los tratamientos superficiales. Limpiezas de cutis, exfoliaciones corporales y complejos vitamínicos de aplicación externa o por vía oral. Se trataba de un acotado número de prácticas mediante las cuales se lograba una mejora temporal de la apariencia y un cuidado básicamente superficial de la dermis.

Este tipo de tratamientos lógicamente no bastaba para revertir las huellas del paso del tiempo, como por ejemplo las arrugas y líneas de expresión, la celulitis o la adiposidad localizada y es por eso que algunas mujeres decidían experimentar un segundo paso.

-Los tratamientos invasivos. Tradicionalmente conocidos como cirugías estéticas, este  abanico de alternativas requerían de una intervención quirúrgica como las lipoaspiraciones, los liftings y los implantes; o bien del suministro de productos farmacológicos como las inyecciones para el tratamiento de la celulitis. Este complejo de tratamientos de alto riesgo comprendían las opciones más frecuentes de quienes asistían a un esteticista en busca de soluciones.

En estos casos, los centros ofrecían alternativas estándares y no personalizadas que homogeneizaban, en muchos casos, los resultados y la apariencia física lograda en los pacientes, alcanzando resultados ya muy conocidos por todas: expresiones similares en el rostro, artificialidad y excesos. Esto ocurría, entre otras cosas, porque un mismo tratamiento no siempre es adecuado para todo tipo de mujer ni para toda edad. En cuestiones de estética, se trata por sobre todas las cosas de respetas las características propias de cada persona.

Hacia el 2012

Actualmente, de cada 100 personas que eligen tratamientos estéticos, 70 son mujeres y quienes más los piden son los que pertenecen al grupo de entre los 35 y 65 años. Pero más allá de lo que se ve frente al espejo, los interesados quieren técnicas seguras, sin post-operatorios y sin los riesgos del bisturí.

Los centros de estética actuales respetan por sobre todas las cosas la noción de bienestar: en el que se involucra la belleza interior y exterior, es decir, que se fomenta que lo estético sea acompañado por un equilibrio personal, una vida sana y una buena alimentación.

Hoy en día, los valores asociados a la belleza se relacionan con la naturalidad, la frescura y la vitalidad, que se oponen a la frivolidad y superficialidad de la belleza seriada, producto de las cirugías estéticas, las “Barbies” o el excesivo culto de la juventud.

Dentro de los avances más  difundidos, están los tratamientos faciales y corporales mixtos y complementarios, que dependerán de las necesidades de cada persona. Los más conocidos son:

-Radiofrecuencia y ultracavitación. Son alternativas viables al lifting y la liposucción porque se obtienen resultados entre las cuatro y las seis sesiones, sin los largos períodos de recuperación de las cirugías. La ultracavitación trabaja sobre el tejido adiposo a través de un equipo de ultrasonido que hace que las células grasas se muevan a rápidas velocidades, produciendo un proceso llamado vacuolización de la célula adiposa. Esto hace que la célula grasa sea eliminada.

-Mesoterapia. Es una técnica que trabaja tres problemas claves: celulitis, flaccidez y adiposidad localizada. Funciona mediante la aplicación de sustancias que activan la circulación y queman grasas. A su vez mejora la apariencia de cicatrices, pecas y acné.

-Termoterapia. Body Term es un equipo de termoterapia que aplica calor. Este calor se transmite hasta la intimidad del tejido y estimula la elevación de la tasa metabólica corporal y como consecuencia estimula la eliminación del volumen adiposo. Secundariamente se producen una serie de beneficios como la activación general de la circulación sanguínea, incrementando así el aporte de oxígeno y otros nutrientes a los tejidos.

-Ozonoterapia. Es un sistema generador de ozono que produce lipoperoxidación de las grasas, y ataca los lípidos de la superficie cutánea. El ozono actúa como antioxidante y aumenta las defensas del organismo ante agresiones externas. También incrementa la liberación de oxígeno y mejora la función celular y la circulación general. Es, además, un poderoso germicida ya que produce la eliminación de hongos, bacterias y virus.

-Radiofrecuencia. Es una onda lumínica que actúa en profundidad produciendo calor y obligando al fibroblasto a responder generando colágeno. Accede a las capas más profundas de la piel mejorando la textura y elasticidad de los tejidos, corrigiendo la flaccidez y el fotoenvejecimiento. La piel se ve joven al lograr un efecto tensor realmente duradero. La radiofrecuencia está especialmente recomendada para el tratamiento de flaccidez, estrías, celulitis, reafirmación de senos y glúteos y para prevenir el envejecimiento de la piel.

La clave está en saber elegir el lugar correcto, con tecnologías fiables.  La mejor manera de elegir el instituto para llevarlos a cabo, es el boca a boca. Tras una buena recomendación, sólo falta reconocer el rigor científico de la información disponible en sitios web. Sin embargo, así como la tecnología crece, también sube la oferta y no sorprende que centros de estética sin médicos involucrados e incluso salones de belleza, ofrezcan procedimientos para reducir grasa localizada o barrer con cicatrices faciales a un precio menor. En ese sentido, hay que recordar que estos tratamientos, aunque no requieran de intervenciones quirúrgicas, siempre deben ser supervisados por médicos, ya que manipular los nuevos aparatos no es difícil, pero sí lo es indicar en qué paciente corresponde realizarlos.


Asesoró: equipo médico y esteticista del Centro Belle Point

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