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      Marcelo BonelliPanorama económico

      Los roces ocultos con el FMI, el “Plan Secadora” y la interna en la Corte

      La gira del emisario del Fondo terminó con roces y chispazos. Valdés planteó en privado sus reparos a la marcha de la economía y también al impacto social del ajuste.

      Luis Caputo y Santiago Bausili, los hombres fuertes de Economía. Foto: Marcelo Carroll.

      Todo fue discreto. Y sin alboroto público. Nadie quiere hacer un escándalo y menos armar una pelea pública. Pero el viaje de Rodrigo Valdés – el emisario del FMI - a la Argentina terminó con roces y chispazos. El jefe del FMI planteó en privado sus reparos a la marcha de la economía y también al impacto social del brutal ajuste libertario.

      Valdés – un burócrata inflexible – también se dedicó a “marcar la cancha” y a dejar en claro una cosa: que el FMI no tiene, ni tendrá responsabilidad en el ajustazo.

      En Washington – orden de Kristalina - temen que a Milei “se la vaya la mano” y que después acusen al FMI de cualquier desbarajuste. Por eso sus voceros sobreactúan la preocupación social.

      Javier Milei está molesto por tanta “incomprensión” del FMI. Siempre repite con orgullo: “hacemos más de aquello que piden”. También, porque considera que dilatan hablar de dinero fresco y de apoyar una inmediata salida del cepo. Para Milei es crucial.

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      Rodrigo Valdés dijo que "es importante seguir mejorando la calidad del ajuste fiscal, no la cantidad".

      Valdés tuvo encuentros secretos con empresarios y economistas. En esa intimidad dijo claramente: “no vamos a dar un préstamo para financiar una eventual fuga, ni dolarización”.

      En la Casa Rosada enfurecen porque – en privado y estricta reserva – los técnicos del Fondo objetan los ejes centrales del actual armado económico: no confían en la política cambiaria; y advierten por los efectos del excesivo torniquete monetario.

      Esa fricción con el FMI motivó varios dardos de Milei contra Valdés. Primero mandó a Manuel Adorni a contestar los dichos de Valdés sobre la insensibilidad social de la Casa Rosada.

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      Lo dijo el vocero presidencial Manuel Adorni en su habitual conferencia de prensa.

      Y más tarde habló el propio Presidente: “quienes proponen una devaluación no entienden nada. No va a ocurrir”. La frase la pronunció después de la hermética cumbre entre Milei, Caputo y Valdés. En esa reunión, el director del FMI precisó las cuestiones que inquietan al FMI, que tanto molestan a la Casa Rosada.

      Se trata de tres cuestiones centrales. Primero las objeciones al ajuste fiscal contable: no creen que sea solución postergar pagos y licuar jubilaciones para mostrar un efímero superávit fiscal. Dicen que no es sustentable.

      También critican otro punto central: la extrema política monetaria para secar la plaza. Sería el “Plan Secadora”. Valdés cuestiona el nivel de la tasa.

      Los burócratas del FMI ven en esa sobreactuación dos peligros centrales. Primero: que la recesión se convierta en una inmanejable hiper recesión.

      También, que la ausencia total de dinero en circulación provoque una dolarización de hecho. Gita Gopinath ya lo dijo en su despacho: “estamos en contra de la dolarización”.

      Según los “paper” secretos de los burócratas del FMI, también existe un incipiente atraso cambiario. El dólar – a pesar de la megadevaluación de diciembre – tiene una paridad similar a la que existía con Sergio Massa. La inflación hace estragos y por eso Valdés pide acelerar el crawling peg del 2%. Un trabajo de las cerealeras afirma que el tipo de cambio tuvo en febrero una caída del 13%.

      El campo advirtió que la liquidación de otoño será buena, pero no como la deseada por el BCRA. No habrá una lluvia verde.

      El BCRA acumuló reservas, pero fruto de la muñeca de Santiago Bausili: redujo al mínimo el pago de importaciones y “contablemente” hizo brillar ficticiamente los números de comercio exterior. Caputo no quiere saber nada con los reclamos cambiarios: “no está en los planes devaluar”.

      Se trata de una pulseada. En abril, el BCRA –subordinado a Caputo- deberá desembolsar U$S5.000 millones por importaciones.

      También vienen vencimientos fuertes: tres pagos a China por U$S1.666 millones.

      La Cancillería estaría armando una misión a Beijing: el pago consecutivo se debe hacer en julio, agosto y septiembre.

      Milei lleva una errática y emocional política exterior. Eso complica las cosas, y encima Diana Mondino no ayuda con declaraciones que irritan en Beijing.

