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      El hallazgo casual de un documento revela secretos de la primera vuelta al mundo

      Es la declaración de un grumete que desertó porque no quería morir. Estaba en un archivo de Portugal y acaba de cambiar lo que se sabía de la expedición que empezó Magallanes y terminó Elcano. Clarín habló con el aficionado que dio con ese texto y con los tripulantes de una expedición que repite aquel viaje y llega a Buenos Aires en enero.

      El hallazgo casual de un documento revela secretos de la primera vuelta al mundoElcano / La Nao Victoria cruzando el Estrecho de Magallanes, obra del pintor chileno Guillermo Muñoz Vera.

      No y no. Puede que el grumete Martín de Ayamonte no supiera gran cosa de navegación, pero llevaba casi tres años de expedición y lo que su capitán, Juan Sebastián Elcano, había decidido le parecía una verdadera locura: él no estaba dispuesto a morir como los otros doscientos hombres que habían quedado en el camino de esa, la primera vuelta alrededor del planeta. De modo que el 5 de febrero de 1522, acompañado por el hombre de armas Bartolomé de Saldaña, el aprendiz de marino se escapó de la nao Victoria y ambos se internaron en la espesura de la isla de Timor, al norte de Australia.

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      El PROS, un velero de 21 metros, replicará el viaje de Elcano. En noviembre llegan a Buenos Aires.

      Así, sin ellos, allá siguió Elcano junto a otros 17 audaces: dispuestos a navegar el Índico, lejos de la costa, haciéndole frente a aguas que antes nadie había desafiado y así tratar de escapar de los feroces vientos monzones y de los -no menos feroces- portugueses. El final de la historia es conocido desde hace casi 500 años, pero esa decisión alocada del capitán de 34 años es la más importante revelación que aportó esta semana el hallazgo y traducción de un documento histórico desconocido. “La historia del viaje no cambia en lo sustancial. Pero este documento añade detalles nuevos y la certeza de que Elcano impuso su criterio para elegir el camino de vuelta a España”, dice a Clarín el ingeniero Tomás Mazón Serrano, que encontró el texto en un archivo portugués y sorprendió a todos.


      "Elcano impuso su criterio para elegir el camino de vuelta a España frente a la opinión contraria de sus oficiales. Y eso lo desconocíamos por completo" Tomás Mazón Serrano

      Hace dos días que el teléfono de este hombre nacido en Alicante y residente en Extremadura no deja de sonar. Las llamadas llegan desde todas partes del mundo. Y lo mismo pasa con las visitas y consultas al sitio que él construyó, rutaelcano.com, sobre la expedición que encabezaron Fernando de Magallanes y Elcano entre 1519 y 1522. Documentos, mapas interactivos, fotografías, cuadros y listas kilométricas de bibliografía se presentan de modo didáctico y exhaustivo. Hace tres años que Mazón Serrano dedica sus noches y fines de semana a nutrir esta web y, en ese camino, buscando documentos online, dio con un testimonio insólitamente fundamental y desconocido: Auto das perguntas que se fizeram a dois espanhois que chegaram à fortaleza de Malaca vindos de Timor na companhia de Álvaro de Juzarte, capitão de um junco. De hecho, si ahora se puede leer en castellano, se debe al propio ingeniero que no solo lo encontró sino que, además, con ayuda de dos especialistas lo pasó al idioma de hispanoamérica. En un día y medio fue descargado 30 mil veces.

      Auto das perguntas que se fizeram a dois espanhois que chegaram à fortaleza de Malaca vindos de Timor na companhia de Álvaro de Juzarte, capitão de um junco en la web del Archivo Nacional Torre do Tombo, en Lisboa.Auto das perguntas que se fizeram a dois espanhois que chegaram à fortaleza de Malaca vindos de Timor na companhia de Álvaro de Juzarte, capitão de um junco en la web del Archivo Nacional Torre do Tombo, en Lisboa.

