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      Manuel Puig, el escritor que contó como nadie la vida pueblerina

      También luchó contra el autoritarismo y el machismo, y fue uno de los fundadores del Frente de Liberación Homosexual.

      Manuel Puig, el escritor que contó como nadie la vida pueblerinaManuel Puig, 1932-1990. Archivo Clarín

      Manuel Puig nació en 1932 en general Villegas, provincia de de Buenos Aires, a unos 465 km de la Capital. Su mamá, María Elena (Male) fue quien lo llevó por primera vez al Cine Teatro Español despertando la que sería su primera pasión. Creció en la década infame y vivió los avatares de la guerra en Europa.

      Cuando terminó la primaria, su familia decidió trasladarse a Buenos Aires para que Manolito pudiese ingresar a la secundaria en el Colegio Ward. Sin abandonar su pasión por el cine, comenzó a ampliar su biblioteca leyendo a Sartre, Hesse y André Gide.

      En 1951 ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras y logró entrar a los laboratorios cinematrográficos Alex. Manuel decía que había dos lenguas del cine: el inglés y el italiano. La primera la manejaba bien desde chico y la perfeccionó en la escuela, y la segunda la estudió en la Dante, donde ganó una beca para ir a Roma al Centro Sperimentale di Cinematografía.

      Manuel Puig en sus años de juventud. / Archivo ClarínManuel Puig en sus años de juventud. / Archivo Clarín

      Llegó a trabajar con Vittorio De Sica y otros grandes directores. Probó suerte como guionista, pero el plató era un infierno, con muchos egos en juego y eso no era para él.

      Manuel escribía sus guiones en inglés, pero no se sentía cómodo ni con el idioma ni con la temática de sus textos. Sus amigos cercanos lo impulsaron a escribir en su idioma y sobre sus recuerdos.

      Tras un paso por Estocolmo y Londres regresó a Buenos Aires a comienzos de los 60. Frecuentó el Instituto Di Tella, los bares de Corrientes y volvió a trabajar en cine, pero ya comenzó a escribir los primeros trazos de su primera novela que terminaría en Nueva York en los ratos libres que le dejaba su empleo en las oficinas de Air France, en el Aeropuerto Kennedy.

      Así nació La traición de Rita Hayworth, que se publicó en Buenos Aires en 1965 y en París en 1969. Fue finalista del premio Seix Barral pero uno de los jurados, Mario Vargas Llosa, se opuso a que ganara diciendo que escribía como Corín Tellado. Lo que el peruano no sabía era que eso es lo que Manuel quería, reivindicar el folletín, el radioteatro, la novela popular.

      Contar historias pequeñas pero universales de su Villegas natal, al que bautizó “Coronel Vallejos”, que empezó a inquietar a ciertas vecinas y vecinos del pueblo real que se veían demasiado reflejados en la pluma de Puig.

      Alfredo Alcón, en la película Boquitas pintadas, basada en la novela de Manuel Puig. / Archivo ClarínAlfredo Alcón, en la película Boquitas pintadas, basada en la novela de Manuel Puig. / Archivo Clarín

      En Boquitas pintadas insistirá con el ese clima pueblerino, pleno de traiciones y dobles morales. La novela fue llevada al cine con éxito por Leopoldo Torre Nilsson. Decía Puig: “No escribí Boquitas pintadas como una parodia, sino como la historia de gentes de la pequeña burguesía que, como primera generación de argentinos, debía inventarse un estilo”.

      Un escritor militante

      Puig nunca ocultó su opción sexual en un contexto de profunda discriminación y participó en la fundación del Frente de Liberación Homosexual.

      En esos años publicó The Buenos Aires Affaire, un policial de época que provocó amenazas de la Triple A y su exilio. Su novela más comprometida fue El beso de la mujer araña, de 1976, que narra la relación entre un homosexual y un guerrillero detenidos que intercambian en su celda recuerdos de películas y experiencias de vida.

      William Hurt (der.) y Raúl Juliá en El beso de la mujer araña. / Archivo ClarínWilliam Hurt (der.) y Raúl Juliá en El beso de la mujer araña. / Archivo Clarín

      El exilio y la situación política en Argentina volverá con Pubis Angelical, llevada al cine por Raúl de la Torre con música de Charly García. Seguirán Maldición eterna a quien lea estas páginas, Sangre de amor correspondido, Cae la noche tropical.

      Siempre se opuso al autoritarismo y al machismo y solía decir: “No nací para que me manden, pero tampoco para mandar”.

      Murió en Cuernavaca, México, el 22 de julio de 1990. Había dicho poco antes: “La muerte es lo peor porque la gente te olvida”.

      Vayan pues estas líneas como una, respetuosa y admirada desmentida.

      E.M.


      Sobre la firma

      Felipe Pigna
      Felipe Pigna

      Historiador y autor argentino.

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