Noticias hoy
    En vivo

      Festival de Cine de Mar del Plata: el mar y su gran fuera de campo

      Comienza la nueva edición del tradicional encuentro, con presencia en las salas. Del 18 al 28 de este mes: tributo a Solanas, una de Hong Sang-soo y una clase de Apichatpong Weerasethakul.

      Festival de Cine de Mar del Plata: el mar y su gran fuera de campoPino Solanas (de espaldas), Yuyo Noé y Tato Pavlovsky en "Tres en la deriva del acto creativo". La apertura del festival con el filme póstumo de Solanas.

      A la pregunta recurrente sobre si está buena la programación de la 36° edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, la respuesta es inequívoca: sí. ¿Las razones? El festival (que además de presencial también será virtual) vuelve a demostrar algo que suele ser un bien estético escaso en estos menesteres: ostenta coherencia en la diversidad, acopia títulos consagrados y no desestima los desconocidos.

      En las secciones competitivas y no competitivas se puede ver mucho de lo más interesante que se estrenó en distintos festivales internacionales a lo largo del año. En esto, el calendario favorece al festival marítimo. El sentido pluralista de la propuesta se puede leer sin más en la “Competencia Internacional”: la hermosa Quién lo impide de Jonás Trueba coexiste en el mismo dominio con la rareza Espíritu sagrado de Chema García Ibarra, dos películas españolas antitéticas e inconmensurables pero unidas por un manifiesto toque autoral y el reconocimiento de filiación a una tradición cinematográfica reconocible. El mismo ejercicio comparativo puede hacerse con la sección “Autoras y Autores”: Veneciafrenia de Alex de la Iglesia tiene el vértigo propio de su cine, intensidad que no le es ajena a Ahed’s Knee de Nadav Lapid y Train Again de Peter Tscherkassky. Las tres películas pertenecen a cosmos incomunicados, pero el sentido del ritmo y el peso del montaje las agrupa misteriosamente, más allá de que los responsables son tres autores indiscutibles, pues tienen una visión del mundo y una concepción del cine propias.

      Algo similar puede decirse sobre las retrospectivas. Nada tienen en común estéticamente las dos mujeres elegidas para estudiar sus respectivas trayectorias, y no solamente porque una es actriz y japonesa y la otra directora y alemana. Las películas en las que Machiko Kyō (1924-2019) es protagonista (y que se verán en 35mm) no tienen nada que ver con la estética de los primeros filmes de Helke Misselwitz, pero en la elección de ambas se vuelve a subordinar un imperativo político ineludible a un criterio estético no menos insoslayable. Es que vindicar la posición de la mujer en la historia del cine es tan necesario como no prescindir del rigor estético para pensar el cine más allá del género. Al respecto, la retrospectiva de Clint Eastwood no deja de ser una inclusión extraña, no por las virtudes de Eastwood como cineasta ni tampoco por representar la inversión simbólica del punto de vista femenino aludido, sino por no hacerse como corresponde, es decir añadiendo más películas menos vistas o intentar directamente lo imposible: una retrospectiva integral con sus 42 películas.

      "El perro que no calla", el sexto largometraje de Ana Katz que anticipó la pandemia."El perro que no calla", el sexto largometraje de Ana Katz que anticipó la pandemia.

      Como viene pasando desde hace tiempo, el festival estrenará muchas películas argentinas, algunas en carácter de estreno mundial como PR1NC3S4 de Raúl Perrone (Competencia Estados Alterados), Álbum para la juventud de Malena Solarz (Competencia Internacional), La encomienda de Pablo Giorgelli (Competencia Latinoamericana) y Reloj, soledad de César González (Competencia Argentina). También se verán algunas películas destacadas que se estrenaron a lo largo del año en el extranjero como Una escuela en Cerro Hueso de Betania Cappato, Jesús López de Maximiliano Schonfeld y Piedra noche de Iván Fund. Pero que el festival dé su puntapié inicial con un estreno como Tres en la deriva del acto creativo no es un tema menor. Recordar a Pino Solanas y empezar con su espectro y legado es una decisión y también una toma de posición.

      Los grandes títulos del año están casi todos, los descubrimientos también. Es decir, las últimas de Hong Sang-soo (In Front of Your Face), de Mia Hansen-Løve (Bergman Island) y Radu Jude (Bad Luck Banging or Loony Porn) se podrán ver en el festival y otras películas pocos conocidas como Re Granchio, A Night of Knowing Nothing, y Eles transportan a morte que no se deberían dejar pasar.