      Ese texto –que el ingeniero español encontró digitalizado en el Archivo Nacional Torre do Tombo, en Lisboa– fue escrito por las autoridades portuguesas que encontraron al grumete y a su compañero y los interrogaron: ¿qué hacían en Timor? ¿cómo habían llegado hasta ahí?, le preguntaron el 1 de junio de 1522, mientras Elcano avanzaba hacia las Islas de Cabo Verde.

      El grumete Martín de Ayamonte respondió y ofreció detalles de toda la expedición que había empezado Magallanes el 10 de agosto de 1519 en el puerto de Sevilla y que terminaría Elcano el 8 de septiembre de 1522 en el mismo lugar. Aunque él se perdería el último tramo después de desertar. Eso le dice al escribano portugués que va anotando sus palabras: “El maestre y el piloto, que eran griegos, quisieron venir por Malaca, y el capitán, que era vizcaíno, no quiso, y su intención de ellos era, según el dicho Martín, ir a las islas de Maldiva para corregir (arreglar) su nao, y de allí irían su camino para esas partes. Y más no dice", registra el funcionario.


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      “Elcano –retoma el ingeniero Mazón Serrano por teléfono desde Extremadura– impuso su criterio para elegir el camino de vuelta a España. Frente a la opinión contraria de sus oficiales. Y eso lo desconocíamos por completo”.

      –¿Cuáles eran las opciones que tenía Elcano para emprender el regreso desde Timor hasta España?

      –Su gente prefería volver vía Malaca-India. Es decir, hacer una navegación no tan oceánica sino más cercana a la costa y, en ese sentido, menos arriesgada. Sin embargo, esa opción tenía dos problemas que Elcano tenía claros: por un lado, los vientos monzones a finales de diciembre le habrían sido contrarios. Esa es una información que la proporcionó la gente del lugar y él supo comprender ese factor. Además, tuvo muy claro que meterse por ese camino que le proponían sus hombres de confianza (el piloto griego Francisco de Albo y el maestre Miguel de Rodas) lo acercaba peligrosamente a puntos donde tenían presencia permanente los portugueses, que era la corona rival con la que estaban en pugna por la posesión de las Molucas. Lanzarse al Índico sur, en una latitud por la que nadie antes había navegado, era una alternativa desconocida. Pero él lo prefirió.

      Tras los héroes anónimos

      “La declaración de Martín de Ayamonte, cuya noticia leí con sumo interés, es de suma importancia. Primero, porque conocemos detalles de su vida después de su detención por los portugueses en Timor. En segundo lugar, ofrece información del derrotero de la nao Victoria y de los intríngulis de la expedición y su capitán Juan Sebastián Elcano en su vuelta desde las islas Molucas a la Península Ibérica. Por último, debemos tener presente que es una declaración judicial y, por tanto, los pormenores que proporciona Martín de Ayamonte están pasados por el tamiz de los intereses políticos lusos”.

      Son las seis de la tarde en la ciudad de Pachuca, cien kilómetros al noreste de la Ciudad de México, y el profesor Francisco Luis Jiménez Abollado responde las preguntas de Clarín desde su cubículo de trabajo, en el Área Académica de Historia y Antropología (AAHA), del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Llegó ahí como profesor investigador, luego de doctorarse en la Universidad de Sevilla.

      Planisferio de Cantino de 1502. La línea de demarcación del Tratado de Tordesillas es situada a mitad de camino entre el Cabo San Roque punto extremo nordeste de actual Brasil y el estuario del río Amazonas.Planisferio de Cantino de 1502. La línea de demarcación del Tratado de Tordesillas es situada a mitad de camino entre el Cabo San Roque punto extremo nordeste de actual Brasil y el estuario del río Amazonas.

