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      Dormir en el suelo y esperar

      Redacción Clarín

      En la mañana de ayer, se desperezaban en el aeropuerto de Bruselas los más de 3.000 viajeros que habían dormido en colchones de campaña distribuidos por la Cruz Roja, tapados con una manta y con sus valijas como almohada.

      Un grupo de jóvenes australianos, cansados y esperando por un café, contaron a Clarín cómo su vuelo de Sydney a Londres había sido desviado a Bruselas por el cierre del aeropuerto londinense de Heathrow y cómo todavía no sabían de qué forma podrían alcanzar la capital británica.

      En Bruselas no había anoche siquiera transporte público . Y en estos casos, “de fuerza mayor”, las compañías aéreas no tienen la obligación de pagar hospedaje a los pasajeros que se quedan tirados en los aeropuertos. Así que muchos decidieron dormir junto a las puertas de embarque. Otros no tuvieron más opción porque el aeropuerto de Bruselas, como otros en Europa, se ha visto con otro problema. Muchos pasajeros que hacían conexión no tienen una visa Schengen con lo cual no pueden salir de la zona de tránsito . En esa área, durante la noche, no hay siquiera una cafetería abierta y cientos de personas durmieron en el suelo, aunque se les permitió acceso a un restaurante. En esta situación hay 1.500 pasajeros, que deben llegar a Londres en 18 vuelos. Y en algunos casos, las compañías con las que viajan no tienen empleados en Bruselas, por lo que estos pasajeros no recibían ayer ni bonos para comida.


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