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      El secreto del fenómeno Leonas

      Luciana Aymar explica cómo pasó un grupo de jugadoras amateurs a forjar la identidad de un equipo histórico en el deporte argentino.

      El secreto del fenómeno LeonasAymar, en el centro del equipo campeón del Trofeo de Campeones 2014, su último título. Foto: AFP

      Los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 fueron el origen de Las Leonas como concepto, más allá del apodo felino. Las mujeres se sabían distintas y apostaban a hacer mella en el deporte profesional. Pero aquella medalla de plata en Australia fue la consecuencia de un proceso que había comenzado años atrás. Y que hoy Luciana Aymar recuerda como el punto de partido de un cambio necesario para el hockey nacional.

      “Siempre hay una camada que cambia un deporte y nosotras no lo hicimos de un día para el otro -reflexiona-. Fueron muchos años de tratar de cambiar la educación de un grupo. Para nosotras, incluso muchas de las que estábamos en la Selección, el hockey era un hobby. No era una forma de vida. Y hoy es casi un laburo. En ese momento, a veces se entrenaba tres veces por semana. Y si había un torneo, cuatro. Entonces el cuerpo técnico tuvo que hacer un cambio, que no fue sólo pasar a entrenarnos todos los días. “Cacho” Vigil, Gaby Minadeo, Luis Barrionuevo y Luis Ciancia cambiaron el estilo de la Selección”.

      Luciana Aymar festeja un gol suyo en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.
Foto: Martín AcostaLuciana Aymar festeja un gol suyo en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Foto: Martín Acosta

      No para de hablar Lucha. En los ojos se le reflejan las anécdotas de los orígenes de una marca registrada del deporte argentino, que desembocó en cuatro medallas olímpicas, dos títulos mundiales, siete consagraciones en el Trofeo de Campeones y una Liga Mundial.


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      “El proceso arrancó en 1996 y hubo que educar mucho a las jugadoras. Te mandaban al gimnasio y alguna decía: ‘No, no, yo no quiero que se me agranden las piernas’. Se planteaban los horarios y otra contestaba: ‘Yo tengo que ir a cuidar a mi hijo’. Está todo bien, pero si estás en la Selección, acá se entrena. Buscás la forma de acomodar tu vida o ya está. Y así quedaron afuera jugadoras importantes en ese momento”, relata la rosarina de 40 años.

      Hablar de horarios, algo normal en cualquier trabajo, era una herejía hasta que el chip cambió. “Era una forma de educar al grupo. La jugadora que no se presentaba al primer entrenamiento después de las vacaciones, no viajaba al torneo. Antes llegaban 8.15 cuando la práctica era a las 8 y no pasaba nada. Cacho dejó en claro que no te dejaba entrar si llegabas tarde a entrenarte. A mí me pasó. Y eso que viajaba cuatro horas desde Rosario… ¡Lo quería matar!”, recuerda hoy Aymar, entendiendo el porqué.

      Cecilia Rognoni les saca una foto a Mariana Gónzalez Oliva, Luciana Aymar, Soledad García, Ayelén Stepnik y María de la Paz Hernández en Perth, donde Las Leonas ganaron el Mundial de 2002.
Foto: Leonardo Zavattaro/PLZPHOTOCecilia Rognoni les saca una foto a Mariana Gónzalez Oliva, Luciana Aymar, Soledad García, Ayelén Stepnik y María de la Paz Hernández en Perth, donde Las Leonas ganaron el Mundial de 2002. Foto: Leonardo Zavattaro/PLZPHOTO

      “Era una forma de demostrarle al grupo que la que llegaba tarde… ¡chau, no entrenaba!. Y así las jugadoras empezaron a llegar a las 7.45, porque a las 8 tocaba el silbato y si estabas con una sola zapatilla, te entrenabas con una sola zapatilla. No le importaba –continúa el relato-. Hoy no es así. Hoy la jugadora está a las 8.30 esperando para arrancar a las 9. Hubo un proceso enorme de educación”.


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      -El mismo proceso se vivió en cuanto a la preparación física…

      -“Hoy tienen que levantar 50 kilos”, nos decían. “¡No me va a entrar el pantalón!”, pensaba alguna por adentro. Nada. Los teníamos que levantar. Y empezamos a cambiar. En ese proceso, hubo un montón de jugadoras que se quedaron en el camino porque no pudieron sostener tanta cantidad de entrenamiento con su vida personal por un montón de motivos o porque no estaban de acuerdo. ¿Sabés la cantidad de gente que no estaba de acuerdo con el sistema de entrenamiento? “Yo así no entreno”, decían.

      Luciana Aymar, en el partido contra China en Atenas 2004, donde ganó la medalla olímpica de bronce.
Foto: APLuciana Aymar, en el partido contra China en Atenas 2004, donde ganó la medalla olímpica de bronce. Foto: AP

      -Hasta que se plasmó todo en resultados…

      -Cuando empezás a conseguir los resultados, te das cuenta de qué es lo que hay que hacer. Lo que te llevó al éxito siempre te va a seguir llevando al éxito. Cuando nos dimos cuenta de que queríamos seguir ganando, nos entrenábamos dos veces al día o en triple turno, nos cuidábamos en la alimentación y hacíamos un montón de cosas para poder estar en ese nivel internacional. Nos costó, pero lo logramos. Hoy es distinto, porque se instaló un sistema profesional completamente diferente.


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