      El documento revelado en estos días tiene especial interés para el académico Jiménez Abollado, que le ha dedicado horas de estudio a otro expedicionario de aquella primera vuelta al mundo: Ocasio Alonso, un marino que sí completó la travesía junto a Elcano: “El grumete Martín de Ayamonte debió jugar un papel importante en la vida de Ocasio Alonso, pues conocemos que Alonso le prestó plata –avanza el historiador–. Según los datos publicados por el historiador chileno José T. Medina, Alonso recibió hasta seis pagos por préstamos efectuados durante el viaje a diferentes expedicionarios, todos muertos en el transcurso de la expedición, menos Martín que desapareció. Uno de esos pagos correspondía a Martín de Ayamonte. De este sabemos que huyó nadando de la nao Victoria a la isla de Timor, cuando estaba en sus cercanías, y la expedición enfilaba rumbo a Castilla”.


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      Si en los últimos 500 años la historia ha dado mayor protagonismo a los líderes de aquellos viajes transoceánicos, una corriente más reciente pone el ojo en los personajes secundarios. Es lo que hace el académico español Jiménez Abollado con Ocasio Alonso. Y es lo que hace la doctora en Letras e investigadora del Conicet Loreley El Jaber. “Hay grandes historiadores que se detienen en el siglo XVIII y lo leen como un siglo de emergencia de la voz del pueblo. A partir de esas lecturas fue que empecé a preguntarme si eso no existía antes o en todo caso qué pasaba antes con esas voces. Así fue como me enfrasqué en una larga lectura de juicios realizados durante el siglo XVI alrededor de la conquista rioplatense, porque ese ámbito judicial se mostró –al igual que en el caso de Ayamonte– como el espacio de acceso a la palabra de todos, incluso de los iletrados; y ahí encontré cosas fascinantes”, le dice a Clarín.

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      Loreley El Jaber es profesora de Narrativa Latinoamericana II en la Universidad Nacional de las Artes y de Literatura Argentina I en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, además de haberse desempeñado como profesora visitante en la Wesleyan University, en los Estados Unidos, y la Université París Est- Créteil de Francia. Parte de su trabajo se centran en Ulrico Schmidl, soldado, viajero y cronista alemán. “Ulrico se distingue por varias razones. Es soldado de la armada de Pedro de Mendoza, con quien llega al Río de la Plata, es alemán, pasa casi 20 años en el Río de la Plata (de 1534 a 1554 aproximadamente) y publica su texto en Baviera en 1567, luego de haberse convertido al protestantismo y 13 años después de haber regresado. Todos estos ingredientes son los que hacen que su Derrotero y viaje a España y las Indias, título con el que fue conocida su obra, sea especial”, explica la académica argentina.


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      Sobre el documento revelado esta semana, Loreley El Jaber asegura que “aún queda mucho por trabajar y, por tanto, mucho por descubrir, especialmente del período más temprano de la conquista”. Ella misma conocía al personaje de Ayamonte: “Lo conocía precisamente por este hecho, por ser uno de los desertores de la nave Victoria de la armada de Magallanes. La sublevación y la deserción son motivos muy recurrentes en este ámbito y son los hacedores de buena parte del archivo documental judicial”, explica.

      Fernando de MagallanesFernando de Magallanes

      Con todo, el conocimiento de esas voces subalternas sigue siendo minoritario: “En lo que refiere a soldados y marineros, diría que no son tan trabajadas, de hecho el abordaje que vengo haciendo desde hace unos cuantos años sobre la emergencia de la voz de la plebe en el Río de la Plata colonial no cuenta prácticamente con estudios previos”, aclara El Jaber. En el caso del académico español residente en México Jiménez Abollado, el interés por el marino Ocasio Alonso también es bastante excepcional: “Viene desde mi niñez. Nací en el mismo pueblo que Alonso, en Bollullos Par del Condado, en la provincia española de Huelva, comarca de donde salieron muchos marineros y grumetes con destino a las Indias, en especial durante el siglo XVI”, retoma desde su despacho. Y agrega: “Mi posterior formación como historiador, especializado en Historia de América colonial, sirvió para pagar una deuda con mi pueblo y uno de sus “héroes”, que solo tenía una calle dedicada y el recuerdo confuso de que 'dio la vuelta al mundo' en la expedición de Magallanes y Elcano”.

