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      Naturaleza e historia en una visita a dos comunidades del Amazonas

      Cerca de Manaos, las comunidades Tumbira y Tres Unidos reciben turistas e invitan a reencontrarse con la naturaleza.

      Naturaleza e historia en una visita a dos comunidades del AmazonasVisita a comunidades del Amazonas desde Manaos, Brasil. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.

      Elegida en 2011 como una de las siete maravillas naturales del mundo, la Amazonia o el Amazonas, como solemos llamar a esta región, abarca el bosque tropical más extenso y con la mayor biodiversidad del planeta. Es una de las regiones donde la naturaleza se muestra en toda su potencia. Conocer el Amazonas nos suena a aventura; a fascinación y peligro al mismo tiempo. ¿Cómo entrar al pulmón del planeta?


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      Sin necesidad de ser un explorador o un amante de lo extremo, es posible vincularse no sólo con la naturaleza amazónica sino también con quienes la habitan gracias a propuestas de turismo comunitario y sostenible. Es el caso de las comunidades que se asentaron al borde del Río Negro, río que nace en Colombia y en cuya confluencia con el río Amazonas se levanta la ciudad de Manaos, capital del estado homónimo en Brasil.

      Protector solar, gorro, repelente, tolerancia al calor húmedo y gusto por la navegación: lo imprescindible para la aventura. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.Protector solar, gorro, repelente, tolerancia al calor húmedo y gusto por la navegación: lo imprescindible para la aventura. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.

      Gorro, protector solar, repelente, tolerancia al calor húmedo y gusto por la navegación son las mínimas herramientas necesarias para literalmente embarcarse y orillar la selva que sostiene el oxígeno de todo el planeta.

      Senderismo y paseos en lancha

      Hace 10 años, un área de 103.086 hectáreas alrededor del Río Negro fue declarada Reserva de Desarrollo Sustentable (RDS) por el gobierno de Brasil, es decir, un área natural que alberga poblaciones tradicionales cuya existencia se basa en sistemas sostenibles de explotación de los recursos naturales.


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      Allí se ubica la comunidad Tumbira, donde viven 130 personas y a la que se llega partiendo de Manaos luego de dos horas de viaje en lancha, o un poco más si se trata de una embarcación más grande.

      En la época de seca -una de las dos estaciones posibles en la región; la otra es la de lluvias- el río, siempre caudaloso, está bajo, y la pequeña embarcación atraca en un muelle frente a una barranca que habrá que trepar subiendo incontables escalones de madera. Arriba espera la Posada de Garrido, el hostal de la comunidad, construido en maderas pintadas de verde, con una amplia terraza techada donde se sirven las comidas y frescas habitaciones donde protegerse del sol impiadoso. 

      Hace 10 años, un área de 103.086 hectáreas alrededor del Río Negro fue declarada Reserva de Desarrollo Sustentable. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.Hace 10 años, un área de 103.086 hectáreas alrededor del Río Negro fue declarada Reserva de Desarrollo Sustentable. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.

      Roberto Brito, líder de la comunidad, gerencia la posada. Y cuenta su historia: desde los 12 años se dedicó a la tala, como muchos otros lugareños. Actividad ilegal, pero única forma de subsistencia posible. Sin embargo, a partir de la creación de la RDS y con el apoyo de la Fundación Amazonas Sustentable (FAS), los pobladores de Tumbira transformaron su actividad y hoy combinan el turismo, las artesanías y la explotación sostenible de los recursos naturales del lugar.

      La Posada de Garrido recibió visitas por primera vez en 2012. Brito confiesa que entonces “no sabía qué hacer con los turistas”. Hoy, en cambio, el relato de su vida mantiene en vilo a los visitantes. Roberto incluye un toque místico cuando cuenta que fue el el sonido de un tronco al talarlo, que sonó como un grito desgarrador, lo que le dio “una señal” de que tenía que cambiar de actividad.

