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      A 40 años del retorno a la democracia, un libro indaga cómo fueron aquellos días para Raúl Alfonsín

      • En 1983 se terminaba la dictadura cívico militar y se elegía presidente.
      • De ese hombre y ese tiempo habla "Ahora Alfonsín", de los periodistas Matías Méndez y Rodrigo Estévez Andrade.

      A 40 años del retorno a la democracia, un libro indaga cómo fueron aquellos días para Raúl AlfonsínDomingo 30 de octubre de 1983. Raúl Alfonsín a la espera de los resultados. Foto: Dani Yako

      Había nervios, miedo, ansiedad... También era el tiempo de la esperanza democrática que se acercaba inexorablemente y, aun así, el día del retorno de los derechos no terminaba de llegar. Había alguien que confiaba mucho en ese momento, se venía preparando desde hacía años. Era Raúl Alfonsín, un creyente de la democracia en un tiempo de precariedades institucionales y muchas hipótesis políticas.

      En 1983 se terminaba la dictadura cívico militar y se elegía presidente. De ese hombre y ese tiempo habla el libro Ahora Alfonsín (Margen izquierdo / Planeta) de los periodistas Matías Méndez y Rodrigo Estévez Andrade, quien trabajó en la Secretaría General de la Presidencia durante el gobierno radical.

      Matías Méndez y Rodrigo Estévez Andrade, autores del libro Ahora Alfonsín.
Foto: Juano Tesone - Matías Méndez y Rodrigo Estévez Andrade, autores del libro Ahora Alfonsín. Foto: Juano Tesone -

      Juntos escribieron este libro que es una reconstrucción impecable de momentos clave de la campaña y que cuenta muy en detalle cómo fue el día, la noche, la madrugada del día de la elección y el amanecer victorioso del día siguiente.

      Los autores retratan a un líder moderno, adelantado a quienes hacían política con tácticas de otros tiempos y que sumaba equipos de comunicación, publicidad y asesorías de todo tipo como algo inédito en la historia local. Del mismo modo, van más allá de la figura y retratan el fondo en el que se desarrollaba la escena contando vidas y detalles de su entorno de confianza.

      Cuarenta años después de esos días interminables, los autores reconstruyen aquí a los hombres, mujeres y hechos políticos, sociales, económicos y culturales de entonces. Justo en momentos en que se elige presidente en la Argentina y en que la democracia necesita fortalecer sus derechos y dar respuestas a innumerables necesidades.

      –¿Cómo evalúan la comunicación política de Alfonsín y sus equipos? ¿Cómo y cuánto se distinguía de lo que estaba haciendo el peronismo?

      Rodrigo Estévez Andrade: –Disruptiva, original, revolucionaria para su época. Alfonsín supo desde el inicio que había cambiado la sociedad y que la mediación publicitaria con sus modos y formas eran ineludibles. Eso para un dirigente radical de aquellos años ya es una revolución en sí.

      Lo entendió y por eso se sentó con David Ratto –con vínculo familiar y pasado radical–. Allí aparecen dos figuras de peso, Marcelo Cosin y Gabriel Dreyfus, jóvenes y exitosos publicistas que ponen su trabajo sin cobrar por ello. Alfonsín se siente cómodo y se deja llevar por estos tipos que tenían una dinámica totalmente distinta a la conocida hasta ese entonces.

      Es la primera campaña profesional, sin dudas. Hay piezas dirigidas a nichos, se le habla a la mujer, a los jóvenes, a los jubilados. Hay vía pública, hay radio y TV, todo muy cuidado y aceitado. Nace el acierto del logo con forma de óvalo RA y la calidez de las manos entrelazadas sobre el hombro, del lado del corazón.

      Los autores del libro Ahora Alfonsín: Rodrigo Estévez Andrade Y Matías Méndez.
Foto: Juano Tesone - Los autores del libro Ahora Alfonsín: Rodrigo Estévez Andrade Y Matías Méndez. Foto: Juano Tesone -

      Matías Méndez: –Esto que dice Rodrigo es central, el radicalismo aprobó su fórmula y su plataforma electoral y arrancó el tramo final de la campaña tres meses antes y lo hizo con un afiche que decía "Faltan 90 días", así el reloj comenzó a correr hacia el 30 de octubre casi hacia un triunfo ineludible.

      Antes de eso, había arrancado su campaña en julio del 82, presentado su fórmula en el Luna Park en diciembre de ese año. En síntesis, cuando el peronismo arrancó, Alfonsín ya le había dado tres vueltas al país no sólo visitando las capitales provinciales, sino también caminando ciudades y pueblos pequeños.

      –Hay un hecho muy recordado que es la quema de un cajón con el logo de la UCR por parte de Herminio Iglesias. ¿Qué importancia creen que tuvo ese gesto en el voto o cambio de voto del electorado?

      REA–: "Al final, Herminio Iglesias, personalmente, quemó una corona con un cartel que decía U.C.R.", describió en su anteúltimo párrafo Arnaldo Paganetti para Clarín. No hay foto del hecho. En cambio, hay una foto de Libertad Leblanc saludando al público con los dedos en V. ¿Eso demuestra que todo lo que sucedió hasta el domingo 30 fue mucho menor de lo que hoy se cree?