      –¿Qué aporte significativo representa el conocimiento de estas vidas menos célebres?

      – El conocimiento de personajes como Ocasio Alonso o el de Martín de Ayamonte, en teoría simples marineros y grumetes de una expedición marítima, viene a reflejar que hay vida e historia detrás de la llamada “historia de bronce” o de los grandes personajes que llenan páginas de libros. El rescate de estas figuras secundarias supone dar presencia y voz a los verdaderos héroes de una historia que, en este caso, se puede comparar con el hecho histórico de la llegada del hombre a la Luna. Ellos nunca supieron el alcance de sus acciones. Somos los historiadores y el devenir de los acontecimientos quienes tenemos que ir a sus encuentros para dimensionarlos y presentar el papel protagónico que tuvieron en hechos históricos tan relevantes.

      Siete datos de la expedición que rodeó el mundo por primera vez

      • Cinco naos, llamadas Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago, salieron –incluso con días de diferencia– a partir del 10 de agosto de 1519. Todas recorren el río Guadalquivir para volver a reunirse en Sanlúcar de Barrameda, donde permanecen hasta el 20 de septiembre, según Pigafetta, terminando de pertrechar las naves.
      • Zarparon de Sanlúcar 247 hombres, marineros, oficiales, soldados, especialistas de diversos oficios, grumetes, pajes y criados. Regresarían tres años después solo 18.
      • El 11 de enero de 1520, tras 15 días de navegación desde Brasil, entran en el Río de la Plata. Hasta ese lugar había llegado tres años antes Juan Díaz de Solís, con una expedición que también tenía la misión de encontrar un paso al otro lado de América. Lo intentó, pero lo mataron los habitantes de la zona. Con todo, las naves de Magallanes exploran concienzudamente el Río de la Plata e incluso el río Uruguay durante 22 días buscando un paso hacia el Pacífico.
      • También en territorio de la actual Argentina tiene lugar un motín. Avanzan hacia el sur y se detienen a pasar el invierno en una zona a la que llaman Puerto de San Julián. Allí, los capitanes Gaspar de Quesada, Juan de Cartagena y Luis de Mendoza se levantan contra Magallanes. Este recupera el mando y mata a los rebeldes.
      • En esa expedición surge también el nombre Patagonia. Los hombres al mando de Fernando de Magallanes toman contacto con algunos tehuelches, a quienes denominaron "patagones". Según las crónicas de Antonio Pigafetta, Magallanes habría observado los grandes pies de los indígenas y los habría llamado en su idioma natal, el portugués, “patagão”, es decir: “pata grande”.
      • Mientras Magallanes guía el cruce por el estrecho que ahora lleva su nombre, el piloto portugués Esteban Gómez toma el mando de la nao San Antonio durante la noche, abandona la expedición y escapa rumbo a España. Llega en mayo de 1521 y cuenta que fue descubierto un paso hacia el Pacífico.
      • El 8 de septiembre de 1522, Elcano y 17 tripulantes llegan a Sevilla, de donde habían partido tres años y veintiocho días antes. Dos días más tarde, luego de recorrer en sentido inverso el Guadalquivir, entran al puerto de Sevilla y cumplen la promesa que le habían hecho a la Virgen durante una tempestad. “Desembarcan de a uno en procesión, descalzos y con cirios en la mano, hasta la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, en Triana, para dar gracias a la Virgen. Traen un preciado cargamento de 27 toneladas de clavo, una increíble fortuna para la época”, cuenta el ingeniero Tomás Mazón Serrano en su web.

