• Pareja Getty Images
  • Foto

  • Video

23.05.2012 | Sexología

Mujer y sexualidad: ¿existe una estimulación adecuada?

Durante siglos, el placer femenino estuvo arrinconado, silenciado, ignorado. Hoy, legitimado socialmente y hasta amparado por la ley de educación sexual, busca destino. La licenciada Diana Resnicoff nos habla de las diferencias fisiológicas y psico-emocionales del hombre y la mujer y comparte consejos para reencontrarnos con nuestro cuerpo y disfrutarlo.

Lic. Diana M. Resnicoff
  • 11

Cada tanto surgen controversias sobre lo que las mujeres "deben sentir" o "dejar de sentir". ¿Existe algún punto mágico aún no descubierto que provoque placer? ¿Es posible desarrollar mayor sensibilidad vaginal? ¿Es lícito que algunas mujeres prefieran recibir caricias a ser penetradas?.

Vale la pena preguntarnos si la sexualidad masculina es también sometida a tantas preguntas. Y respondernos: no, en absoluto. La calidad del orgasmo de un hombre no se cuestiona. Con la mujer, en cambio, los diferentes medios de comunicación, al igual que ciertos libros, insisten en calificar, cuantificar, criticar y hasta proscribir lo que las mujeres sienten. Y, en tanto, las mujeres, preocupadas por demás en cumplir o adherir a lo “normal”, dejan de lado o estigmatizan sus propios ritmos, sensaciones y tiempos.


Hombre, mujer, dos mundos

Una condición previa necesaria para iniciar cualquier actividad sexual es la excitación que aparece en una mujer cuando se siente sexualmente atraída. Los tipos de caricia –suave, áspera, cosquilleante, incitante- y las zonas que responden y provocan la atracción son variados y diferentes en cada mujer y en diferentes momentos de la vida.

Caricias, besos, miradas, mimos y un contacto corporal directo nos excitan sexualmente. También pueden despertarnos sensaciones eróticas, las fantasías, el recuerdo de ciertas imágenes placenteras de otros momentos vividos o de alguna lectura o película... Casi siempre, son varios factores los que se combinan para encendernos.

La presencia de un hombre, su comportamiento, o quizá rozar sus manos son puntos “disparadores” de esas imágenes placenteras, casi siempre tan fugaces que las mujeres dicen no recordarlas. Directamente se manifiestan atraídas, excitadas eróticamente y deseosas de mantener una relación sexual.

Una de las diferencias fundamentales entre el varón y la mujer es que mientras el primero se excita principalmente con estímulos visuales, la mujer requiere esencialmente de los táctiles. Además, la mujer suele excitarse más lentamente que el hombre. De hecho, el estado de excitación se intensifica cuando, en una atmósfera de intimidad, los cuerpos se rozan o se estimulan ciertas zonas muy sensibles. No siempre sucede con los cuerpos desnudos, a pesar que el contacto “piel a piel” proporciona estímulos directos y muy fuertes.

Hay numerosas mujeres, y también hombres, que necesitan un prolongado tiempo de excitación estando vestidos o con un poco menos de ropa, pero no desnudos totalmente. Desvestirse rápidamente por suponer que ello incrementará al máximo la excitación sexual no siempre es efectivo.

Casi todas las mujeres necesitan este período previo de excitación durante el cual se dan la mayor parte de los juegos amorosos. Para poder disponerse a gozar plenamente de las sensaciones eróticas, se debe estar seguro de no ser interrumpido, espiado, distraído. Las mujeres necesitamos estar relajadas lo más que podamos. 


La etapa de excitación, clave en la fisiología de la respuesta sexual femenina

La etapa de excitación es un momento clave porque durante la misma se producen todos los cambios fisiológicos previos al orgasmo. Nuestras estructuras sexuales se expanden y se congestionan más que las masculinas; la única diferencia en esta etapa es que la erección del hombre ocurre fuera del cuerpo y, en consecuencia, es visible; la nuestra, en cambio, sucede bajo los labios vaginales.

En la mujer esta etapa se caracteriza por la aparición de un exudado más o menos espeso en las paredes vaginales, capaz de lubricarla y facilitar así la posible penetración. Esta sensación de humedad suele ser agradable y es acompañada de una suave relajación de los músculos que rodean la entrada vaginal. Es una señal específica de estar respondiendo en forma efectiva a los estímulos eróticos.

Simultáneamente, se produce la erección de los pezones, la dilatación de las areolas, el aumento del clítoris; los labios mayores se apartan del orificio vaginal y los menores aumentan de tamaño. El tercio externo de la vagina se llena cada vez más de sangre, aumenta la lubricación vaginal y se congestiona de manera tal que reduce su diámetro en casi un 30%; sus paredes, congestionadas, constituyen la plataforma orgásmica, cuya existencia es señal de orgasmo inminente.

Se trata de un período de intenso goce durante el cual su cavidad pélvica se llena de toda la sangre necesaria para alcanzar luego un orgasmo satisfactorio. Hacia el final de la fase, se producen contracciones uterinas y la retracción del clítoris, que se esconde dentro del prepucio.

Si la estimulación deja de ser placentera, la excitación desciende y desaparece. A veces, un dolor mínimo, una palabra fuera de lugar, una caricia brusca, nos saca totalmente de clima, debiendo transcurrir un cierto período para que la respuesta placentera vuelva a aparecer. Y esto es así por razones fisiológicas, porque somos diferentes a los hombres, que pueden permanecer excitados aunque la estimulación manual cese.

La penetración debe intentarse cuando la mujer alcanza límites muy altos de excitación, cuando su vagina está lubricada y dilatada. De lo contrario, puede llegar a ser dolorosa, decreciendo su interés sexual.

