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      A los amigos del poder se les adelantó un dato secreto

      El Gobierno habría filtrado entre sus contactos en el ambiente financiero la medida que afectó a los fondos de inversiones. Esa irregularidad les permitió hacer grandes negocios.

      A los amigos del poder se les adelantó un dato secretoCLAIMA20150719_0096 Objetivos. Alejandro Vanoli y Axel Kicillof priorizan la financiación del Estado a la hora de definir la política monetaria, pese al riesgo de aumentar así la inflación.

      Funcionarios del Palacio de Hacienda habrían anticipado a algunos operadores del mercado información confidencial de las medidas sobre la nueva valuación de activos en los fondos de inversión.

      La filtración de datos que debían ser secretos provocó que algunos financistas y banqueros utilizaran esos datos para realizar maniobras especulativas y grandes ganancias.

      La trasmisión confidencial es incompatible con el buen desempeño del funcionario público y habría permitido a varios operadores anticiparse al derrumbe del mercado que generó la decisión de Axel Kicillof.

      El caso se comentó con insistencia entre banqueros locales, generó movimiento especulativos en bonos y acciones el día antes de conocerse la disposición y provocó nuevos cortocircuitos entre el Banco Central y el Palacio de Hacienda. Entre los operadores circula la información que hubo una casa de cambio muy importante y dos bancos de inversión que le anticiparon a sus clientes las medidas que después anunció Kicillof.

      Habría notificaciones confidenciales, pero escritas. En esos “papers” se anticipaba que existían decisiones inminentes que iban a permitir comprar bonos a muy bajo precio. Los títulos bajaron –después– un 9% y en la semana acumulan una caída del 20%.

      El lunes también hubo un comportamiento extraño en acciones y bonos argentinos, solo fruto del manejo privilegiado de información de financistas vinculados a la Casa Rosada.

      Ese día, en un contexto de alza de los mercados en Wall Street, y a contramarcha de la tendencia positiva general, se concretaron fuertes ventas de acciones argentinas, las llamadas ADRS. En la víspera de la polémica decisión de Kicillof, el índice Dow Jones subió un 0,77% y acompañaron todos los indicadores de Wall Street. Pero las acciones argentinas que cotizan en el exterior tuvieron en Manhattan inusuales caídas de hasta el 7%.

      Según los expertos, esa disparidad obedeció a que había banqueros que conocían la decisión que un día después –el martes– iba a tomar Economía contra los fondos de inversión.

      El anticipo que se habría filtrado del Palacio de Hacienda permitió adelantar las ventas y anticiparse a la debacle financiera que ocasionó la Comisión Nacional de Valores. Los beneficiados serían banqueros vinculados al Gobierno.

      Este no es el primer episodio que involucra a Kicillof en una cuestión de “tráfico de influencias”.

      Cuando el ministro empujó a Juan Fábrega para que se fuera del Central, hubo denuncias cruzadas. Kicillof dijo que Fábrega operaba a través de la mesa de dinero de su hermano y el ex presidente del Banco Central lo acusó de favorecer a un fondo de inversión que operaba con bonos argentinos.

      Clarín publicó la controversia. Fábrega acusó a Kicillof de haber intercedido en favor del Fondo de Inversión Latam Securities del argentino Diego Marynberg, para que el BCRA le diera un trato preferencial en la adquisición de bonos por 200 millones de dólares.

      El fiscal Guillermo Marijuán encontró motivos para darle curso a la investigación por trafico de influencias. El juez –cercano a la Casa Rosada– Rodolfo Canicoba Corral cajoneó la investigación durante un año y hace una semana desestimó la denuncia.

      La pesificación de parte de los fondos de inversión provocó un terremoto financiero. Kicillof buscó bajar el dólar, pero generó una crisis que aún no tiene piso: bonos y acciones se derrumbaron y el dólar blue no cede.

      Mantu una dura reunión con la Cámara de Fondos Comunes de Inversiones que lidera Valentín Galardi. Los financistas le hicieron notar la falta de conocimiento que Kicillof tiene del sistema. El encuentro terminó mal. También los banqueros le advirtieron dos cuestiones:

      – Que el impacto sobre el dólar será transitorio y que la medida no corrige el problema de fondo que enfrenta la economía: la falta de dólares y la expectativa de devaluación que generó Cristina con el atraso cambiario.

      – Que esta pesificación de los fondos de inversión abrió dudas sobre la posibilidad de que en octubre también se pesifique el pago del Boden 2015.

      En la Asociación de Bancos extranjeros, que lideran Claudio Cesario y Enrique Cristofani, y en la de bancos nacionales de Jorge Brito temen que tantas equivocaciones activen los problemas cambiarios. Y ahora las “multis” toman medidas de protección frente a una eventual corrida del dólar. El momento crítico se espera en octubre.

      Por eso todos los candidatos envían misiones a la inminente Asamblea del FMI. Viajan a Perú Silvina Batakis, Rogelio Frigerio y Martín Redrado.

      Gustavo Marangoni habría sido el encargado de trasmitir el malhumor político de Daniel Scioli. La medida de Kicillof fue la contracara de los anuncios económicos del gobernador. El lunes, Scioli dijo que quería fomentar el ahorro y buscar inversiones en el exterior por 30.000 millones de dólares. El martes, Kicillof tomó una medida para ahuyentar los capitales.

      El lunes, Scioli dio una señal política a las medianas empresas: saludó a un único empresario, el titular de la Came, Osvaldo Cornide. Scioli tiene una estrecha relación con la Came: su padre fue socio fundador y ahora la Unión Industrial Bonaerense adhirió a sus filas.

      Como adelantó Clarín, esta semana Adrián Kaufmann Brea, el directivo de Arcor, asumió la presidenta de la UIA.

      Su discurso inaugural cayó bien entre los presidenciables. Kaufmann tuvo el apoyo de todos los industriales cuando reclamó volver a la senda del crecimiento y abrir el diálogo para los consensos políticos.

      Copyright Clarín, 2015.


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      Marcelo Bonelli

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