      Visita a comunidades del Amazonas desde Manaos, Brasil, una forma de reencontrarse con la naturaleza. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.Visita a comunidades del Amazonas desde Manaos, Brasil, una forma de reencontrarse con la naturaleza. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.

      Roberto es también el que guía al grupo de visitantes en el recorrido de un sendero (trilha) que se interna en la selva. Es quien va nombrando la incontable profusión de árboles y plantas que cierran cualquier posible llegada de los rayos solares al suelo, el que despierta a una tarántula para que salga de su cueva, el que hace sonar de un golpe las enormes e increíbles raíces del árbol al que llaman urucurana para pedir silencio después y así escuchar cómo responde con su canto el capitão-do-mato, un ave típica del lugar.

      Además del senderismo, otra actividad son los paseos en lancha hacia alguna extensa playa de arena blanca donde se puede disfrutar de un baño en el río. Sólo que las aguas negras no son precisamente refrescantes: a las 6 de la tarde están a mayor temperatura que cualquier mar caribeño. Pero los anfitriones compensan con cervezas frías mientras arman unos pinchos de queso y camarones. Otra excursión posible es el baño con delfines.


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      Sabor local

      En el río Cuieiras, tributario del Negro y también dentro del área de protección ambiental, se ubica, a unos 60 km de Manaos, la comunidad Tres Unidos, también dedicada al turismo. Allí atracan embarcaciones de diversos tamaños para almorzar en el restaurante comunitario, comprar artesanías y disfrutar -si el sol lo permite- de la playa, apta para baño.

      Cuidado del medio ambiente y tradiciones locales, parte de la travesía por el Amazonas, Brasil. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.Cuidado del medio ambiente y tradiciones locales, parte de la travesía por el Amazonas, Brasil. Foto: Gentileza Rafaela Gonçalves.

      En Tres Unidos la etnia mayoritaria es la Kambeba. Ataviados con vestidos tradicionales, Waldemir Tuchaua, líder de la comunidad, y su compañera Diamantina reciben a las visitas. Waldemir cuenta su historia: vivía en la selva, cerca de la frontera con Perú, y llegó a la zona muy joven buscando mejores condiciones de vida. Durante un tiempo trabajó en Manaos, pero finalmente encontró su lugar en la comunidad ribereña.

      Pocos allí se reconocían como indígenas. Como consecuencia de la violencia y la discriminación ejercidas por frentes no-indígenas en la región desde mediados del siglo XVII, los Kambeba dejaron de identificarse como tales. Sin embargo, desde hace dos décadas, gracias a la multiplicación de organizaciones de pueblos originarios, los Kambeba comenzaron a afirmarse nuevamente como indios y hoy la población total de esta etnia en Brasil es de alrededor de 1.500 personas, de acuerdo a datos de la organización Povos Indígenas No Brasil.

      En Tres Unidos viven unas 80 personas, que se dedican al restaurante comunitario Sumimi, donde se puede probar un delicioso pescado recién sacado del río cocinado con mandioca y envuelto en hojas de palma; a las artesanías típicas de los kambeba, hechas con maderas y semillas de açaí, y a la producción de harina, a la caza y la pesca.


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      MINIGUÍA

      Dónde alojarse. Pousada do Garrido, 70 dólares la habitación doble. Incluye desayuno y senderismo en la zona. Otros paseos, como nado con delfines, entre 8 y 13 dólares por persona. Contacto: pousadadogarridotumbira@gmail.com

      Cómo moverse. Traslado de Manaos a la comunidad Tumbira: 160 reales la lancha (con capacidad para 8 personas).

      Dónde informarse. Informes sobre visitas a comunidades de Tres Unidos y Tumbira: AmazonasTur, organismo estatal de turismo en la zona, www.amazonastur.am.gov.br


      Sobre la firma

      Gabriela Samela
      Gabriela Samela

      gsamela@clarin.com

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