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01.03.2013 | La relacion sueño-estados de ánimo

Malhumor matutino

Las causas psicológicas y neuroquímicas que influyen en el despertar. Diferencias entre varones y mujeres.

Ana Paula Queija / Especial para Clarín Mujer
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Levantarse cada mañana implica afrontar la actividad de un nuevo día, las presiones laborales, familiares y hasta exigencias autoimpuestas. También puede pasar que el despertador no suene, que el subte no funcione, quedarse sin tostadas para el desayuno u olvidarse de una reunión. Estas situaciones muchas veces determinan el humor matinal.

Sin embargo, existe otro tipo de malhumor, que se instala en muchas personas con frecuencia y cuyos motivos responden a cuestiones psicológicas y neuroquímicas. “Se trata de personalidades con características infantiles o con rasgos depresivos. También se desencadena en individuos muy estructurados, para quienes el menor cambio en su rutina puede resultar una catástrofe”, indica el doctor Eduardo Borsini, experto en Medicina del Sueño del Hospital Británico.

Los expertos coinciden en que el malhumor matutino crónico no tiene una única causa. Y también concuerdan en que afecta “más a hombres que a mujeres”, afirma el doctor Hugo Marietán, miembro directivo de la Asociación Argentina de Psiquiatras y docente de la UBA. Se refiere a una relación de nada menos que 3 a 1.

Las variaciones en el humor dependen de múltiples factores que pueden ser personales y sociales, hasta ambientales e, incluso, estacionales. “Por ejemplo, un día lluvioso condiciona nuestra actitud. En las regiones de escasa luz solar, con inviernos largos y días cortos, las tasas de depresión son más altas”, apunta Borsini, y advierte que el humor es una característica de la conducta humana difícil de definir “que relaciona el mundo interno con el ambiente y que modifica la forma en que uno se conecta con otras personas”. Además de afectar a quien lo padece, el malhumor influye en la percepción que los otros tienen sobre uno.

Primer motivo a atacar: las horas de sueño. “Si alguien descansa pocas horas, mal o entrecortado, es probable que encare el día de malhumor”, advierte. El sueño es una función biológica esencial. Normalmente, una persona duerme un tercio de su vida, es decir, unos 22 años. Pero ahora los argentinos duermen un 25% menos que hace 40 años: seis horas en promedio, según datos de Semana del Sueño en Buenos Aires, evento que concientiza sobre la importancia del descanso.


Las horas no paran

Existen dos relojes que no siempre dan la misma hora: el reloj social, determinado por husos horarios y fijado arbitrariamente por cada país, y el reloj biológico, determinado por millones de años de evolución del cerebro y comandado por variaciones genéticas individuales. La insuficiencia de sueño es el motivo más común del malhumor matutino en la cultura occidental, pero las manifestaciones son variables según la edad del individuo. “En los adultos se refleja con escaso rendimiento intelectual, irritabilidad, agresividad y somnolencia diurna. En los niños, en cambio, el sueño de mala calidad determina conductas de hiperactividad y dificultades de socialización y aprendizaje”, indica Borsini.

Para Diego Golombek, investigador del Conicet, “la privación del sueño nos vuelve irascibles y agresivos; nos equivocamos más y corremos el riesgo de sufrir accidentes”. No obstante, aclara que el sueño deja de cumplir su papel reparador cuando se toma en exceso. “Dormir de más a la noche o alargar la siesta también puede generar malhumor”.


Búhos y alondras

La escasez de horas de sueño no representa el único motivo por el cual se padece malhumor matinal. El síntoma puede ser consecuencia del carácter de una persona. “La relación con el día y la noche es muy personal”, apunta la licenciada Susana Kuras de Mauer, miembro de APdeBA (Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires).

Golombek esclarece: “La cantidad de horas de sueño que requiere cada persona es diferente y su mejor horario para dormir, también”. Hay gente más vespertina y otra más matutina, que de poder hacerlo, elegiría horarios totalmente opuestos para dormir, despertar, realizar actividad física o tareas cognitivas.

Desde la cronobiología identifican a estos opuestos como búhos y alondras, según lo que dicta su reloj biológico. “Los búhos tienen dificultades para despertarse temprano y comenzar el día, pero son hábiles para trabajar y estudiar de noche. Las alondras, en cambio, cuentan con velocidad mental y un gran estado de ánimo desde el amanecer, pero tienen dificultades para permanecer despiertos por la noche”, especifica Borsini. Golombek agrega que puede haber influencia de componentes genéticos y hereditarios junto con cuestiones sociales y culturales que moldean el ciclo de sueño.


Causas que sensibilizan

Por su parte, el doctor Hugo Marietán categoriza las causas que determinan la propensión al malhumor matutino. Según el experto, en las mujeres se da, generalmente, un proceso cíclico: “algunas mañana están de malhumor y otras, no”. Los factores que influyen en el ánimo son, entre otros, el estrés, el exceso de trabajo y los problemas familiares.

En los hombres, en cambio, el malhumor es más estable y “neurótico”. Los neuróticos son los que se levantan con angustia. Su sensación es de opresión y displacer. “Ellos arrastran su malestar hasta el mediodía”, explica Marietán. Pero no tienen un comportamiento agresivo, como las personas a las que llama “alunadas”, que pueden gritar y contestar mal. En sus palabras, este comportamiento se debe con frecuencia a un proceso químico, generado entre el estado de vigilia y el del sueño.

“Al llegar la noche, se activan ciertos componentes que facilitan la relajación muscular y ralentizan el sistema psíquico para habilitar el sueño -aclara-. Cuando suena el despertador, se activa un sistema de alarma interno que descarga adrenalina a todo el cuerpo. Si este proceso no se completa, se sufre un despeje del sueño que acarrea somnolencia en las primeras horas del día”.

A otra clase de tipología, el experto la define como “melancoloide”, porque es un estado que remite a la melancolía. “Son personas que encuentran cierta paz a partir de la hora en que el sol se oculta -dice-. El atardecer y la noche son su refugio, por eso se levantan insultando al día”. Por último, explica que hay un tipo de malhumor llamado “estreñido”, que es el que sufre la gente que está constipada por la mañana: “Hasta que no van al baño, su humor es pésimo. Es un síntoma común, del que no se habla demasiado”, agrega.

El malhumor matinal es difícil de resolver. La clave está en aprender a manejarlo de la mejor manera. Marietán asegura que no existe un tratamiento específico, “porque depende de cada metabolismo”. Y sugiere que lo que es habitual en una persona, si no afecta su calidad de vida, no amerita medicación ni tratamiento. “La persona malhumorada mejora su actitud cuando entiende lo que le pasa”, dice. Según el doctor Borsini, la clave está en cambiar la conducta con respecto al descanso. “Buenos hábitos ayudan a generar un bienestar matutino”, concluye.


Jornada abierta

La Unidad de Sueño del Hospital Italiano invita el viernes 15 de marzo, de 15 a 18 horas, a una jornada gratuita sobre las patologías del sueño y sus soluciones. En Tte. Gral. J. D. Perón 4190, Salón del Consejo.



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