      Los desaguisados del Gobierno enturbian negociaciones centrales. Ahora existen turbulencias con Colombia, México, Brasil, Chile y China.

      El colmo fue el blooper de la Casa Rosada sobre los camiones que envió China y que motivó una inédita – nunca lo hacen – aclaración de la embajada oriental: “la información es completamente incorrecta”.

      Mondino deberá lidiar con todo esto. Ya fue “bombera” en la crisis con Lula, donde tuvo la ayuda silenciosa de Daniel Scioli. Al “Pichichi” le valió entrar al Gobierno.

      Los problemas de gestión de la Casa Rosada son serios. En un plazo de un mes emitió dos decretos que terminaron en escándalo.

      Primero, fue el abortado aumento salarial del Presidente. Ahora, el ajuste a jubilados: un papelón.

      El primer texto hablaba de aumentos. Pero fijaba un tope, que hacia impracticable elevar la mínima.

      Después fue corregido y al final se terminó con una lacerante decisión: abonar en dos partes los haberes jubilatorios de abril.

      Otro tanto ocurre con los despidos. Milei anunció 70.000 cesantías y al otro día lo tuvieron que corregir.

      El desconcierto que generan estos problemas de gestión provocó una inédita carta al Jefe de Gabinete. La misiva tiene fecha del 15 de marzo. En su breve texto una decena de entidades del complejo agro-industrial le piden a Nicolás Posse que no exoneren al personal contratado calificado de la Secretaría de Agricultura, SENASA e INASE.

      También armó turbulencia la cuestión de la Corte Suprema. Hubo tres importantes entidades empresarias que pusieron el grito en el cielo: AmCham – con línea directa con Marc Stanley –, ACDE – en línea con Francisco –, y la influyente IDEA.

      Los documentos habrían sido motivados por grandes bufetes de abogados internacionales que trabajan con las “multi”. Quieren saber si la designación de Ariel Lijo implica que Milei pretende que la Corte Suprema se maneje a partir de ahora con la lógica que tiene Comodoro Py – la Justicia Penal – para resolver los conflictos.

      Ricardo Lorenzetti está exultante con el armado de esta secreta negociación. El magistrado habría convencido al Presidente –vía Karina– que con la nueva conformación se va a garantizar que la Corte Suprema avalará todas sus reformas.

      Lorenzetti – también – cree que los cambios le permitirán lograr un ansiado deseo personal: volver a ser presidente de la Corte. En estos últimos cinco años el magistrado hizo y deshizo de todo, para retomar la poltrona en el Poder Judicial. Esto provocó la enemistad con los otros miembros de la Corte.

      Ahora, el plan tiene un solo escollo: la renovación de autoridades en la Corte se hará en octubre, cuando aún existirá una mayoría que propicia la renovación de Horacio Rosatti o la vuelta de Carlos Rosenkrantz.

      El “círculo rojo” insiste en que Cristina estaba al tanto de todo y que – en forma – silenciosa dejó avanzar la negociación.

      La ex presidenta dio pocas señales sobre una negociación. Pero habló del tema entre sus íntimos y, enigmática, dijo: “Con Lijo, por lo menos, se puede hablar”.

      Milei estaba preocupado por las afirmaciones de Rosatti: dijo que la Corte no iba a resolver los problemas que tenía la política.

      De todos modos, el Presidente está confiado en su destino. Así se manifestó en el encuentro con los influyentes del Grupo de los 6.

      La reunión la armó Eduardo Eurnekian. El “capo” de Aeropuertos es un canal fluido y directo del Presidente con el establishment. Eurnekian – en este caso – doblegó una inercia: Milei había rechazado una reunión con el G6 durante su estadía en Roma. Al inicio hubo chanzas entre ambos. Milei dijo: “Eduardo, usted me enseñó mucho”.

      El encuentro fue en "el freezer”, así se le dice al despacho de Milei. La temperatura no supera 18 grados. Solo se sirvió agua. Milei se mostró exultante: “iniciamos un crecimiento para los próximos 20 años”.

      Y, sincero, agregó: “esto es a costa del sacrificio de la gente, que la está pasando mal”. Pero agregó: “a pesar de eso, las encuestas nos siguen dando bien. La gente comprende”. Adelmo Gabbi lo interrogó directo: “Presidente, ¿cuándo salimos del cepo?”. Milei respondió: “rápido. Se van a sorprender. Antes de lo previsto”.

      Gabbi insistió. Milei completó. Así lo dijo: “vamos a secar la plaza de pesos y a una libre flotación”.


      Sobre la firma

      Marcelo Bonelli
      Marcelo Bonelli

      Periodista y analista político mbonelli@clarin.com

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