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      Lady Di: el día que tomó el té en un pueblo de Chubut y la promesa que no pudo cumplir

      El recuerdo de su visita a Gaiman dos años antes de su muerte de la que este miércoles se cumplen 25 años.

      Lady Di: el día que tomó el té en un pueblo de Chubut y la promesa que no pudo cumplirLady Di en Gaiman, un pueblo en Chubut donde vive la mayor cantidad de descendientes de galeses en Argentina. Foto Archivo

      Al mediodía, Lady Di realizó el avistaje de ballenas en Puerto Pirámides. Después fue a la Estancia Ferro, mítico emplazamiento de Península Valdés. Le habían preparado un caldo especial. Y la esperaba el exquisito cordero patagónico. No probó ni el caldo ni el cordero. Solo estuvo 40 minutos y después, un helicóptero la llevó hasta Gaiman, el pintoresco pueblo de Chubut donde reside el asentamiento de descendientes galeses más importante del país.

      En Gaiman esperaban a Diana, la princesa de Gales, con el emblemático té británico de las 5, rodeado de una decena de exquisitas tortas preparadas por las manos expertas de reposteras de familias galesas. Antes, un coro le cantó un Carnavalito. No probó las tortas y apenas se mojó los labios con el té que casi quedó completo en una taza de loza brillante.

      Fue el 25 de noviembre de 1995. Lady Di cumplía con su deseo de conocer Gaiman y las ballenas, las que se asociaron a esa fiesta inolvidable de la visita de la princesa de Gales a Chubut. Se subió a la lancha “Berretín” junto al entonces gobernador Carlos Maestro, algunos funcionarios, una corte de custodios y el capitán Jorge Schmid quien, en pocos minutos la puso al borde de un ejemplar de los gigantes cetáceos que iluminaron aún más sus ojos verdes.

      “Estaba triste y ausente”, comentaría años después el propio gobernador Maestro. Ya estaba separada del príncipe Carlos y solo pensaba en sus hijos Harris y Williams. En cada lugar al que llegaba, le pedía a su secretaria y sus custodios que desde algún teléfono la comunicara con ellos. El viaje a Chubut significó una de las tantas actividades que la princesa realizó a la Argentina en aquella primavera del 95. En una carta de agradecimiento, prometió volver. Esta vez con sus hijos. No pudo hacerlo.

      Lady Di en pleno avistaje de ballenas en Puerto Pirámides.Lady Di en pleno avistaje de ballenas en Puerto Pirámides.

      “Nunca hubo tantas ballenas como ese día”, la dijo a Clarín tiempo después Schmid quien también recordó que “la península estaba blindada, había custodia hasta en medio de la estepa”. Y que días antes, “la “Berretín”, (lancha que aún conserva en sus hangares de Pirámides), fue prácticamente desguasada. Hasta le vaciaron el combustible que tenía y lo volvieron a cargar”.

      Gaiman nunca olvidó esta visita. La casa “Ty Te Caerdydd”, donde Diana Spencer apenas se mojó los labios con el exquisito te galés se convirtió en un verdadero lugar de culto. Tan solo dos años después de su visita, Lady Di murió en la semioscuridad de un túnel de París, en un accidente sobre el que todavía caen las sospechas. Entonces, la casa de té, rodeada de amplios jardines y monumentos pasó a ser un santuario donde cada 31 de agosto se le rendía un emotivo homenaje. Los turistas llegaban de a cientos para posar junto a la vitrina donde Miguel Mirantes, dueño de la casa había colocado todo lo que había usado la princesa durante su visita.

      Lady Di posando en la casa de te de Gaiman, A la princesa ya se la veia triste. Fue durante su visita a Chubut.Lady Di posando en la casa de te de Gaiman, A la princesa ya se la veia triste. Fue durante su visita a Chubut.

      En el atardecer de aquel día, Lady Di y su comitiva viajaron otra vez a Trelew para abordar el avión que los llevaría otra vez a Buenos Aires. Antes de subir a la máquina, se acercó al alambrado perimetral de la estación aérea y saludó con una sonrisa amable a un grupo de personas y periodistas que se habían acercado para decirle adiós. Vestía un impecable traje verde agua, a tono con sus ojos. Alguien describió después esa despedida como “la triste sonrisa de una princesa”.

      Pese al “horror” que significó este viaje para la corona británica, ella haría conocer aún más su rebeldía contra la nobleza. La de Chubut no fue la única visita que realizó durante su fugaz paso por la Argentina. Hubo varias, pero una de ellas fue sin flashes ni cámaras. Un lugar escondido sobre el Río Luján llamado Isla Silvia la recibiría en secreto. Allí había una colonia de un centenar de chicos con problemas penales y de adicciones. Llegó, como era su costumbre al vestir, con un traje color claro. Se juntó con los chicos. Cara a cara. Hasta que uno le preguntó: “Para qué sirve ser princesa”. Cuentan que ella lo miró con amor y le dijo: “Para venir acá y conocerte a vos”. Todos aplaudieron.

      ​Chubut. Corresponsal

      MG


      Sobre la firma

      Carlos Guajardo
      Carlos Guajardo

      Corresponsal en Chubut chubut@clarin.com

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