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      Gol en contra de la alcaldesa de París: ¿Mbappé es el mejor jugador del mundo?

      En medio del conflicto entre el astro francés y PSG, Anne Hidalgo se metió en un partido en el que no figuraba ni en el banco de suplentes.

      Gol en contra de la alcaldesa de París: ¿Mbappé es el mejor jugador del mundo?La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, preocupada por el futuro de Mbappé.

      La alcaldesa de París es futbolera. Haberlo sabido. Acaba de meterse en un partido en el que no figuraba ni en el banco de suplentes. Lo hizo con todo derecho. No como alcaldesa parisina, como simple aficionada. Una ciudadana más que se pronunció sobre el conflicto del crack francés con el PSG: “No entiendo a qué juega el PSG. Tienen al mejor jugador mundo. Kylian es el mejor jugador del mundo y están listos a no dejarlo jugar”. Anne Hidalgo (francesa, de origen español, 64 años) gobierna la Ciudad Luz en representación del Partido Socialista desde 2014, con una reelección en 2020. Nacida en Cádiz, España, la ciudad desde cuyo Puerto de Palos partían los exploradores españoles a tierras entonces vírgenes lanzados “a la mar océana” para llevar a esas comarcas la cruz. la espada y los negocios. Entre ellos, viajaría “nuestro” Cristóbal Colón.

      Cuando Anne llegó al “Viejo Mundo”, el 19 de junio de 1959, “la Francia” ya había iniciado un dilatado y traumático proceso de descolonización de las naciones africanas y asiáticas bajo su yugo imperial. En esas “guerras de liberación” o de dominación, según el lado del mostrador, sobresalió la emblemática confrontación con Argelia, conflicto que abrió una brecha en su sociedad francesa. No todos querían que Francia dejara esos territorios, adueñados oficialmente en 1837.

      Además, el país de Napoleón y de De Gaulle, hoy de Macron y ayer de Mitterrand, ya había transferido a los EE.UU., en su condición de potencia emergente de los dos grandes conflictos bélicos del siglo XX, la dominación en las tierras de Indochina, como se llamaba por entonces a esa zona pantanosa con territorios que reclamaban su libertad con armas en mano, un lote de países que incluía a Vietnam del Norte y del Sur, Camboya y Laos). Francia volvía a casa.

      Por entonces, Pelé había iniciado su reinado plebeyo de infancia pobre en el Mundial de fútbol de Suecia (1958). Tenía 17 años. Anne llegaba al añito cuando en 1960 el sucesor de Pelé asomaba a la vida en los baldíos sin tiempo del Gran Buenos Aires, pero nadie lo sabía. Se llamaba Diego Armando Maradona. En 1962, a los 21 años, Pelé ganaría su bicampeonato, Anne recién había empezado a caminar y hacía un año se había trasladado con su familia a Lyon, Francia.

      Pelé conquista el mundo por primera vez en Suecia 1958. Foto: APPelé conquista el mundo por primera vez en Suecia 1958. Foto: AP

      La historia es lo que fue. Y el fútbol es lo que es: un juego de emoción interplanetaria, mega negocio global y universo de disfrute de millones y millones de personas en todo el mundo, que lo ven o lo juegan. Pero a veces, digamos con frecuencia, el fútbol y la política se cruzan. En 1998 cuando la entonces futura alcaldesa tenía 39 años y ya llevaba un cuarto de siglo como ciudadana que cantaba desde las tripas La Marsellesa (no hay otra manera de cantarla), Francia lograba su primer título mundial, en su propio suelo, en el último Mundial del siglo XX, con el brillo majestuoso de Zinedine Zidane, un hijo de argelinos, nada menos. El fútbol galo recuperaba el prestigio perdido desde los tiempos de Just Fontaine y Raymond Kopa, en los años 50. Hacía cuatro años que Anne militaba en el socialismo francés y ya había hecho experiencia en la prestigiosa y profesional burocracia pública de su país.

      A las puertas del siglo XXI, toda Francia ungía a los doce hijos de las colonias de ultramar que habían nutrido al campeón. Más de la mitad de los jugadores de ese plantel eran descendientes de inmigrantes o nativos naturalizados. Sangre colonial en sus venas. Orgullo de la mixtura de naciones, en un país que antes del éxtasis futbolero los miraba de reojo. La Francia multirracial era un postal para el mundo global en marcha. Mbappé nacería seis meses después. Messi tenía 11 años y una ilusión diaria: jugar a la pelota en las precarias canchitas rosarinas hasta que se pusiera el sol y de paso sembrar la fábula de su sueño plebeyo. Quería conquistar Barcelona. Sólo él y su abuela lo creían posible.