      Otra vuelta y una visita a Buenos Aires en enero

      La nave que viene. El Presidente de los Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles, (AGNYEE), José Solá en el velero "Pros", de 21 metros de eslora, hará  la "réplica" de la primera vuelta al mundo. /EFE/ Raúl CaroLa nave que viene. El Presidente de los Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles, (AGNYEE), José Solá en el velero "Pros", de 21 metros de eslora, hará la "réplica" de la primera vuelta al mundo. /EFE/ Raúl Caro

      Tal como hicieron Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, un grupo de navegantes españoles zarpó hace unos días de Sevilla en un velero con el que replicarán, quinientos años después, la travesía que rodeó por primera vez en la historia al planeta. La nave se llama PROS y llegará al puerto de Buenos Aires en enero. La expedición está organizada por la Asociación de Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles (AGNYEE) y el recorrido de la embarcación se puede seguir online. A bordo del PROS, que por estos días se prepara en Las Palmas de Gran Canarias, José Pepe Solá, presidente de la entidad y miembro de la tripulación de voluntarios navegantes, habló con Clarín sobre esta aventura.


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      – ¿Qué implicó para el mundo de entonces el viaje que completó Elcano?

      – Tras conocerse que los océanos eran transitables y comprobar empíricamente que la tierra era en efecto redonda, se desató toda una corriente de exploración, de búsqueda de lo desconocido que hizo que miles de personas se embarcasen en naves que zarpaban desde la península ibérica en los primeros años, y de Holanda e Inglaterra algunas décadas después. En sus inicios, esas empresas perseguían fines comerciales y, a la vez, evangelizadores. Independientemente de las luces y las sombras que cada una de ellas sin duda trajeron consigo, el resultado fue que mundos aislados y hasta entonces desconocidos se pusieron en contacto. Los hasta entonces intransitables océanos se convirtieron en verdaderas autopistas de intercambio comercial, cultural y social. Por primera vez se piensa en la "humanidad" y no en la "tribu". Los países ribereños, hasta entonces separados por océanos tenebrosos, han quedado de pronto conectados por esos mismos océanos. Al regreso de cada uno de esos marinos a su aldea o a su pueblo, su relato sobre la aventura es vivido con extrema expectación y mucha emoción. Ahora tenemos la prensa, los noticieros de televisión, incluso Internet, pero en el siglo XVI pocos acontecimientos superaban en expectación al relato de un marino regresado de tierras lejanas e ignotas.

      Listos. El Presidente de los Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles, José Solá, junto al resto de la tripulación en el velero "Pros". /EFE/ Raúl CaroListos. El Presidente de los Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles, José Solá, junto al resto de la tripulación en el velero "Pros". /EFE/ Raúl Caro

      –¿Cómo fueron los preparativos para poder replicar el viaje 500 años después?

      –Los preparativos han sido largos y arduos. Las tripulaciones estarán formadas por voluntarios de AGNYEE que se turnarán en las diferentes etapas. Todos ellos han pasado por un riguroso proceso primero de selección y después de entrenamiento. El objetivo de estos procesos no han sido tanto comprobar habilidades marineras sino capacidad de convivencia en espacios reducidos durante periodos prolongados. A lo largo de estos años, socios voluntarios han trabajado en diferentes comisiones creadas para la preparación de la aventura: comisión médico-sanitaria, de logística, de tripulaciones, de análisis de riesgos, de alistamiento del barco, etc.

      –¿En qué fecha estará en la Argentina el velero?

      –La fecha probable de recalada en Buenos Aires será entre el 20 y 25 de enero de 2020. Naturalmente, además de los actos que allí se celebren, habrá al menos un día de puertas abiertas para que, quien lo desee, pueda conocer el barco y conversar con sus tripulantes. Mas tarde, hacia el 4 de febrero, está prevista otra parada, esta vez mas corta, en Puerto San Julián.


      Sobre la firma

      Débora Campos

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