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29.03.2010 | Entrevista

"La mujer desestima sus factores de riesgo cardiológicos"

La medicina tuvo, hasta hace poco, una mirada sesgada sobre la salud cardiovascular femenina. Para la doctora Liliana Grinfield, presidenta de la Fundación Cardiológica Argentina, se necesita ahora un verdadero cambio cultural en las mujeres para que encaren la prevención adecuada.

Clarín Suplemento ZONA
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En una sala de espera para hacerse un estudio cardiológico -una ergometría-, hay una mujer y cinco hombres de mediana edad. ¿Es una proporción casual, adecuada o marca cierta miopía de la medicina respecto de la situación cardiológica de las mujeres?


-El ejemplo que usted pone es excelente porque esto es lo que realmente sucede. No es entonces una proporción insólita, sino frecuente pero inadecuada. Y esta asimetría ha delatado, hasta hace poco, una cultura médica errada. Creo que los médicos nos hemos equivocado al no percibir que la mujer tiene tanta enfermedad cardiovascular como el hombre.


¿Exactamente igual?

-Sí, la mujer se muere exactamente igual que el hombre por problemas cardíacos. Se infarta un poquito menos que el hombre, pero llegado el evento final, los resultados son los mismos. Cuando usted toma los certificados de defunción, ve el mismo número de hombres y mujeres. Lo que ocurre es que la mujer tiene un atraso respecto de la enfermedad coronaria, empieza unos años después. Aunque tendencialmente, es cada vez más temprana la edad en la que ocurren episodios cardíacos. Estamos viendo infartos en gente muy joven.


¿En la misma proporción en hombres y mujeres?

-Estamos viendo infartos en mujeres muy jóvenes. Menos que en hombres, es cierto, pero igual la proporción es muy significativa. Porque la mujer ahora -pese a que mientras menstrúa tiene protección hormonal- carga con muchos agravantes como el estrés, el cigarrillo, la responsabilidad de su vida cotidiana. Todos esos factores le restan protección al corazón.


Se suele decir que a los médicos les cuesta identificar los síntomas cardíacos de la mujer. ¿Es verdad?

-Es verdad que la mujer tiene síntomas mucho más difusos que el hombre. Digo difusos, no "característicos", porque la enfermedad coronaria fue descripta en el hombre, no en la mujer. Entonces, cuando inventariamos, decimos: éste es el síntoma típico, pero para el hombre; el síntoma típico de la mujer no está descripto al día de hoy. De ahí que un malestar como un ahogo en el pecho o una molestia en la zona alta del estómago sean usualmente interpretados como un problema de estómago, o digestivo, pero no cardíaco. A veces ocurre lo mismo con una sensación de cansancio, que puede ser un síntoma de alarma de enfermedad coronaria. Pero muy de a poquito esto se está modificando.


¿Qué le confirma que realmente es así?

-Los mismo médicos se advierten permanentemente: "Señores, atención, cuando venga una mujer y consulte por un cansancio, escuchen qué dice. Puede ser que esté deprimida, porque está menopáusica, por ejemplo. Pero escúchenla, pidan un electro, una ergometría, un ecocardiograma".


¿Pero no es cierto también que, ante una suba de presión, por ejemplo, hay propensión a recetar a la mujer un psicofármaco (antes que un remedio específico), porque se suele creer que en la mujer todo es antes que nada emotivo?

-Yo le diría que no hay propensión, sino que la hubo. Yo siempre decía que se consideraba que las mujeres estábamos con la menstruación o menopáusicas; es decir, que no teníamos más entidad que esa. Siempre se creyó que tenemos alguna cosa relativa a la histeria. E histeria viene de útero, por supuesto. Pero insisto en que esto se verificaba en el pasado. El cambio se está dando y muy rápidamente, por suerte. Es decir, cuando una mujer llega con hipertensión arterial, habrá lugares en los cuales todavía no se toma conciencia de la gravedad -la mujer con hipertensión arterial tiene mucho más hemorragia cerebral que el hombre y mucho más complicaciones graves-, pero la mayoría del cuerpo médico cardiológico y clínico lo sabe muy bien ya.


La medicina, entonces, está ampliando su mirada. ¿Les pasa lo mismo a las mujeres? Porque también es cierto que tenemos la disciplina de ir al ginecólogo, pero no sé si la misma costumbre de hacer prevención cardiológica.

