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12.06.2011 | Lo que se venía y... ¡Llegó!

El furor de la "Dad Lit" y el camino hacia una nueva paternidad

Los reacomodamientos están a la orden del día: la mujer pateó el tablero y todos los roles y funciones entraron en crisis. Hombres y mujeres se redefinen, abrazados a la decisión de dejar atrás formatos que reprimen sensibilidades nuevas, habilitando emociones y blanduras en un vínculo históricamente definido por la necesidad de "ley", límite y verticalidad. Aquí, un panorama de los varones que exploran y se animan a la neopaternidad y del género literario que los expresa.


gelustondo@clarin.com / twitter: @georginaelus
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En Estados Unidos y algunos países de Europa el fenómeno ya suma varios años y se afirma no sólo con convicción sino, sobre todo, con las (saludables) crisis y redefiniciones propias de un proceso vivo, dinámico, en marcha. En todo el mundo, son cada vez más los hombres que se animan a explorar y calzarse un modelo de paternidad distinto, revolucionario en varios aspectos, abierto a sensibilidades, formatos y blanduras ajenas hasta hace poco al territorio masculino.

La tendencia es tal que, a nivel literario, ya se habla de un nuevo género: se llama "Dad Lit", y en Estados Unidos tiene abanderados de renombre, que han avivado debates y reflexiones por demás de interesantes. En general, se trata de libros, sitios web o blogs con historias y testimonios de hombres que relatan cómo se conectan emocionalmente con la paternidad. Un buen ejemplo es Dad Labs, que se propone desterrar los viejos formatos y facilitar a los padres el camino hacia la neopaternidad con recursos y consejos. Imperdibles los videos: enseñan desde primeros auxilios hasta cómo hacer una vianda o qué llevar al pediatra para no recibir ningún reto del profesional. Para sus autores y seguidores, no hay duda: hay que "volver a pensar la paternidad".

Uno de los primeros en reflexionar sobre el tema abiertamente, sin pudores, fue Michael Chabon, escritor estaodunidense, ganador del Premio Pulitzer en 2001, padre de cuatro hijos y autor del libro "Manhood por Amateurs" ("Masculinidad para principiantes"). Varias veces contó que se decidió a escribirlo cuando confirmó, en un supermercado, lo poco que la sociedad espera de un padre. Estaba con su hijo y una mujer se acercó y lo "felicitó": "Es usted un buen padre". Enseguida pensó que ninguna mujer recibía felicitaciones por andar con sus hijos recorriendo góndolas y empujando changuitos. Y que no era justo. Irónico, en su libro destaca que lo bueno de ser padre es que la presión social para "ocupar" el cargo resulta "penosamente baja".

Otro que se sumó a la movida es Michael Lewis, reconocido periodista del diario The New York Times (en ese entonces especializado en finanzas), editor de Vanity Fair y famoso por sus columnas tituladas Dad Again, publicadas en la revista Slate. La ironía, la frescura y la honestidad brutal de sus textos los volvieron una chispa que encendió fuertes debates en las redes sociales e instaló el tema en los medios. "La paternidad puede ser desmoralizante. Normalmente, acabo el día agotado, ahogado en la autocompasión", escribió en su libro "Home Game: An Accidental Guide to Fatherhood" (Juego en casa: una guía fortuita para la paternidad)", publicado en Estados Unidos y calificado como una de las puntas de lanza de un movimiento que va por la "redención de los malos padres".

Polémico, Lewis se propuso combatir la que bautizó "una gran conspiración de silencio": en sus textos cuestiona a todos aquellos hombres que no se atreven a confesar públicamente "las miserias de la paternidad". Según él, muchos padres se esmeran por asumir un nuevo rol y por sentirse (y mostrarse) involucrados, modernos y sensibles, sin animarse a confesar que muchas veces se sienten agotados, expropiados y hasta hartos de todas las obligaciones y postergaciones que exige la crianza. "No voy a mentir", aseguró él. Y escribió todo lo que se le venía a la mente, en una suerte de "sincericidio" que le valió un montón de críticas: "Esperaba estar lleno de alegría, pero a menudo sólo me sentía desconcertado; esperaba estar preocupado, pero a menudo sólo sentía indiferencia; esperaba sentirme fascinado pero, en realidad, me sentía aburrido". Su mea culpa para muchos fue un espejo que les regaló alivio, empatía, y que les permitió bucear sin culpas en los sentimientos contradictorios de los padres de hoy.

Uno de los puntos más interesantes que postula Lewis es su celebración de la diferencia entre hombre y mujer: no sólo la sostiene sino que la defiende. "Para ellas la maternidad es diferente", remarca. "El amor maternal puede ser instintivo; el amor paternal, en cambio, es una conducta adquirida", asegura.

A esa línea de pensamiento se sumó Ben George, editor del periódico literario "Ecotone" y autor del libro "The Book of Dads" (El libro de los papás), en el que entrevistó a una veintena de hombres decididos a compartir sus tribulaciones: "Llegó el momento de que los padres encuentren el coraje para ponerse en pie y hablar con honestidad sobre los momentos oscuros de la paternidad", dice, y lamenta que haya pasado la época en que era aceptable, incluso deseable, que un padre fuera "enigmático, impenetrable, inaccesible emocionalmente. Los padres de hoy debemos hacer malabarismos entre su masculinidad y su sensibilidad".