      Hacer un festival de cine con el euro por el cielo y en condiciones de producción cada vez más difíciles no es una cuestión menor. Detrás de esta edición hay que reconocer fuerza de voluntad, deseo y compromiso en sus hacedores. Por eso mismo, que el festival pueda también ofrecer una clase magistral online de Apichatpong Weerasethakul, rendir homenaje al crítico Manny Farber, publicar un libro de Jean-Luc Godard y acompañarlo con una instalación es lo más parecido a una utopía.

      La última película del surcoreano Hong Sang-soo: la excepcional "In Front of Your Face".La última película del surcoreano Hong Sang-soo: la excepcional "In Front of Your Face".

      Memoria (Apichatpong Weerasethakul)

      El cineasta tailandés filmó en Colombia. Mejor que ningún otro colega de ese país pudo retratar la violencia sistémica apenas mostrando el estado latente del malestar en las calles, en las rutas con los puestos de control a cargo de soldados y más todavía en el recuerdo alucinado de la protagonista un poco ante del desenlace, cuando el pasado, en vez de verse, se escucha. Pero Memoria es mucho más que el retrato de una nación; la relación de la memoria se desplaza a un pasado remoto que se introduce por un sonido constante que empieza a escuchar Jessica un día en la noche y que, al repetirse en situaciones inesperadas, intenta reconocer e identificar. Lo que sucede con el personaje de Tilda Swinton (cuyo nombre remite deliberadamente a otro de Yo dormí con un fantasma de Jacques Tourner) a medida que avanza el relato es lo más parecido a una transfiguración de índole cósmica que comienza en Bogotá cuando visita a su hermana en un hospital y culmina en el encuentro con un hombre misterioso que vive en un pueblo perdido al lado de un arroyo. Los 89 planos que constituyen Memoria son indelebles, porque cualquier secuencia reviste un encantamiento ostensible y una cualidad sorpresiva, comprobable fácilmente cuando Jessica acude a un sonidista para materializar el sonido que escucha o cuando una antropóloga francesa (Jeanne Balibar) le enseña una momia de más de 7000 años. Lo hermoso, lo infinitamente hermoso, es el descubrimiento de que la memoria del mundo no es visual sino sonora, y que al afirmarse poéticamente ese veredicto se pueda comprender que el sonido acaso sea más decisivo en el cine que la imagen.

      Vortex (Gaspar Noé)

      Tras un accidente personal que puso en riesgo su vida, el cineasta argentino radicado hace décadas en Francia decidió hacer una película desde la clarividencia que puede prodigar una experiencia límite, y para eso convocó al gran cineasta Dario Argento como intérprete (haciendo un poco de él) y a la extraordinaria François Lebrun (aprovechando su mítica figura ligada a La mamá y la puta) para interpretar a una pareja de ancianos asediados por el paso del tiempo y los padecimientos que se conocen tardíamente en la vejez. El relato se ciñe a la cotidianidad, siempre visto en pantalla dividida, en la que se entrevé el cariño de los cónyuges, el pasado ligado al cine, algunos secretos amorosos y la demencia paulatina en ella y los problemas cardíacos en él. La relación con el hijo, el nieto y algunos amigos del personaje de Argento matizan la soledad de la pareja y también modifican el curso de los días, no así lo que sucede en el interior del filme, cuya fuerza dramática reside en los pequeños gestos de los intérpretes y en los tenues cambios reconocibles en el personaje de Lebrun, que resplandece como nunca, mientras Argento la secunda como si toda la vida hubiera estado frente a cámara y no detrás.

      Diários de Otsoga (Maureen Fazendeiro y Miguel Gomes)

      Entre agosto y septiembre de 2020, la pareja de cineastas detrás (y delante) de cámara decidieron hacer una película en plena pandemia. La película es una ficción sobre lo que fue hacerla, y por esa razón comienza por el final repasando las fechas del diario aludido en el título del último día al primero, incorporando personajes y develando paulatinamente las complicaciones de un rodaje durante un período excepcional. La trama del filme en el filme está inscripta en la convivencia de tres personas y en la carga libidinosa que despierta el estar juntos sin poder ir a ningún lado y sin tener prácticamente nada que hacer, pero lo que importa a los cineastas es dejar constancia de una experiencia del tiempo y el espacio que durante el 2020 se disoció de la percepción y empleo habitual. Al respecto, Gomes y Fazendeiro acopian pruebas que nacen de los momentos compartidos y del escenario elegido (una casa de campo), por lo cual la película acentúa las vicisitudes menores e impredecibles, como la conducta animal, las tareas diarias, la intensificación del ocio y las reglas de la convivencia.