-No, creo que no. Creo que las mujeres desestiman sus factores de riesgo cardiológico. Y fíjese que por cada mujer que muere por cáncer de mama, seis mueren por el corazón. Sin embargo, hay un cambio cultural latente, que aún es muy, muy chiquito. ¿Por qué? Porque no hay campañas de difusión. Sólo las sociedades científicas las encaran. Ahora, desde la Fundación Cardiológica Argentina y desde la Sociedad Argentina de Cardio logía estamos tratando de hacer con el Gobierno una campaña que ayude a las mujeres a tomar conciencia. Estamos trabajando con Pimpi Colombo, la presidenta del Consejo Nacional de la Mujer. Insisto: los cambios culturales llevan mucho tiempo, pero son posibles y hay que empezar ya.


¿Cuál puede ser un buen ejemplo de cambio cultural en salud pública?

-Mire el caso de Suecia: tenían una cantidad tremenda de alcohólicos y uno de los colesteroles más altos del mundo, por la comida con gran cantidad de grasas. Pero dieron un vuelco a sus estadísticas. La cantidad de alcohólicos hoy es la normal (incluso más baja que la media mundial) y han bajado drásticamente los índices de colesterol. Pero esto necesita una larga campaña, no apenas un aviso en el diario. Una campaña debe tener masividad, intensidad, continuidad; y hay que ir evaluando, con encuestas, cómo va mejorando la salud de la población. Por todo esto es imprescindible el apoyo del Estado. Esperamos tenerlo, como también el de empresas privadas, para la encuesta nacional que lanzaremos el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, precisamente.


¿A qué cambio cultural aspira a partir de ese relevamiento?

-A que la mujer tenga mejor salud cardiovascular. Conocemos bien los factores de riesgo cardiovasculares que rigen tanto para el hombre como para la mujer, pero no hay conciencia de que son más deletéreos para la mujer. Por ejemplo, la mujer fuma mucho. Pero si usted tiene más de un factor (fuma y tiene antecedentes genéticos, o fuma y es hipertensa, o fuma y ahora es menopáusica o está en la perimenopausia), el cigarrillo tiene un efecto mucho más dañino. Es una realidad: biológicamente las mujeres son más delicadas.


¿Qué significa exactamente?

-Que sus arterias son más chicas, más finitas y se afectan más fácilmente. Mientras tenemos la protección hormonal, más o menos nos defendemos, sobre todo si nos acompaña una buena genética. Pero cuando empezamos a perder esa protección, las cosas realmente se complican. Por eso, hay que atender los antecedentes familiares, cuidar la presión, controlar anualmente el colesterol. Y si está alto, no mirar para el costado, sino tratárselo. Todavía, en la mujer, los médicos suelen esperar un poco más para tratarlo.


¿Por qué?

-Porque en ese aspecto falta un cambio profesional: si cierta cifra es alta tanto para el hombre como para la mujer, hay que darles estatinas a ambos. Es muy frecuente que el médico diga: "bueno, señora, usted empiece con gimnasia, y en seis meses hablamos". No: "empiece con gimnasia, tome estatinas y después, si le bajó mucho el colesterol, estupendo". Mientras tanto, se ganaron seis meses de salud arterial. Por eso es clave que las mujeres se chequeen y dejen de fumar. Que hagan gimnasia, que coman rico pero descremado y sin grasas y que cuiden el peso (sobre todo en la perimenopausia, cuando es muy difícil remover los kilos que se instalan). Estos son los cambios culturales a los que aspiro. Y sobretodo, a que la mujer tome conciencia de sí misma. Porque yo sigo escuchando en el consultorio que están preocupadas porque el marido tiene 220 de colesterol. Cuando les pregunto a ellas, resulta que tienen 280 y no se están tratando. Es que la gente todavía sigue creyendo que el hombre se enferma y se muere del corazón, pero la mujer no. Este es el primer paso para el gran cambio cultural y el cuidado de sí misma: "señora, no minimice, no relativice su vida; porque cuando empiece con la fatiga y la falta de aire y todos los demás síntomas, a lo mejor todavía se la puede tratar; pero a lo mejor, no".


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