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      “Mamabuela y papabuelo”: adoptaron a una adolescente y a su hijo, y estrenaron dos roles a la vez

      La pareja se postuló a una convocatoria pública y hoy no sólo son madre y padre, sino también abuela y abuelo. Los “quintillizos”: la historia de la pareja que adoptó a 5 hermanos Carla Orsini: “Nos hicieron creer que necesitamos manuales para criar”

      "Mamabuela y papabuelo": adoptaron a una adolescente y a su hijo, y estrenaron dos roles a la vezLos cuatro juntos, mano a mano y codo a codo. Foto gentileza familia Cantarelli-Aguiar.

      La convocatoria pública tenía como protagonistas a una adolescente y a su hijo. Una joven y un niño que merecían una familia que les restituyera sus derechos. Una historia donde si bien había dos chicos no se trataba de hermanos, sino de una madre y su hijo.

      Del otro lado, una pareja analizaba la convocatoria y pensaba firmemente en cómo podrían cambiarles la vida a ellos, que permanecerán anónimos durante las siguientes líneas. “Activismo en lo cotidiano”, define hoy Susana Cantarelli, quien junto a su compañero, Lionel Aguiar, adoptó a esta díada y estrenó roles al convertirse al mismo tiempo en madre-abuela y padre-abuelo, respectivamente.

      Luego de dos tratamientos que no prosperaron la pareja decidió que el modo de extender la familia iba a darse de la mano de la adopción.

      “Cuando me encontré con esta historia empezamos a charlar sobre esta posibilidad que nos convocaba mucho a los dos. Lo que sabíamos de ella en ese momento era muy poco, pero sí que tenía muchos deseos de progresar, de estudiar, de tener el día de mañana un oficio o una profesión, y esto con su hijo iba a ser muy difícil. También nos gustaba mucho la idea de acompañarla en la crianza”, contó Susana, a la vez que reconoció que esto implicaba también un desafío.

      Pasado el tiempo, los trámites y todos los aspectos previos al proceso de adopción, se inició la vinculación. En el medio, la pandemia de coronavirus, el aislamiento y la situación sanitaria que impedía o posponía el encuentro cara a cara. “Fue una espera bastante difícil. Le teníamos que avisar que íbamos a tardar un poco más y reforzar el 'quedate tranquila que te vamos a ir a buscar'”, rememoró la flamante madre-abuela.

      Pero finalmente el día llegó. Eran dos más dos que, de repente, se convirtieron en cuatro: “El momento del encuentro fue muy lindo. Ellos ya nos conocían y nos encontramos en el juzgado. El chiquitito vino directamente a abrazarnos y, su mamá, atrás”. De allí en más, todo fue aprendizaje para todos, basándose siempre en paciencia, apoyo y amor.

      Lionel Aguiar y Susana Cantarelli al viajar a encontrarse con su hija y su nieto. Foto gentileza familia Cantarelli-Aguiar.Lionel Aguiar y Susana Cantarelli al viajar a encontrarse con su hija y su nieto. Foto gentileza familia Cantarelli-Aguiar.

      En ese marco, Susana destacó la importancia de reflexionar sobre la situación de cada niño, niña o adolescente en estado de adoptabilidad:

      “Los hogares, por más bien que funcionen, no dejan de ser una institución. Y los chicos tienen que crecer y desarrollarse en el ámbito de una familia. Esto no hay que perderlo de vista: el proyecto tiene que ser por y para ellos. Después, uno forma su familia y eso se traduce en bienestar para todos, pero eso es lo más importante”.

      “Mamabuela” y “papabuelo”

      En esta familia siempre estuvieron claros los roles a cumplir. Si bien la adopción incluyó a una adolescente y a un niño, todos comprendieron que a esta casa, completamente revolucionada, llegaban una hija y un nieto.

      “En la práctica, tiene toda una complejidad para nosotros”, explicó Susana, a la vez que añadió que tanto los recién llegados como ellos mismos debieron adaptarse a los cambios que implicó esta construcción.

      “Para mí es muy desafiante respetar la crianza que ella propone y, al mismo tiempo, orientar sobre cuestiones que estaban muy establecidas. Era todo un tema sostenerla a ella en su autoridad, en su rol de mamá, pero al mismo tiempo guiarla en cosas que no estaban tan buenas”, rememoró.

      Los primeros tiempos incluyeron además la internalización de asuntos muy cotidianos: “Ellos estuvieron cuatro años institucionalizados, y esto no es gratuito. Tuvimos que trabajar muchísimo sobre las rutinas, sobre aspectos que en una casa se dan de manera distinta: desde reglas de convivencia hasta cuestiones como los horarios de las comidas”.

      "Son los mejores abuelos", recuerda un dibujo en la heladera. Foto gentileza familia Cantarelli-Aguiar."Son los mejores abuelos", recuerda un dibujo en la heladera. Foto gentileza familia Cantarelli-Aguiar.

