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      Budapest vs. Viena: qué ciudad elegir entre arquitectura, museos y gastronomía

      Son dos grandes capitales con una larga historia y mucho para ver.

      Budapest vs. Viena: qué ciudad elegir entre arquitectura, museos y gastronomíaGrandes palacios en Viena, Austria. Foto Shutterstock.

      ¿Cuál es más linda? ¿Dónde hay más atractivos turísticos? ¿Cuál desprende más encanto? ¿Con qué ciudad quedarse? Lo cierto es que no hay una respuesta segura para ninguna de estas preguntas.

      Elegir entre las eternas rivales de Europa resulta prácticamente imposible, sobre todo cuando se trata de dos ciudades tan especiales y auténticas, que la única forma de decidirse es que los viajeros respondan a una pregunta: ¿cuáles son tus preferencias a la hora de elegir un destino?

      El pasado, presente y futuro de ambas ciudades está permanentemente unido por las aguas del río Danubio, que atraviesa el casco antiguo de Viena y se pierde kilómetros más al este en el centro de Budapest. Los lazos históricos y culturales que unen las dos capitales son innegables, pero atesoran particularidades que pueden marcar la diferencia a la hora de comprar un pasaje de avión.

      Budapest, Hungría. Foto Shutterstock.Budapest, Hungría. Foto Shutterstock.

      Si sos más del barroco y la música clásica, Viena te atrapará. Si, en cambio, preferís visitar un lugar de contrastes que te deje con la boca abierta, no dudes en elegir la capital húngara. Aunque el marcador está muy empatado, cada destino tiene sus puntos fuertes.

      Dos historias muy unidas

      Para comprender las similitudes y las diferencias entre estas dos capitales resulta imprescindible mirar para atrás. Su destino quedó unido bajo la corona de los Habsburgo durante siete siglos, en los que el imperio austrohúngaro con capital en Viena concentró todo el poder de Europa.

      La majestuosidad y el lujo de una capital de tales dimensiones quedó reflejada en la arquitectura que impera en la ciudad, elegante y pulcra. Además, su fama como cuna de la música es innegable; siendo el origen de la afamada ópera y de la vida y obra de grandes compositores como Strauss, Beethoven o Mozart. Recorrer las calles vienesas es revivir las mejores obras de la música clásica.

      Budapest, en cambio, es la historia de dos ciudades separadas por el Danubio: Buda, la antigua sede real y zona residencial más elegante, y Pest, el corazón económico y comercial de la ciudad. Cuando estas dos urbes se unieron, Budapest llegó a ser la segunda en importancia del imperio austrohúngaro, después de Viena, aunque permaneció bajo dominio austríaco hasta el fin de la Primera Guerra Mundial.

      Buda y Pest, separadas por el Danubio. Shutterstock.Buda y Pest, separadas por el Danubio. Shutterstock.

      Los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, el horror del Holocausto y la dominación comunista de la URSS terminaron de moldear la apasionante historia de una ciudad que lo tuvo todo y lo perdió todo, pero que ha sabido resurgir de sus cenizas y brillar de nuevo.

      La arquitectura: palacios o castillos

      De monumento en monumento. Si bien otros destinos destacan por sus paisajes naturales, por sus tradiciones o por su vanguardismo, Viena y Budapest lo hacen por su increíble y vasto patrimonio arquitectónico.

      La capital austríaca refleja el legado de la monarquía de los Habsburgo, por lo que rebosa palacios y edificios de exquisito valor. Los palacios de Schönbrunn y Hofburg estuvieron siglos al servicio de la familia imperial, y hoy en día conforman una visita imprescindible para los turistas.

      Uno de los palacios que se pueden visitar en Viena. Foto Shutterstock.Uno de los palacios que se pueden visitar en Viena. Foto Shutterstock.

      Hay que sumar la ópera, que dejará boquiabierto a cualquier visitante, la singular catedral gótica, el Parlamento de Austria y Ringstrasse, la avenida más importante de la ciudad y auténtico sello imperial.

      La arquitectura de Budapest es mucho más tosca y magnífica, haciendo alusión al auge que vivió la ciudad en el pasado. Si Viena destaca por sus delicados palacios, la capital húngara lo hace por sus castillos, fortalezas y bastiones. El Parlamento es la joya de la corona, y no es para menos.

      Se trata del tercero más grande del mundo y su excelente ubicación a orillas del Danubio lo convierte en todo un icono de la arquitectura europea. El castillo de Buda, el puente de las cadenas y el bastión de los Pescadores completan el resto de las visitas imprescindibles de la capital.

      Gran diversidad de museos

      Dos ciudades tan cargadas de historia solo podían dar como resultado una increíble oferta de museos y galerías de gran valor. En este caso, Viena gana por goleada con sus más de cien museos entre los que elegir.

