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      La policía belga mata a tiros a una nena inmigrante de dos años

      La persecución policial a una caravana de indocumentados terminó de la peor manera.

      La policía belga mata a tiros a una nena inmigrante de dos añosSe llamaba Mawda, era kurda, tenía dos años.

      Se llamaba Mawda, era kurda, tenía dos años y murió la semana pasada. La noche del jueves 17 al viernes 18 de mayo viajaba en un convoy de migrantes irregulares que atravesaba Bélgica camino a Francia. Unas 30 personas, entre ellas cuatro niños, en varios vehículos manejados por traficantes de personas.

      Una unidad de Policía detectó el transporte cerca de la ciudad belga de Namur e inició una persecución que acabó más de una hora después en Mons. Intentando escapar, uno de los conductores hizo una maniobra de evasión y golpeó otro de los vehículos. Los agentes dispararon, según su versión, a los neumáticos de las furgonetas donde viajaban los migrantes.


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      La Fiscalía dijo al día siguiente que la niña había muerto por un traumatismo cerebral después de golpearse la cabeza durante la persecución policial de las camionetas, pero la realidad era bien distinta.

      La autopsia, conocida este sábado, reveló que Mawda murió de un disparo en la cara cuando estaba en brazos de su padre. Los investigadores están a la espera de saber, a partir de exámenes de balística, si el disparo salió del arma de alguno de los policías o si alguno de los traficantes iba armado. La madre de la niña aseguró que el disparó fue de un policía.

      Los medios belgas ya dan por hecho que el responsable del disparo fue uno de los policías y la bronca política no tardó en saltar.

      El primer ministro Charles Michel prometió el domingo que habría una investigación “totalmente independiente”.

      Michel dijo al canal televisivo RTL-TVI: “hoy una familia está devastada por la muerte de un niño y yo reacciono como padre de familia. Espero que todos los responsables den muestras de contención”.

      La muerte de Mawda saltó a los medios y en Bruselas hubo protestas por parte de la comunidad migrante kurda tanto en la oficina central de migración como ante el gabinete del ministro del Interior Jan Jambon.

      Las diferencias sobre política migratoria vuelven a surgir en un gobierno belga que tiene como primer socio de coalición al partido a los flamencos del N-VA, un partido nacionalista con varios miembros prominentes abiertamente xenófobos, entre ellos el secretario de Estado de Migración y Asilo Theo Francken.

      Jambon dijo el domingo que habría una investigación imparcial pero que no le parecía que ningún agente policial hubiera cometido ningún error. Francken señaló como culpables a los traficantes de personas.

      A un año de las elecciones legislativas, el N-VA sigue su deriva hacia la xenofobia. El partido copió ahora una de las promesas históricas de los ultraderechistas flamencos del Vlaams Belang. El ministro de Finanzas Johan Van Overtveldt, también miembro del N-VA, dijo que quiere pedir al Banco Central belga que haga un análisis sobre “el coste-beneficio de la presencia masiva de extranjeros” en Bélgica.

      Bruselas, especial


      Sobre la firma

      Idafe Martín

      Colaborador de Clarín en Bruselas elmundo@clarin.com

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