Noticias hoy
    En vivo

      “Ser o no ser pantalla”, esa es nuestra cuestión

      Argentino, radicado en Barcelona, el autor contó su secuestro por la Triple A y chistes y reflexionó sobre cómo se hace un escritor.

      "Ser o no ser pantalla", esa es nuestra cuestiónUna historia movida. Fresán fue secuestrado por la Triple A, durante unas horas, cuando era chico. /Diego Díaz

      El escritor Rodrigo Fresán dio su charla dentro del 10° Festival Internacional de Literatura y dejó a más de un participante conmovido. Se trataba de hablar sobre su formación como escritor y el lugar que ocupan los libros y las bibliotecas en su vida. Leyó por más de una hora una conferencia extensa pero que el público le impidió cercenar para hacer más breve el tiempo.


      Mirá también

      Es que además de buen escritor, Fresán es un conversador agradable, capaz de amenizar con relatos autobiográficos muy intensos (su secuestro siendo niño por parte de la triple A) o chistes sobre bibliotecas como éste: “El presidente de los Estados Unidos entra a una biblioteca, se acerca al mostrador y pide: ‘Una hamburguesa grande con papas fritas y una Coca Cola’. La bibliotecaria consternada, le dice: ‘Señor Presidente, ésta es una biblioteca.’ ‘Tiene razón, disculpe’, se excusa el Presidente y en voz muy, muy baja, repite: ‘Una hamburguesa grande con papas fritas y una Coca Cola”.

      Fresán también ofrece recuerdos comunes a todos los niños de su generación: “Cuando era chico sólo deseaba que me regalaran los 12 tomos del Lo sé todo porque creía que así lo sabría todo”. Pero usa todas esas cosas para volver a pensar, para pensar cosas nuevas y crear conceptos como el de la "libritud". Igual, nada es perfecto, y a nuestro Fresán se le pegó el acento español desde que en 1999 se marchó a vivir por allá. 

      De visita. Rodrigo Fresán, en uno de sus regresos a Buenos Aires. /Maxi FaillaDe visita. Rodrigo Fresán, en uno de sus regresos a Buenos Aires. /Maxi Failla

      Lo que quedó clarísimo como el agua de su exposición es que aún hay auténticos lectores, lectores de raza y de capa y espada y que estos lectores, Fresán incluido, aman al libro por sobre todas las cosas. Un clima de fraternidad –¿”libredad”?- flotaba en el auditorio; sólo un lector reconoce a uno de los suyos en esos suspiros cuando se habla de la materialidad de un libro y que parecen los de Romeo con Julieta.

      Fresán, en este sentido, se manifiesta a favor de la lectura en formato físico, y sus razones son muy atendibles y hablan del futuro del libro. “En un Kindle o en un E-book entra toda una biblioteca”, se explayó, “pero no podemos prestar ni robar libros de ella". Y, pide, "permítase, en un tiempo en que todos se matan por el copyright de las palabras, inventar una: parte de la libritud de un libro la hace el poder pasar de mano en mano por prestarlo, por perderlo, sin que esto signifique un gran desastre económico aunque sí sentimental. Y hasta por robarlos”.


      Mirá también

      Los libros electrónicos fueron creados para aquellos que no comprenden el tsundoku, esa palabra japonesa que hace referencia a la pasión por acumular y apilar libros. Bromeó Fresán: “Esos lectores que cuando entran en tu casa, contemplan la biblioteca y hacen la pregunta idiota: ‘¿De verdad leíste todo esto?’ Y para esa pregunta, la respuesta es: ‘Sí, ¿algún problema?’ o ‘No, porque también se compran libros para leer en el futuro’”.

      De todas las adicciones, la de acumular libros es la única que no tiene terapia que la arregle porque a la mayoría de los mortales les resulta incomprensible. Fresán insiste en que aunque en el presente,más que nunca, se lee y se escribe todo el tiempo, hoy son los libros los que alejan a los lectores. Leer en digital hace que a la menor desconcentración, según él, el lector se disperse hacia Internet o las redes sociales. “Ser o no ser pantalla”, parafraseó el escritor, “es la cuestión que nos atraviesa hoy”.


      Mirá también

      Rodrigo Fresán largó un par de veces la frase en su charla que “la verdadera patria del escritor es su biblioteca”, un poco haciéndose eco a la de Cicerón: “Quien tiene un jardín y una biblioteca, lo tiene todo”. La realidad, explicó luego él, es que “la literatura argentina está configurada por súper lectores”. Los escritores argentinos hacen referencia a sus lecturas en sus propios textos de ficción. Baste recordar, por ejemplo, que Jorge Luis Borges fue bibliotecario y director de una biblioteca. De paso, Fresán mencionó con mucho orgullo que fuera nuestro Borges quien recibiera este Premio Nobel de Literatura Moral (que dio el festival Filba en su apertura), en un año que no hubo Premio Nobel.

      Le preguntaron si la ficción está en merma en la Argentina y él se lamentó diciendo que lo está, que prevalece en estos momentos una literatura hiperrealista, hiperinmediata, y que de alguna manera desplazó a la literatura que hizo nuestra tradición: “La literatura argentina es la única, me atrevería a decir en Occidente, me atrevería a decir en el Mundo, me atrevería a decir en la Galaxia, donde todos sus escritores canónicos practicaron el género fantástico. En una realidad tan convulsiva como suele haber aquí, el fantástico ha sido una puerta y una pesadilla”.


      Sobre la firma

      Patricia Suárez
      Patricia Suárez

      cazadoraoculta@gmail.com

      Bio completa