      Los hay para los más curiosos, como el museo del reloj o el museo del globo terráqueo; para los amantes del arte, como el museo Albertina o el museo de Historia del Arte (alberga una de las colecciones más importantes de Europa); o para quienes tienen claro su campo de conocimiento, como el museo Freud, el museo de Historia Natural o el museo del Ejército. Se puede decir que en Viena tiras una piedra y salen varios museos.

      Viena cuenta con más de 100 museos. Foto Shutterstock.Viena cuenta con más de 100 museos. Foto Shutterstock.

      Con todo, Budapest no se queda atrás. La arquitectura de sus museos es una atracción en sí misma, que sorprende a los visitantes antes incluso de cruzar sus puertas. El museo nacional de Hungría, el museo Etnográfico o el museo de Artes Aplicadas son tres ejemplos de edificios que vale la pena visitar por dentro y por fuera.

      La Galería Nacional Húngara reúne obras de arte desde la edad media hasta el siglo XX, incluyendo una colección de arte contemporáneo, mientras que el Holocaust Memorial Center recuerda al más de medio millón de judíos húngaros que murieron a manos de los nazis. Tan imprescindible como sobrecogedor.

      Gastronomías: ¿dulce o salado?

      Comer en Budapest es económico, contundente y bastante sabroso. La gastronomía húngara se caracteriza por el protagonismo inequívoco de la carne, por el uso de paprika y cebolla y por sus vinos. Villány, Eger y Szekszárd son algunos de los más famosos.

      No podés abandonar la ciudad sin probar uno de sus famosos vinos calientes, una costumbre que comparte con la cocina austríaca y que tiene divididos a los turistas, ¿delicioso o repugnante?

      Además, si buscás una experiencia romántica, siempre podés reservar un paseo en barco con cena o comida por el Danubio. Se llevarán una imagen inolvidable de la capital húngara.

      Budapest conquista a los turistas con su arquitectura. Shutterstock.Budapest conquista a los turistas con su arquitectura. Shutterstock.

      Aunque la gastronomía de Viena es bastante similar, recibe influencias de Alemania, República Checa e Italia. Pero si por algo es famosa la cocina austríaca es por su cerveza y por su bollería.

      Sus calles están salpicadas de bares y cafeterías de lo más chic, perfectas para descansar y disfrutar de un merecido trozo de tarta y de un café vienés. En este caso, las papilas gustativas los pueden ayudar a decantarse por hacer un viaje a Viena o a Budapest. La decisión es de tuya, ¿sos más de dulce o salado?

      ¿Vida nocturna o paseos románticos?

      Algo que diferencia muy bien estos dos destinos es su parte más lúdica. Y en este caso… Budapest se alza como vencedora. La vida nocturna de la capital húngara está llena de posibilidades, desde pubs al uso, pasando por grandes discotecas hasta llegar a su gran atractivo: los ruin bar.

      Como su nombre indica, estos bares en ruinas son casas o edificios abandonados que han sido reconvertidos en bares nocturnos. Su variada decoración, su música y el ambiente que se respira dentro son factores difíciles de encontrar en cualquier otro lugar.

      Vista a las calles de Viena. Mercados, museos y palacios. Foto Shutterstock.Vista a las calles de Viena. Mercados, museos y palacios. Foto Shutterstock.

      Si el viaje es una excusa para vivir unas vacaciones románticas por Europa, lo disfrutarás al máximo en las dos ciudades. Viena cuenta con ese plus de elegancia y majestuosidad que hace que pasear por sus calles sea una llamada a la pasión y el enamoramiento.

      En este caso, el as bajo la manga que guarda Budapest son sus balnearios, todo un atractivo para parejas, familias y grupos de amigos. Más de cien manantiales de agua termal, piletas interiores y exteriores, instalaciones de ensueño y la posibilidad de darse un baño caliente al aire libre en pleno invierno. Sencillamente obligatorio.

      Budapest versus Viena, cuestión de sensaciones (y de costos)

      Historia, arte, patrimonio, gastronomía, cultura… Son muchos los aspectos que los ayudarán a elegir el destino perfecto en el centro de Europa. Lo cierto es que Viena gana en muchas de estas facetas, ya que su relevancia histórica y palaciega resulta innegable.

      Sin embargo, Budapest tiene algo que atrapa desde el primer momento, un atractivo difícil de explicar que hace de esta capital un lugar único en el mundo.

      Por último, si el bolsillo es un factor clave a la hora de elegir un destino, hay que tener en cuenta que Budapest es mucho más económica.

      Además, en función de la época en la que se visite, se puede sacar más partido al encanto de cada lugar. Mientras que Viena tiene una magia especial en Navidad, Budapest es un renacer de belleza al llegar la primavera…. ¡Está en sus manos! ¿Cuál es tu elección?...

      Marta Pascual / La Vanguardia


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