      El fallido intento de la quema sucedió en la noche del último día de campaña y tras el discurso de Luder. Por lo tanto, quienes no estaban frente a la TV en ese momento no lo vieron. La inmensa mayoría de la enorme concurrencia del acto tampoco lo vio, porque sucedió a un costado del palco y no había pantallas gigantes en los alrededores como podría ocurrir en el presente.

      A las 0 hora del sábado comenzó la veda. No eran tiempos de redes ni de viralizaciones, ni tan siquiera de canales de noticias, ni de TV las 24 horas.. Y solo La Voz, un diario de corta vida y escasa tirada de la familia Saadi, publicó su imagen en páginas interiores. Hay una necesidad en el peronismo de explicar la derrota con una autopercepción protagónica...

      De modo tal que no ganó la UCR, no ganó Alfonsín, perdió el peronismo por un error de un candidato peronista. Aún hoy, cuesta asumir que la mayoría de la población eligió salir de la dictadura sin acuerdos ni concesiones, que fue valiente y corajuda, y que eso explica a Alfonsín. Nuestros cuarenta años de democracia con continuidad, alternancia, sin vetos, proscripciones, ni exilios, se explican también por aquella decisión valiente.

      Norberto Imbelloni, al lado de Herminio Iglesias en el acto del PJ en 1983 de la quema de una corona.Norberto Imbelloni, al lado de Herminio Iglesias en el acto del PJ en 1983 de la quema de una corona.

      MM–: El cajón no tuvo ninguna importancia en el resultado electoral. Su influencia fue 0. El viernes a la noche cuándo se hicieron ambos cierres de campaña, el de Alfonsín en Rosario y el de Luder en el Obelisco, los argentinos ya había decidido, el resultado ya estaba puesto.

      –Respecto del peronismo, me llama la atención cuando dicen que Ubaldini se había cargado la campaña al hombro. ¿Por qué él –y no otros dirigentes del PJ– emerge con esa responsabilidad?

      REA–: En primera instancia, porque tiene condiciones de liderazgo innatas y es el único que logra desagrietar la herida latente de los 70 entre la patria socialista y la patria metalúrgica. A pesar de ser hombre de Lorenzo Miguel, en el sentir del peronista de a pie, Ubaldini era el líder de la hora y era respetado por todos los sectores del amplio abanico peronista. Y lo siguió siendo durante los primeros años del gobierno de Alfonsín hasta la irrupción de Cafiero.

      MM–: Además es el que aporta cierta renovación en un peronismo vetusto.

      "Ahora Alfonsín", de Rodrigo Estévez Andrade y Matías Méndez (Margen izquierdo/ Planeta, $11.900 papel; $5.000 ebook)."Ahora Alfonsín", de Rodrigo Estévez Andrade y Matías Méndez (Margen izquierdo/ Planeta, $11.900 papel; $5.000 ebook).

      –¿Cómo se dirimió la lucha intergeneracional de la UCR por formar parte del gobierno de Alfonsín? ¿Hubo decepciones, sorpresas?

      REA–: Se dirimió de forma sencilla, como en tantos otros órdenes de la vida, los jóvenes debieron esperar. Fueron al Congreso la mayoría de ellos, y un puñado se fue abriendo paso en el Ejecutivo. Alfonsín confió en sus amigos de toda la vida, los que lo trataban de tú a tú, como dicen en España.

      Con el correr de la gestión, los costos políticos terribles de los primeros años, y las muertes de los ministros Raúl Borrás y Roque Carranza, echó mano a los que estaban en el banco con unas ganas enormes de comerse la cancha. Así llega (en el verano de 1986) Carlos Becerra a la secretaría general, el primer ingreso de peso de los jóvenes de la Coordinadora, el despacho en el primer piso de la Rosada, al lado del presidente.

      Roque Carranza, ministro de Defensa de Alfonsín.Roque Carranza, ministro de Defensa de Alfonsín.

      –¿Cómo se vivió la noche de las elecciones, en particular cómo la vivió Alfonsín cuándo se estableció que había ganado?

      REA:–Contento, aliviado y preocupado. Lo angustió que nunca llegó el llamado o la señal del peronismo. Había una íntima convicción en él acerca del triunfo y eso explica que en sus declaraciones desde mediados de año va anunciando que el peronismo deberá aceptar la derrota.

      MM: –La vivió con calma, rodeado de sus colaboradores más cercanos. En ningún momento se percibe una euforia de gritos y saltos, hay alegría y mucho sentido del momento histórico que se está viviendo.

      No se vive como un partido de fútbol, está presente siempre en él necesidad de enviar un mensaje a la sociedad, por eso en un momento se encierra y comienza a pensar en qué va a decir desde el balcón del Comité Nacional de la UCR. En esa espera hay también un anhelo, la de recibir el llamado de Ítalo Luder reconociendo su triunfo, eso nunca llegó y es lo que hizo que su discurso lo haga muy entrada la madrugada.