      “La dinámica siendo madre e hijo es muy distinta a si fueran dos hermanos”, afirmó Cantarelli. En cuanto a esto y sus dificultades, sostuvo: “Conforme fue pasando el tiempo logramos amalgamar: ella está más abierta a nuestra opinión y acompañamiento, y nosotros también aflojamos un poco”.

      “En este momento tienen una oportunidad totalmente diferente”

      Hoy la vida de esta adolescente y su hijo es completamente distinta, aunque en ocasiones el camino sigue siendo sinuoso. Susana y Lionel, mientras tanto, sueñan y proponen a su hija y su nieto un futuro con sabor a revancha.

      “Nuestro gran objetivo para ella es que pueda hacer, en la medida de lo posible, dentro de lo que le permita su maternidad, la vida de cualquier adolescente. Que pueda tener un grupo de pertenencia, que pueda tener sus espacios de ocio, conectarse con otras cosas que a ella le gustan, que pueda progresar en lo que decida hacer el día de mañana”.

      Cuando se trata del más pequeño de la familia, la expectativa incluye también lo que su mamá anhela para él: “Con el nene tenemos todo por delante. Estamos muy atentos a lo que le gusta. Lo que su mamá quiso para él es que crezca en un hogar. Yo no sé si ella hubiera tomado esta decisión para sí misma, todo es pensando en su hijo y en las mejores posibilidades para él”.

      “Sabemos que ellos en este momento tienen una oportunidad totalmente diferente", destacó Susana. Foto ilustración Shutterstock.“Sabemos que ellos en este momento tienen una oportunidad totalmente diferente", destacó Susana. Foto ilustración Shutterstock.

      “Sabemos que ellos en este momento tienen una oportunidad totalmente diferente, así que en la medida en que los vamos conociendo vamos acompañando para ese lado”.

      “Abrir las posibilidades”

      Cuando Susana piensa en qué decir a familias donde adoptar es una opción, automáticamente recomienda “abrir las posibilidades”. “La maternidad siempre nos va a proponer un desafío. Es todo muy azaroso, pero es una decisión donde tiene que primar más el deseo que el temor”, sostuvo.

      Si bien aseguró que “la adopción sigue teniendo un montón de mitos, prejuicios y estereotipos que rondan en relación a los chicos”, destacó lo que para ella es un factor principal: “Lo que se puede hacer por ellos es literalmente cambiarles la vida”.

      Sin evasivas a la hora de hablar de los miedos alrededor de esta decisión, describió que “uno de los temores más habituales es si llegarás a quererlos como propios”.

      Mientras su compañero asiente desde atrás cada una de estas palabras, relató: “Por mi experiencia personal, es un proceso donde hay que amalgamar un montón de cuestiones, pero en lo que tiene que ver con el vínculo y fundamentalmente con el amor, es algo inconmensurable".

      Cuando intentó describir esta aventura en la que se embarcaron, casi con el corazón en la mano, la mujer no dudó: "Yo experimento que cada día los amo más y más y más. Es notable, es como mágico pensar que podés armar un vínculo tan amoroso. Muchas veces no es amor a primera vista, hay que construirlo. Pero eso es la adopción: una experiencia maravillosa”.

      "Eso es la adopción: una experiencia maravillosa", dijo Cantarelli. Foto ilustración Shutterstock."Eso es la adopción: una experiencia maravillosa", dijo Cantarelli. Foto ilustración Shutterstock.

      Cuando la tribu y el apoyo profesional son esenciales

      La necesidad de una tribu en la que apoyarse cobra una vez más un rol fundamental. Aquí, además, entran en juego las particularidades mismas de las familias por adopción.

      Susana sostuvo que contar con estas redes es esencial. En su caso, la formó con miembros del grupo de Facebook de la Asociación Ser Familias por Adopción. Su tribu es de tres y “es un espacio sumamente importante”. “Es difícil conectar con personas que transiten con este tipo de maternidad que es muy diferente a otra, no sólo porque es por adopción, sino porque me perdí 16 años de su vida”, aclaró.

      Entre ellas, según contó, se apoyan y contienen, así como celebran y comparten acontecimientos que son muy emotivos.

      Pero cuando de niños, niñas y adolescentes se trata, no sólo el entorno cercano debe involucrarse. “Nosotros tomamos la decisión de adoptar, pero todos somos corresponsables de las infancias. En casos donde hay vulneración de derechos todos nos tenemos que comprometer en la protección, ya sea a a través de la adopción o de acompañarla, desde la escuela, desde el equipo de salud, desde la red de contención familiar y de amigos”.

      La tribu, fundamental. Foto ilustración: Shutterstock.La tribu, fundamental. Foto ilustración: Shutterstock.

      Cuando la madre-abuela destacó este punto se refirió también a situaciones donde a los chicos se los revictimizó, ya sea dentro del ámbito educativo, donde se les dificultaron las vacantes, o en el ámbito de la salud, donde algún profesional dejó en evidencia la gran necesidad de una formación con perspectiva de género en esa área.