Lo mismo piensa Steve Doocy, autor del libro "Tales From the Dad Side: Misadventures in Fatherhood" (Cuentos del lado de los papás: desventuras de la paternidad): "Las madres se manejan mejor. Están programadas para la maternidad. Hay un megacomplejo industrial de miles de revistas, libros, clases y magazines televisivos que las instruyen. Y no hay nada para hombres".

Quienes se inscriben en esta línea aseguran que lo que para una madre es puro instinto, para un padre es aprendizaje, esfuerzo, reflexión racional. No fluye, o fluye sólo cuando la razón acepta la subversión que supone entregarse al mundo emocional y sus blanduras. (Paréntesis: esta postura se ha ganado un listado enorme de críticas de mujeres feministas y no tanto que rechazan la idea de un instinto maternal femenino, de la maternidad como algo dado, obvio, natural, algo que asocian a la cultura patriarcal y machista).


No quiero ser como mi papá

Una convicción se repite y dispara la reflexión de quienes se suman tibia o militantemente a la movida por la neopaternidad: "No quiero ser como mi papá". Se escucha una necesidad de no repetir modelos, de pensar formatos nuevos, de reeditar eso que llaman ser padre.

Sin suscribir al género, el mismo Barack Obama dedicó muchas líneas al tema en su autobiografía y en los reportajes que le hicieron. El presidente de Estados Unidos nunca ocultó que creció sin padre, que su papá ganó una beca para estudiar en Harvard y jamás volvió, y que el fantasma del "Viejo Hombre" (así lo llama) lo lastima desde entonces. "Tuve un padre ausente y eso me determinó a hacer todo por ser buen padre", confió en muchas oportunidades.

El famoso libro "Carta al Padre", de Kafka, ha sido analizado y debatido en la web entre quienes tienen interés en abrir caminos nuevos, que inauguren una paternidad diferente en la era post-patriarcal.


Embarazados

Recientes estudios sugieren que el hombre que convive con una mujer gestante --sea o no el padre-- también experimenta cambios hormonales: a medida que progresa el embarazo, suben sus niveles de oxitocina y prolactina, y disminuyen los de testosterona. Se habla del Síndrome de Covada (del francés 'couver', incubar) y se caracteriza por la aparición en el hombre de algunos de los síntomas del embarazo: cambios de humor, náuseas, antojos, vómitos, calambres en las piernas y hasta dolores en el vientre similares al de las contracciones. Según algunos estudios, sufre este síndrome entre un 10 y un 30% de los varones que conviven con una mujer embarazada. 

Esta línea de investigación es reciente y habrá mucho por descubrir, pero un hecho es irrefutable: muchas parejas, a la hora de contar que esperan un hijo, ya hablan en plural: "estamos embarazados". Y se multiplica la cantidad de varones que asisten puntualmente al obstetra, comparten los cursos de trabajo de parto y están allí, al pie de la camilla, cuando el bebé se decide a asomar la cabeza en este mundo.


La pata local

En Argentina hay interesantes testimonios de esta reflexión. Un espacio interesante es el blog "La edad de los porqués", que, según su autor (Hernán Nassau, periodista y padre de tres hijos), "no pretende ser un manual de consulta ni tiene la receta para ser un buen padre. Simplemente busca ser un lugar en donde podamos compartir experiencias y, a través de ellas, recorrer el camino de la enseñanza, para tratar de ser mejores papás de lo que somos hasta ahora".

También es conocido el libro de Marcelo Birmajer, "Me gustaba más cuando era hijo. Confesiones de un padre", donde confía sin medias tintas las dificultades y contradicciones que atravesó cuando un hijo llegó para romper esquemas y redefenir su agenda. Allí, declara su total incompetencia para lidiar con dichos asuntos y comparte, amablemente, su insolvencia. En lo que llamó un verdadero "manual de antiayuda", se reconoce que es imposible dormir a un niño así y asegura que es absurdo pretender comer o reflexionar mientras se es padre.

En otra línea, Gerardo Fridman escribió "El hombre embarazado", que enumera las vivencias de un hombre durante el embarazo de su esposa. En un registro minucioso de esa espera colmada de ansiedad, fantasías y sueños, el autor se expone como un hombre del siglo XXI, sensible, desprejuiciado y capaz de transmitir sus emociones sin falsos pudores.

De publicación reciente, el libro "Hombres en la dulce espera", de Sergio Sinay, también se sumerge de lleno en el tema del surgimiento de una nueva paternidad. Allí reivindica la emotividad y la presencia y compromiso de los varones durante la concepción, gestación y crianza. "¿Qué hacemos con nuestro hijo", se pregunta. Y no duda: "En primer lugar, no huirle, quedarnos a su lado con nuestras ganas y con nuestro pavor."


¿Habías escuchado hablar del tema? ¿Conocés otros testimonios, libros, sitios y espacios en las redes sociales donde se estén debatiendo estas cuestiones? Nos interesa enriquecer esta nota y sumar opiniones, conocer más. Sumá tu comentario.


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