Todos estos fenómenos suceden por autoestimulación o por estimulación manual u oral del compañero. Una característica importante de la excitación femenina es la necesidad de recibir estimulación continua, incluso durante el orgasmo, para lo cual sólo nosotras podemos saber qué necesitamos. Nuestro cuerpo es la guía infalible y nosotras somos “las expertas” del mismo. Por eso es necesario que seamos nosotras quienes informemos a nuestra pareja, verbal u oralmente, qué cosas nos gustan y cuáles nos disgustan.

Pensemos que la gran mayoría de los hombres no están informados sobre cómo son los genitales femeninos; más aún, la gran mayoría nunca los vio. Un buen punto de partida podría ser describirle tus genitales, explicándole la sensibilidad de las diferentes estructuras. No hay que olvidar indicarles cuáles son tus zonas más sensibles, incluso guiando su mano con la tuya para que de este modo sepa cómo te gusta exactamente ser acariciada y qué grado de presión preferís. Así, de modo tranquilo y jugando, tu pareja aprenderá un montón de cosas sobre tus necesidades. Y ambos la pasarán genial.


Lic. Diana M. Resnicoff. Psicóloga clínica. Sexóloga clínica. Autora de www.e-sexualidad.com

  • Imprimir
  • Enviar

Comentá con Facebook

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
Nos apoyan
Copyright © 2013 / Entremujeres
Todos los derechos reservados

Protección de datos personales


Agea Digital
  • POLITICA DE PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES

  • Protección de Datos Personales

Al registrarse en alguno de los sitios de Dominio de ARTE GRAFICO EDITORIAL ARGENTINO S.A. (en adelante AGEA), EL USUARIO deberá brinda información personal, prestando su consentimiento para que la misma sea almacenada directamente en una BASE DE DATOS, encontrándose protegida electrónicamente, utilizando los mecanismos de seguridad informática de protección de la información más completos y eficaces para mantenerla en total confidencialidad, conforme a la Ley Nº 25.326 de Hábeas Data, no obstante lo cual, el Usuario puede informarse al respecto en http://www.jus.gov.ar/datospersonales/pdf/ley_ 25326.pdf, siendo la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, el órgano de control de la citada norma legal (http://www.jus.gov.ar/datospersonales/).

AGEA se reserva el derecho a modificar la presente política para adaptarla a novedades legislativas o jurisprudenciales así como a prácticas de la industria. En dichos supuestos, anunciará en esta página los cambios introducidos con razonable antelación a su puesta en práctica.

Mediante el presente, toda persona que se registra en un sitio de Internet de dominio de AGEA (en adelante USUARIO) y vuelque información respecto de su nombre, domicilio, documento nacional de identidad, identificación tributaria, teléfono, dirección de correo electrónico y/o datos vinculados a productos financieros (DATOS PERSONALES), presta su consentimiento para que dicha información sea almacenada directamente en una BASE DE DATOS de propiedad de AGEA.

El Usuario garantiza que los Datos Personales facilitados a AGEA son veraces y se hace responsable de comunicar a ésta cualquier modificación en los mismos.

Se deja expresamente aclarado que ciertos Servicios prestados por éste sitio u otros sitios vinculados pueden contener Condiciones Particulares con previsiones específicas en materia de protección de Datos Personales.

Los Datos Personales serán incorporados a una base de datos que es de titularidad de AGEA (la "Base").
EL USUARIO presta su consentimiento para que AGEA realice operaciones y procedimientos sistemáticos, electrónicos o no, que permitan la recolección, conservación, ordenación, almacenamiento, modificación, evaluación, bloqueo y en general, el procesamiento de sus DATOS PERSONALES (en adelante TRATAMIENTO DE DATOS PERSONALES). AGEA podrá contratar a terceros para el tratamiento de Datos Personales.
La finalidad de la recogida y tratamiento de los Datos Personales es la que se detalla a continuación:

  • • Para habilitar su participación en promociones, premios o concursos en línea.
  • • Para el desarrollo de nuevos productos y servicios que satisfagan las necesidades del Usuario.
  • • Para contactarse, vía mail o telefónicamente, con el Usuario a fin de relevar opiniones sobre el servicio y para informar sobre productos y servicios de cualquiera de los sitios editoriales o productos de AGEA.

AGEA ha adoptado los niveles de seguridad de protección de los Datos Personales legalmente requeridos, y ha instalado todos los medios y medidas técnicas a su alcance para evitar la pérdida, mal uso, alteración, acceso no autorizado y robo de los Datos Personales facilitados a AGEA. Ello no obstante, el Usuario debe ser consciente de que las medidas de seguridad en Internet no son inexpugnables. Por tal motivo, debe tener presente que siempre que divulguen voluntariamente información personal online, ésta puede ser recogida y utilizada por otros. Por lo tanto, si bien ponemos nuestro mayor esfuerzo por proteger su información personal, AGEA no será responsable por la difusión de los datos personales de nuestros visitantes efectuada por fuentes ajenas a ésta ni será responsable por los daños y perjuicios que la misma genere.

El Usuario tiene reconocidos los derechos de acceso, cancelación, rectificación y oposición, así como tienen reconocido el derecho a ser informados de los permisos de acceso realizados contactándose con AGEA a través del correo electrónico datospersonales@agea.com.ar
El Usuario puede modificar sus Datos Personales en cualquier momento, accediendo directamente a “Editar Perfil”, valiéndose de su Usuario y Contraseña, podrá dar de alta, modificar y/o dar de baja los datos personales que hubieran ingresado en la Base.

Las estructuras de la Base no requiere ni permite el ingreso de datos ‘sensibles’ en los términos del artículo 7° y concordantes de la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales y su Reglamentación.