      “Es muy importante destacar la necesidad del acompañamiento a las familias en las primeras etapas de la vinculación. La sensación de muchos en este sentido es que quedan muy solos en los primeros tiempos de convivencia”, afirmó Cantarelli tras resaltar el apoyo que reciben en su caso por parte del equipo de profesionales de “Adoptar es posible”, perteneciente al municipio de Vicente López.

      Menos del 1% de los aspirantes acepta adoptar a adolescentes

      Según los últimos datos de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, hay 2.997 aspirantes que esperan formar una familia con uno o más niños, niñas o adolescentes.

      De todos ellos, el 87,12% está dispuesto a adoptar niños o niñas de hasta un año. Pero la estadística desciende a medida que los chicos y chicas crecen. A modo de ejemplo, el 20,02% aceptaría adoptar a un niño o niña de 8 años, pero sólo el 0,16% ahijaría a adolescentes de 15 años o más.

      El 87,12% de los postulantes está dispuesto a adoptar niños o niñas de hasta un año. Foto ilustración Shutterstock.El 87,12% de los postulantes está dispuesto a adoptar niños o niñas de hasta un año. Foto ilustración Shutterstock.

      Con respecto la cantidad, el 50,42% está dispuesto a un solo niño; el 46,51%, hasta dos niños; el 3,04% hasta 3 niños y sólo el 0,03% se mostró abierto a cuatro o más chicos.

      En cuanto a la salud, el 83,08% dejó sentado que no está disponible para adoptar a niños, niñas y adolescentes con alguna discapacidad o enfermedad. Por el contrario, el 16,92% de los aspirantes acepta esa posibilidad.

      En tanto, el último registro de UNICEF Argentina (publicado en el año 2018) sostiene que en el país eran 2.731 los niños, niñas y adolescentes en estado de adoptabilidad.

      Al respecto, Cantarelli mencionó que, más allá de esta estadística, lo que se percibe es “un mayor compromiso en relación a las convocatorias públicas”. “Está habiendo un movimiento muy importante por parte de la sociedad civil en relación a cómo se resuelven estos casos. Estaría bueno que se pudiera dar en una instancia anterior”, afirmó.

      El último registro de UNICEF Argentina (publicado en 2018) sostiene que en el país eran 2.731 los niños, niñas y adolescentes en estado de adoptabilidad. Foto ilustración: Shutterstock.El último registro de UNICEF Argentina (publicado en 2018) sostiene que en el país eran 2.731 los niños, niñas y adolescentes en estado de adoptabilidad. Foto ilustración: Shutterstock.

      Por otra parte, señaló que “hay una tendencia a cargar todas las tintas sobre los postulantes, y seguro hay mucho por trabajar, pero el sistema también debe revisarse puertas adentro y adecuarse a la ley vigente”.

      Sobre este punto, Susana cerró: “No está bueno que nos quedemos solo con los recursos con los que contamos, debieran brindarse apoyos de acuerdo a las necesidades de cada familia”.

      Las necesidades afectivas de niños, niñas y adolescentes

      Los derechos de todo niño, niña o adolescente están íntimamente ligados con sus necesidades afectivas. La cobertura de éstas, finalmente, puede marcar el resto de sus vidas.

      “Los niños, niñas y adolescentes no sólo necesitan comida, oxígeno, una casa y ropa. Es muy importante saber que también necesitan cariño, empatía, un adulto que los cuide y proteja, que les dé amor y que los abrace”, señaló la médica pediatra Jimena Le Bellot (en Instagram, @soymamaypediatra). La explicación es sencilla: “Las bases para un adulto sano y feliz se sientan en la infancia”, añadió.

      “Si hay algo innato que nos acompañará toda la vida es la necesidad de sentirnos seguros, cuidados y regulados emocionalmente de forma sostenida en el tiempo. Esto es crucial para la constitución psíquica y depende del establecimiento de vínculos saludables con las figuras encargadas de las tareas de crianza”, afirmó la psicóloga perinatal Jorgelina Fejgielman (en Instagram, @mirada_perinatal).

      Las bases para un adulto sano y feliz se sientan en la infancia. Foto ilustración: Shutterstock.Las bases para un adulto sano y feliz se sientan en la infancia. Foto ilustración: Shutterstock.

      La especialista destacó que “la contención afectiva y los buenos tratos en la infancia propiciados por el respeto y la empatía promueven la salud psicofísica y son tan indispensables para la supervivencia como otras funciones vitales”.

      Cuando estas necesidades afectivas no se cubren, se generan “efectos negativos a corto y a largo plazo”, mencionó Le Bellot. “Según el grado de carencia en la satisfacción de estas necesidades y la edad en que se produzcan, esto se reflejará en daños o alteraciones de distinto tipo en el desarrollo, ya sean de orden emocional, psicomotor o cognitivo”, cerró Fejgielman.


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      Guadalupe Rivero

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