      En este sentido, los planos reiterados de los membrillos maduros o podridos glosan lo indetenible del tiempo, cualquiera sea la percepción de él, y el gran fuera de campo del mar, que se menciona pero nunca se ve, sintetiza la visión del espacio. Hay muchas escenas hermosas, pero ninguna como aquella en la que los personajes construyen un invernáculo para mariposas y dos perros asumen el protagonismo mientras se adueñan del ritmo de toda la secuencia e imponen su propio sentido del tiempo.

      El perro que no calla (Ana Katz)

      Katz predijo humorísticamente la pandemia y también postuló que después de un tiempo no muy prolongado la afirmación de la vida prevalecerá. El giro fantástico de esta comedia intermitente llega en el último acto y hasta que esto sucede ya ha pasado disimuladamente de todo. En efecto, a partir de que Sebastián, un típico adulto joven de clase media argentina, pierde por amor a su perro el trabajo como diseñador en una empresa y comienza a buscar cómo sobrevivir, Katz retrata la precarización laboral, la pauperización de la clase media argentina, posibles formas alternativas de economía y asimismo la misteriosa lógica del afecto que se divisa en todos los vínculos. Todo esto sucede con un empeño admirable sobre los encuadres, el empleo de la elipsis siempre signado por los cortes de pelo del personaje principal, la inserción de dos secuencias animadas y un amor por todos los personajes, incluyendo los perros. En el cine de Katz, el azar y el absurdo orquestan el orden del mundo, pero de esta intuición filosófica no se predica angustia ni cinismo, sino vitalidad y comicidad.

      La parodia de Denis Côté, Hygiène Social, rodada con actores distanciados por más de cinco metros.La parodia de Denis Côté, Hygiène Social, rodada con actores distanciados por más de cinco metros.

      Hygiène Social (Denis Côté)

      El cine de Denis Côté ha sido siempre una legítima rareza, y esta misteriosa comedia de espíritu straubiano rodada en plena pandemia no es una excepción sino la constatación de la singularidad de su cine. Ladrón, guionista, cineasta, amante, esposo, Antonin, que duerme casi siempre en un Volkswagen y solo cree en él ante el enigma del mundo, mantiene distintas conversaciones con su hermana, su amante, su esposa, una funcionaria del Estado y una estudiante de teología cinéfila, víctima de uno de sus robos. Los diálogos son tan divertidos como filosóficamente sugerentes, como lo son también las interpretaciones y la elección de puesta en escena, que privilegia escenarios naturales acentuando por contraste el antinaturalismo de la actuación. La distancia física (no social) entre los personajes constituye la marca irónica y extradiegética que tensiona el mundo absurdo del relato respecto del otro mundo no menos absurdo en el que transitamos, pero sí mucho menos amable y humorístico que el cosmos sin sentido de Antoine, Solveig, Cassiopée y compañía. Los planos generales fijos apenas permiten reconocer bien los rostros de los intérpretes, hasta que solamente en el final Côté decide prodigarle cariñosamente un primer plano en contrapicado a cada uno de sus intérpretes.

      Drive my Car (Ryûsuke Hamaguchi)

      Los meandros misteriosos de la vida íntima es la especialidad del cineasta japonés. En esta ocasión, su interés pasa por indagar la dinámica de un duelo y la misteriosa relación que puede establecerse entre el teatro y la vida en el contexto de una pérdida. La historia se circunscribe a un actor y director de teatro que domina completamente Tío Vania de Antón Chéjov. Su mujer ha muerto y tras dos años de ese evento doloroso es contratado para dirigir la obra en Hiroshima. Entre las condiciones de su contratación se le exige que debe tener un chofer (que será una joven que podría ser su hija, quien también falleció mucho tiempo atrás), una presunta comodidad que le parece inaceptable en tanto que parte de su técnica mnemotécnica consiste en repasar los textos de la obra que ha grabado en el pasado con su mujer como interlocutora de las líneas ajenas a Vania y que pasa mientras maneja. Los subtemas (el fetichismo, la relación de la libido y la creatividad y la circunspección emocional de la cultura japonesa) coexisten con el centro de gravedad narrativo que recae en el duelo y en la alianza secreta y dialéctica que existe entre las emociones y la representación teatral. Lo extraordinario es cómo Hamaguchi filma los ensayos de la obra y el momento en el que se representa, porque el director sabe muy bien cómo apropiarse cinematográficamente de un contexto teatral y mucho más todavía revelar los pensamientos íntimos en un gesto. Lo mismo sucede por añadidura con el origen literario de la película, Hombres sin mujeres de Haruki Murakami.

      Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
      Fecha: Del 18 al 28 de noviembre
      Programación completa: www.mardelplatafilmfest.com


      Mirá también


      Mirá también


      Sobre la firma

      Roger Koza

      Bio completa