      –¿Cómo se conformaba el grupo de confianza de Alfonsín, su mesa chica, que lo acompañó la noche del 30?

      MM: –Establecemos una primera mesa chica conformada por un trípode: Raúl Borrás, Roque Carranza y Germán López. La dimensión de estos tres dirigentes está dada por una decisión medular que toma el Presidente Alfonsín, los tres ocuparán el ministerio más difícil en momentos de la recuperación democrática, el de Defensa, los primeros dos mueren mientras estaban en el cargo, el tercero renuncia, se aleja y rechaza la salida elegante como Embajador en España.

      Borrás, era el responsable del tejido político, el armador, el que recorría la dirigencia interna y el que después, con el poder radical consolidado, el que fue atando los acuerdos con otras fuerzas del interior del país para el hipotético escenario del Colegio Electoral. Carranza y López aportaban una visión intelectual, debatían y aportaban lecturas, todas nuestras fuentes calificaron al primero como “un sabio” y al segundo como el hombre de la “ética irrenunciable”.

      A ellos habrá que sumar a dirigentes de peso del movimiento de Renovación y Cambio como Conrado Storani, Bernardo Grinspun, Ricardo Barrios Arrechea, Osvaldo Álvarez Guerrero, entre muchos otros y a la emergencia de nueva generación joven durante la dictadura (Fredi Storani, Marcelo Stubrin, Changui Cáceres o Enrique Nosiglia) que le abre paso a los sectores juveniles y estudiantiles de la Franja Morada que se incorporan de a miles en el proceso de la campaña.

      Alfonsín y Luder en 1983.Alfonsín y Luder en 1983.

      REA: –Eran sus amigos de siempre, a quienes escuchaba y consultaba diariamente desde hacía décadas. Estuvieron juntos desde temprano en una quinta en la zona de Boulogne, allí almorzaron y aguardaron los datos. Dos de ellos venían de la dirigencia estudiantil reformista: Roque Carranza y Germán López que eran diez años mayores que él y funcionaban como su tándem de consulta intelectual, de lecturas y formativo.

      Y otros dos del mundo económico: Alfredo Concepción y Bernardo Grinspun. El amigo que completa este núcleo íntimo trabajó en el marco interno del radicalismo y en el diálogo con las fuerzas políticas provinciales, Raúl Borrás (era más joven que él y para algunos medios fungió como jefe de campaña).

      En esa noche, hay que sumar a dos cordobeses, Conrado Storani que fue su compañero de fórmula en la derrota interna de 1972, y Víctor Martínez, que lo acompañó como vice en el triunfo de 1983.

      –Había pocas mediciones, encuestas. ¿A quiénes sorprendió más el triunfo de Alfonsín? ¿A quiénes no?

      REA: –Si, había pocas mediciones. Sin embargo, las que manejaba el propio candidato, hablaban del triunfo. El mismo Alfonsín anuncia que va a duplicar al peronismo en Capital y Córdoba, las semanas previas. Sorprendió a todos por la magnitud, la diferencia de doce puntos fue la sorpresa.

      MM: –Agrego una anécdota de color que nos contó Horacio Jaunarena, su esposa Ana D'Anna cantaba en las previas de los actos... Su primera presentación exitosa fue en el Luna Park en diciembre del 82 cuándo estrenó la canción "La Radicheta", a partir de ahí recorrió el país con Alfonsín y según su esposo fue la única que le pegó con el resultado. Los más sorprendidos fueron los peronistas, nunca se imaginaron la derrota y mucho menos su magnitud

      Rodrigo Estévez Andrade y Matías Méndez.
Foto: Juano Tesone Rodrigo Estévez Andrade y Matías Méndez. Foto: Juano Tesone

      Los autores

      Rodrigo Estévez Andrade (Buenos Aires, 1969)

      • Es licenciado en Periodismo y Comunicaciones, posgrado en Comunicación Política e Institucional por la Universidad Católica Argentina, y cursó la maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés y el Grupo Clarín.
      • Trabajó en la Secretaría General de la Presidencia de la Nación durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Fue titular del área de información judicial del Poder Judicial porteño. Como conductor, pasó por el aire de las radios América, City (actual Radio con Vos), El Mundo y Radio UBA.
      • Condujo el diario digital Inédito de la familia Alfonsín. Publica artículos de opinión y de investigación histórica en los diarios Clarín, El Cronista Comercial, Perfil, y el portal Infobae, entre otros medios.

      Matías Méndez (Buenos Aires, 1973)

      • Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Trabaja en comunicación política e integró equipos como responsable de prensa en todas las campañas electorales desde el año 2001.
      • Fue jefe de prensa de Elisa Carrió, director provincial de Comunicación Externa del gobierno de la provincia de Buenos Aires y responsable de prensa de bloques legislativos en el Congreso de la Nación.
      • Es vocero del senador Martín Lousteau. Cómo periodista trabajó en Infobae, entre otros medios. Su primer libro es Fusco, el fotógrafo de Perón (2017).

      HP/PC


      Sobre la firma

      Hector Pavon
      Hector Pavon

      Editor general adjunto de la Revista Ñ y Cultura hpavon@clarin.com

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