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20.07.2012 | Las aventuras de Caty Kharma

Una nueva amiga

Una cita semanal con el personaje creado por la escritora Patricia Suárez para Clarín Mujer. Para identificarse, sonreír y reflexionar.

Patricia Suárez / Clarín MUJER
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El Día del Amigo a la primera hora de la mañana, a Caty Kharma la despertó el portero. Desde la planta baja le avisaba que había una muchacha esperándola, que quería verla. ¿La hacía subir? Decía llamarse Stella Moshapa. Caty no conocía a ninguna Stella Moshapa; decidió bajar. Llevó a Bruno Díaz, su fiel chihuahua como protección ante peligros ignotos. Junto al gomero del hall había una muchacha africana, y entre sus finos dedos color chocolate sostenía un sobre blanquísimo. La muchacha sonrió al ver a Caty, y expresó en un mal español teñido de inglés: “Mucho gusto. Mi nombre Stella Moshapa, soy Sudáfrica. Traigo carta amiga tuya, Macarena, feliz día del amigo. Macarena dice leas la carta delante de mí”. Caty sonrió tímidamente; si no hubiera sido por los modales de Stella Moshapa habría pensado que se trataba de un atraco o una estafa. Tal vez dentro del sobre había antrax. Bruno Díaz se echó a los pies de Stella para que le rascara la panza. Con un perro así, ella nunca sortearía los peligros tranquila. Rasgó el sobre y leyó:

“Querida Caty: espero que esta carta esté llegando el día exacto y pueda decirte a tiempo ‘Feliz día del amigo, querida’. Quiero que sepas que te extraño mucho y que no es fácil elegir vivir en otra ciudad lejos de los amigos. Luego de mi experiencia en el templo budista en la India, tomé la decisión de hacer algo por salvar nuestro mundo. Hace tres meses que estoy viviendo en el Kgalagadi Transfrontier Park, en Botswana. Me recluté en un grupo que buscaba personas para ayudar a los animales en problemas, como Oryx con los cuernos rotos o chitas que se han golpeado las patas y andan rengos por el desierto. Es toda una experiencia sobrevivir en la naturaleza salvaje y soy feliz, a pesar de lo dañada que me quedó la oreja cuando un chita me pegó un arañazo. Ya me haré cirugía estética cuando esté en un país del primer mundo. Igual creo que realmente, te gustaría estar aquí. Acabo de adoptar dos chacalitos huérfanos que son hermosos y muy cariñosos pero desde una vez que los pobrecitos me hicieron pis encima de mi ropa, ya no puedo sacarme el mal olor. Espero acostumbrarme al olor a chacal, así como que de vez en cuando, una cobra muy juguetona se mete dentro de mi carpa y serpentea aquí y allá para que yo salga y le tire un ovillo de lana y ella lo atrape… Es una criatura muy bondadosa, lástima que si no está de buen humor, puede clavarme sus colmillos e inyectarme un veneno muy tóxico, una neurotoxina devastadora para los humanos. Bueno, pero esta cobra de la que te hablo es muy simpática y ni siquiera trató de escupirme su veneno a los ojos para que yo quedara ciega. Me escupió pero en el oído. Igual tuve que consultar el dispensario y que me dieran el suero antiofidíco y así conocí a Stella Moshapa, quien te está dando a leer esta cartita, y que es quien me salvó la vida, aunque ya casi no oigo nada del oído derecho. Stella es nacida en Botswana y quiere ser actriz. Yo le dije a Stella que vos podrías ayudarla a conseguir trabajo de actriz en Buenos Aires. En Hollywood sería un poco más complicado, aunque ella aspira a trabajar en Hollywood como Halle Berry y Beyoncé. Estoy segura de que ustedes dos se llevarán muy bien. Y Stella es una gran científica y está escribiendo un libro sobre las serpientes que será un boom. Necesita alojamiento y yo pensé que tu casa era el mejor lugar para vivir, porque allí se respira paz interior. Espero que en honor a nuestra amistad, puedas cumplir este deseo. Que tengas un gran día del amigo, mucha luz, Maca.”

Caty Kharma se quedó de una pieza. Hacía sólo dos días que su madre se había ido, reconciliada por fin con Coco, su prometido, y el depto quedó como Bosnia cuando el fin de la guerra. “¿Cuánto tiempo necesitarás quedarte en mi casa, Stella?”, preguntó Caty. Stella se encogió de hombros sin parar de sonreír. A lo mejor estaba sorda de los dos oídos porque las cobras la habían escupido en simultáneo… “Mi depto es chiquititín, minúuuusculo. Apenas cabremos dentro.” Stella sonrió: “Stella debe hacer carrera cinematográfica y teatral. ¿Cuánto tiempo pone argentina en hacerse famosa en Buenos Aires y conseguir grandes sumas de dinero?”. Caty la hizo pasar resignadamente a su casa. Esperaba no tener que vivir el resto de su vida junto a Stella Moshapa.

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