      Pelé ya andaba por los 58 años y se había retirado 1977, en el Cosmos de Nueva York. En 1998 O Rei tenía el orgullo herido: en el Stade de France de Saint Dennis, una Francia que bebía hasta la borrachera del exquisito fútbol champán, había humillado en la final a Brasil, en un festival de caños, sombreros, toques y goles: 3-0. Maradona se había retirado hacia un año y su vida se adentraba cada vez más en el infierno de las drogas.

      Pasaría el tiempo, pasaría la vida. En su madurez, Anne Hidalgo, a los 63, vería como un Messi ya veterano (35) subía al Olimpo de los grandes dioses del fútbol mundial y relegaba el sueño francés de una tercera Copa del Mundo. En la final más fabulosa de la historia, luego de un dramático 3-3, Argentina se imponía por penales. Leo era coronado el mejor jugador del torneo y Mbappé (23) se consagraba goleador, un tanto arriba de Messi. Francia no pudo repetir en Qatar la Copa de 2018 en Rusia, cuando asomaba Mbappé (19) y Messi (31) parecía languidecer en el tobogán de una racha esquiva entre copas América y ése, su cuarto Mundial.

      Messi en sus primeros tiempos como jugador de Barcelona. Foto: ArchivoMessi en sus primeros tiempos como jugador de Barcelona. Foto: Archivo

      La alcaldesa acaba de hacer uso de su derecho a la expresión y estableció que Mbappé (24) es el mejor jugador del mundo. Lo dijo dos veces en la misma frase. Le cabe aquello de “las opiniones son libres, los hechos son sagrados”, frase usada un siglo atrás por el tradicional matutino inglés The Guardian, cuando el diario celebraba su centenario y el entonces editor, Charles Scott, escribió en el artículo editorial: “Comment is free, but facts are sacred” y la volvió dogma en el periodismo. Lo de Anne Hidalgo fue una opinión, que no podría contrarrestar el carácter sagrado de los hechos. Al menos en los números, hechos al fin. A ellos vamos.

      • Messi ganó una Copa del Mundo, de la cual fue el mejor jugador.
      • Mbappé también ganó una Copa del Mundo. No fue el mejor jugador, pero sí el goleador del Mundial de Qatar (8 tantos), con uno más que Messi.
      • Messi marcó 13 goles en Copas del Mundo; Mbappé 12.
      • Messi ganó 7 veces el Balón de Oro y es candidato firme para el octavo; Mbappé no ganó ninguno.
      • Messi ganó 2 premios The Best de la FIFA; Mbappé no ganó ninguno. Messi ganó 43 títulos oficiales; Mbappé 17.
      • Messi ganó 5 títulos a nivel de Selección, entre juveniles, olímpicos y mayores; Mbappé, 3 en el mismo rango.
      • Messi ganó 4 Champions League; Mbappé ninguna
      • Messi ganó 12 ligas (10 con Barcelona, 2 con PSG); Mbappé 6 (todas con PSG).
      • Messi ganó 7 Copas de Liga (Del Rey); Mbappé 5 (entre Copas de Liga y de Francia).
      • Messi ganó 3 Mundial de Clubes; Mbappé ninguno.
      • Messi ganó 9 Supercopas (8 de España, 1 de Francia); Mbappé 3 (todas de Francia).
      • Messi ganó 3 Supercopas de Europa; Mbappé ninguna.
      • Messi lleva 810 goles; Mbappé 278. Ambos siguen en actividad.
      • Messi fue 8 veces máximo goleador de la Liga española, cinco consecutivas; Mbappé fue cinco veces el máximo goleador francés, cinco consecutivas, cuatro en solitario y una compartida.
      Mbappé tiene todavía mucho camino por recorrer. Foto: REUTERS/Gonzalo FuentesMbappé tiene todavía mucho camino por recorrer. Foto: REUTERS/Gonzalo Fuentes

      Pelé murió el 29 de diciembre de 2022, a los 82 años, sólo 11 días después de la coronación de Messi. Maradona había muerto el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años. Salvo Cristiano Ronaldo, alejado de las grandes ligas y sin mayor repercusión en su paso por Arabia, a Leo no le quedan leyendas en vida para discutir la gloria.

      Mbappé deberá esperar algunos años más para ver si puede transformar en un “hecho sagrado”, la opinión de la alcaldesa de París, Tiene por delante un gran desafío, por ahora sin respuesta: ¿Qué será de su vida a los 36 años, cuando su potencia física decline? ¿La alcaldesa de París habrá llegado entonces a la presidencia de Francia? ¿Seguiría opinando de fútbol o como jefa de Estado atenderá más a los hechos?


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      Osvaldo Pepe
      Osvaldo Pepe

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