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      Nuevas acusaciones de curas abusadores ensombrecen el encuentro entre Francisco y los líderes de la Iglesia de EE.UU.

      El presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos quedó envuelto en una nueva denuncia.

      Poco antes que el Papa recibiera en audiencia al mediodía de este jueves al presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, cardenal Daniel Di Nardo (Galveston-Houston), la llegada al Vaticano del alto prelado en un clima de gran expectativa se conmovió con la noticia, llegada desde Estados Unidos, de que también Di Nardo es acusado de haber protegido a un cura abusador sexual de dos menores norteamericanos.

      La bomba rebotó desde Nueva York a través de la agencia noticiosa Associated Press, que reportó las declaraciones de dos víctimas de abusos. Las presuntas victimas acusan al cardenal presidente de los episcopales de no haber contrastado como debía a un sacerdote que abusó a menores. Una de las víctimas, según la AP, dijo que el cardenal prometió que el cura acusado, Manuel La Rosa-López, actualmente párroco en la iglesia de San Juan Fisher de Richmond y vicario episcopal de la diócesis para los latinos, sería alejado de toda posibilidad de contacto con los niños. En cambio fue transferido a otra parroquia a unas decenas de kilómetros de distancia.

      El papa Francisco durante una audiencia en la que ha recibido al presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense, el cardenal Daniel DiNardo (2do izq.)./ EFEEl papa Francisco durante una audiencia en la que ha recibido al presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense, el cardenal Daniel DiNardo (2do izq.)./ EFE

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      Este martes el padre Manuel fue esposado tras haberse consignado a la policía de Coroe, en Texas. Tiene 60 años y está acusado de haber molestado a las dos víctimas denunciantes, un varón y una mujer, cuando eran adolescentes.

      Las víctimas pidieron a la AP mantener el anonimato.

      El cardenal Di Nardo declaró antes de partir hacia Roma para encontrar este jueves al Papa en audiencia: “Tengo confianza que el Papa Francisco comparta nuestro deseo de mayor eficacia y transparencia vinculada con la disciplina de los obispos”. Manifestó también “nuestro afecto por el Santo Padre en estos días difíciles”.

      Con el fondo de este y los demás grandes escándalos de abusos sexuales que conmueven a la Iglesia norteamericana, el Papa argentino mantuvo “un intercambio fructuoso y bueno”, señaló una declaración al concluir el encuentro.

      El cardenal Di Nardo fue acompañado por el vicepresidente José Gómez, arzobispo de Los Ángeles y miembro del Opus Dei, nacido en México. Estaba también el secretario de la conferencia episcopal, monseñor Brian Bransfield. Al grupo se agregó el cardenal Sean 0’Malley, arzobispo de Boston, que en el Vaticano es presidente de la Comisión Pontificia para la Defensa de los Menores.

      El cardenal Di Nardo comentó en una breve nota la “reciente crisis moral en la Iglesia católica norteamericano”. “Hemos compartido con el papa Francisco el examen de nuestra situación en Estados Unidos. Como el cuerpo de Cristo es lacerado por el mal del abuso sexual. Su Santidad escuchó desde el profundo de su corazón. Y hemos tenido un buen y fructuoso intercambio de ideas, que fue muy prolongado”.

      El arzobispo de Galveston-Houston señaló que en el momento de iniciar la audiencia, a mediodía, “hemos rezado juntos el Ángelus por la misericordia y la fuerza de Dios, mientras trabajamos para curar las heridas. Estamos impacientes por continuar activamente nuestro discernimiento juntos para individuar los más eficaces próximos pasos”.

      Di Nardo había comentado las noticias sobre los abusos cometidos por el cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, que fueron el meollo de la denuncia de 11 páginas del arzobispo italiano Carlo María Viganó, ex nuncio apostólico en Washington, quien acusó al papa Francisco y a sus dos predecesores, san Juan Pablo II y Benedicto XVI, de haber protegido sus andanzas homosexuales con seminaristas.

      A principios de este año, las autoridades norteamericanas comprobaron que Mc Carrick abusó de un menor. El Papa Francisco lo sancionó “renunciándolo” del título de cardenal y condenándolo a una vida solitaria de arrepentimiento y oración.

      Pero el cardenal Viganó pidió la dimisión del Papa argentino y fue acompañado por el apoyo de dos docenas de obispos norteamericanos, lo que puso de relieve la ofensiva de la conspiración de ultraderecha contra Francisco, con base sobre todo en Estados Unidos, que quiere quitarlo como sea del pontificado por considerarlo “un tercermundista teñido de herejías”.

      El cardenal Di Nardo y sus acompañantes hablaron extensamente con el Papa del caso McGarrick. Di Nardo recordó sus propias palabras de que “los abusos mismos y el hecho que fueron escondidos por decenios han causado un gran mal a la vida de las personas y representan graves fracasos morales de juicio por parte de las cumbres de la Iglesia. Estos errores presentan muchas cuestiones sin resolver. ¿Por qué las acusaciones de pecados contra la castidad y la dignidad humana no fueron hechos públicos apenas fueron llevadas a conocimiento de los oficiales eclesiásticos? ¿Por qué esta grave situación no fue afrontada decenios antes y con la justicia? ¿Qué deben hacer nuestros seminarios para proteger la libertad de discernir la vocación sacerdotal sin ser objeto de un abuso de poder”?”. Esta última pregunta del cardenal Di Nardo se refiere a la gran cantidad de seminaristas que el ex cardenal Garrick durante decenios invitó a su cama, sin que nadie lo denunciara, pese a que su atletismo homosexual era “vox populi” en la Iglesia.

      Vaticano, corresponsal


      Sobre la firma

      Julio Algañaraz
      Julio Algañaraz

      Corresponsal en Roma y Vaticano jalganaraz@clarin.com

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