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      Orson y Disney, en giras de propaganda por América Latina

      Los directores de cine visitaron los países de la región para documentarse y producir películas. Pasaron por la Argentina, tomaron mate y dejaron huella.

      Orson y Disney, en giras de propaganda por América LatinaAtaviado de gaucho, Walt Disney visitó en 1942 el rancho del pintor Florencio Molina Campos en Moreno.

      Más que la influencia de los intelectuales, el protagonismo de las campañas de propaganda estaba en la industria cinematográfica: ningún medio ofrecía públicos tan masivos, mientras la televisión estaba en sus albores. Una de las áreas más relevantes de la OIAA fue la División Cinematográfica (Motion Picture Division), bajo la dirección de John Hay Whitney. El director emprendió un viaje para varios países latinoamericanos en busca de socios y promotores fiables con el fin de difundir las ideas democráticas entre el público de las Américas a través del cine, contrarrestando la influencia del nazismo.

      Orson Welles rodeado de personalidades del cine argentino, entre ellas, Libertad Lamarque.Orson Welles rodeado de personalidades del cine argentino, entre ellas, Libertad Lamarque.

      La oficina dirigida por Rockefeller desarrolló programas y actividades hasta 1945. Según registra Andrea Matallana en su libro, en ese período de seis años, gastó 140 millones de dólares y empleó a 1.100 personas de los EE.UU. y a 200 extranjeros.

      En el caso de las iniciativas cinematográficas, no solo sembraba de manera masiva las ideas democráticas sino que además permitía al público latinoamericano conocer el llamado American way of life, las costumbres y la vida diaria de las familias en los Estados Unidos: “Estas películas presentaban una imagen sumamente positiva sobre el coloso del Norte, un aliado natural a la hora de elegir entre él y los países europeos de la extrema derecha”, subraya el profesor András Lénárt de la Universidad de Szeged, de Hungría, en su estudio “América Latina según Whitney y Disney”.

      Las películas resultantes de esta política de “buena vecindad” no supo renunciar a los estereotipos asignados a la región: un cóctel de ritmos latinos, sensualidad exuberante y vagancia: Volando a Río (Flying down to Rio, Thornton Freeland, 1933), Por unos ojos negros (In Caliente / Viva Seorita!, Lloyd Bacon, 1935), Rumba (Rumba, Marion Gering, 1935) y Serenata argentina (Down Argentine Way, Irving Cummings, 1940), entre otras.

      Así, a lo largo de los años 30 y 40, cada vez más personajes latinoamericanos aparecieron en las películas de las productoras cinematográficas, como MGM y RKO, encarnados por actores hispanohablantes. Aunque las cosas podían no ser siempre claras: si bien actores y actrices mexicanos, brasileños, argentinos y cubanos llegaron a Hollywood para interpretar papeles latinoamericanos, disolviendo la nacionalidad en la pertenencia a la región. Los directores y productores desestimaban el origen y entonces era fácil que un mexicano interpretara a un argentino, un cubano a un peruano, o brasileños actuaran como mexicanos porque los idiomas y acentos eran lo de menos.

      Esas simplificaciones, de hecho, hicieron naufragar la relación entre Walt Disney y el artista argentino Florencio Molina Campos. Se habían conocido en Río de Janeiro y establecieron un vínculo de colaboración con vistas a producir varias películas: El gaucho reidor (The flying gaucho) y Goofy se hace gaucho. Pero las cosas no salieron bien: al pintor no lo convencían las estrategias narrativas del estadounidense, que ridiculizaban a los gauchos y su idiosincrasia.

      En el rancho Los Estribos, que el pintor Florencio Molina Campos tenía en Moreno, Walt Disney participó de un pic nic en 1942.En el rancho Los Estribos, que el pintor Florencio Molina Campos tenía en Moreno, Walt Disney participó de un pic nic en 1942.

      Otro que visitó la región fue el celebérrimo Orson Welles. El director llegó a la Argentina procedente de Brasil el 20 de abril de 1942. Aquí visitó los estudios Alex para trabajar con materiales de una película titulada It’s All True (Es todo cierto), que quedó inconclusa.

      Pero eso pasaría luego: en Buenos Aires, se presentó ante un atiborrado Teatro Nacional Cervantes, ofreció declaraciones a los periodistas, almorzó con la junta directiva de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina y visitó los Estudios San Miguel.

      “Welles produjo y presentó varios programas de radio luego de visitar extensamente Latinoamérica a comienzos de la década de 1940 –explica Andrés Prozapas en el libro Los dos caballeros de la Política de la Buena Vecindad: Franklin Roosevelt, Orson Welles y la construcción de la imagen de América Latina–. Entre ellos, el transmitido desde Río de Janeiro el 18 de abril de 1942 en ocasión de la celebración del cumpleaños de Getulio Vargas, así como el piloto para la serie Hello Americans en noviembre del mismo año”.

      Orson Welles recibe un combo argento: costillar y mate, en 1942.Orson Welles recibe un combo argento: costillar y mate, en 1942.

      La política de la ”buena vecindad” llegó a su fin en 1947, a medida que la “Doctrina de contención” fue levantando los muros de la Guerra Fría e imponiendo su lógica dicotómica beligerantes. Lo sintetiza Lénárt: “En la nueva situación internacional, el objetivo principal de la Casa Blanca era proteger el hemisferio occidental de la influencia soviética a cualquier precio. Estos cambios eran contradictorios al principio fundamental de la no intervención, proclamada más de 15 años atrás, y dieron lugar a una nueva ola de injerencias estadounidenses en los asuntos de América Latina”.


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      Débora Campos
      Débora Campos

      Editora en Revista Ñ decampos@agea.com.ar

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