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      La banda que inundó a la Argentina de dólares falsificados

      Tenía base en Córdoba, pero distribuía la moneda por todo el país. Incluso detectaron sus billetes en Colombia. Los atraparon con US$ 4 millones.

      La banda que inundó a la Argentina de dólares falsificadosCLAIMA20150913_0048 Parte de los dólares falsos incautados a la banda

      La historia de Sergio “El Gordo” Guzmán (54) y Sergio Costigliolo (54) bien podría ser la remake de “Los siete locos”, el clásico de Roberto Arlt, en el cual Remo Augusto Erdosain y su socio, el farmacéutico Ergueta, confluyen en la banda liderada por Alberto Lezin, el astrólogo que lidera la sociedad secreta que pretende cambiar –mediante el crimen– el rumbo de la humanidad.
      Es que Guzmán y Costigliolo, detenidos semanas atrás por la Policía cordobesa por liderar una superbanda de falsificadores –les secuestraron unos cuatro millones de dólares y casi dos millones de pesos– tienen varios puntos en común con los personajes arltianos: un pasado comunista; militancia en una organización que presume de revolucionaria como la Tupac Amaru de Milagro Sala; y la adhesión a una logia (ver Los...).
      Ellos dos, y otros diez sospechoso, están imputados por violar el artículo 282 de Código Penal, que castiga con penas de entre 3 y 15 años a quien “falsificare moneda de curso legal”. El dinero que imprimían era de tan alta calidad que se llegó a decir que manejaban “La Casa de la Moneda trucha”. Durante al menos dos años, inundaron todo el país y algunos puntos de Latinoamérica con dólares falsos.
      La banda cayó en lo que la Policía denominó la “Operación Bens”, bautizada así porque los billetes de 100 dólares llevan la imagen de Benjamin Franklin. La investigación se inició a mediados de 2013, cuando Córdoba estaba llena de billetes falsos.
      “Un dato nos permitió comenzar a desentrañar esta madeja, que aún hoy nos sigue deparando sorpresas”, contó a Clarín el comisario inspector Alejandro Mercado, jefe del Departamento de Delitos Económicos de la Policía cordobesa.
      Una víctima de esta banda –o un cómplice traicionado– señaló a uno de los eslabones de la cadena delictiva: uno de los encargados de colocar la plata en el mercado.
      A partir de ahí el juez federal Alejandro Sánchez Freytes, primero; y luego su colega Miguel Vaca Narvaja supervisaron la investigación. “Nos criticaron mucho por la demora para desbaratar la totalidad de la banda. Pero si nosotros hubiéramos hecho las detenciones en 2013, la organización hubiera seguido operando, porque tenía un funcionamiento celular”, confió Mercado a Clarín.
      La banda tenía un funcionamiento muy preciso y cuidadoso. Cada vez que sus líderes pactaban una reunión, hablaban en clave y apagaban sus teléfonos celulares para no ser rastreados mientras se dirigían al lugar del encuentro.
      La importancia de la banda comandada por Guzmán y Costigliolo –ambos imprenteros y ex trabajadores gráficos– llamó incluso la atención de la Embajada de Estados Unidos, que al día siguiente de los allanamientos y las detenciones envió a dos detectives del Departamento de Seguridad Nacional, Alex Ascencio y Eddie Agrait, quienes peritaron los billetes falsos norteamericanos. “Son de excelente calidad, iguales a otros que encontramos circulando en Colombia”, confiaron los agentes americanos a sus colegas cordobeses.
      Una alta fuente diplomática americana le contó a Clarín que “por pedido de la Policía de Córdoba, los representantes del Departamento de Seguridad Nacional están trabajando para colaborar en el análisis de los dólares falsificados”.
      A mediados de agosto, la “Operación Bens” terminó con la detención de 12 sospechosos, 17 allanamientos en Córdoba, Río Cuarto y Jujuy; y el secuestro de dinero falso cortado, listo para distribuir en el mercado, y en planchas en pleno proceso productivo.
      El operativo más importante fue en una casa de la calle Luis Ponce de León 2474 del barrio Parque Capital, donde funcionaba la imprenta más importante. Allí se secuestró la mayor cantidad de dinero falso, además de documentos falsificados; computadoras; impresoras: papel color maíz de alta calidad similar al utilizado para imprimir dólares legales; y la maquinaria para el proceso de elaboración.
      De acuerdo con el expediente, “El Gordo Guzmán” –con antecedentes penales por estafa–, es uno de los mejores falsificadores que se hayan visto en el país. “Tomaba la mayor responsabilidad y a la hora de delinquir quería quedar bien”, contó una fuente del caso. La banda tenía bien distribuidas las tareas: uno diseñaba los billetes; otro ensamblaba; otro les pegaba la purpurina; había un especialista en dotar los billetes de las medidas de seguridad; otro, quizá una de las dos mujeres arrestadas, se dedicaba al corte de los billetes; y otro al armado de los fajos.
      Una de las dos mujeres detenidas en el caso cayó en la casa de Costigliolo y la otra, en Jujuy.
      El juez Vaca Narvaja analiza por estas horas las cuentas bancarias de Guzmán y Costigliolo. Pero su gran objetivo es determinar si se trata de delincuentes comunes o de la versión siglo 21 de “Los siete locos”. 


      Sobre la firma

      Gustavo Molina

      Córdoba, corresponsal cordoba@clarin.com

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