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      Las víctimas del Próvolo se unen para exigir condenas por los abusos sexuales

      Con señas, relataron su sufrimiento a la revista Viva y reclamaron que los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho sigan en prisión.

      Las víctimas del Próvolo se unen para exigir condenas por los abusos sexualesTestigos. Ex alumnos del Próvolo ya no quieren que la sociedad mire para otro lado y calle los abusos sexuales de sacerdotes. Ellos son adultos y decidieron romper el silencio. (Ariel Grinberg/Enviado especial a Mendoza).

      ¿Quién fue? Tres jóvenes juntan los dedos índice y mayor de la mano derecha y los apoyan en paralelo sobre sus tráqueas. Es la seña con la que se refieren a un cura.

      ¿Quién las maltrató? Una chica se estira su párpado derecho con el dedo índice. Remite a una persona con rasgos orientales.

      ¿Quién amparó a los abusadores? El muchacho se toca el hombro con la yema de dos dedos. Quiere decir “la jefa”.

      Los que responden son víctimas de abusos sexuales en el Instituto Próvolo de Mendoza. Hacen una ronda en torno a los enviados de Viva, nos piden atención, superponen sus señas desesperadas. Varias veces juntan las manos, como los que rezan, para referirse al ámbito donde fueron ultrajados.

      Todos quieren hablar, pero ninguno puede: son Sordos y por eso no lograron denunciar durante años el sufrimiento que tenían. En ese colegio, que se promocionaba como institución modelo, nunca les enseñaron la Lengua de Señas Argentina (LSA): querían aislarlos.

      Pero aprendieron a expresarse y, entonces, abrazados por los árboles de Mendoza, unifican la seña: ponen las palmas de sus manos al sol. Y comienzan a balancearlas. Y nos miran. Y miran a los jueces, a los políticos, a las jerarquías católicas. Porque esa seña es un clamor y significa “Justicia”. “Con nuestras manos y nuestras voces rompemos el silencio”, dice el cartel que se cuelgan en el pecho, en el que ellos se denominan “sobrevivientes”.

      Dos intérpretes de la lengua de señas nos ayudan. Cada una con su historia personal: Marcela es hija de padres sordos y Erica, que tiene un conocimiento básico de la LSA, es hermana de una chica que fue testigo de lo que pasó en el Próvolo.

      Y entonces, en un intercambio que demanda el máximo esfuerzo, brotan historias que por años fueron tapadas.

      Marchas por Justicia. Las realizan todos los meses cerca de los días 23, Día del Intérprete de Señas en Mendoza. (Ariel Grinberg).Marchas por Justicia. Las realizan todos los meses cerca de los días 23, Día del Intérprete de Señas en Mendoza. (Ariel Grinberg).

      En el lugar. Entramos ahora en la escena de un crimen contra la niñez. Una pala mecánica de la Municipalidad de Luján de Cuyo levanta cables cortados, ramas caídas y flores destrozadas. No es un sismo esta vez, sino el viento Zonda que arrasa el jardín del Instituto Próvolo, donde curas y monjas fueron acusados de abusar de niños sordos. Se sienten ráfagas de aire caliente que vienen rebotadas de la Cordillera de los Andes. Parecen bocanadas del Infierno.

      El sitio luce como un Edén, lleno de rosales blancos, amarillos y rojos, como la sangre de los desgarros que sufrieron las víctimas, según lo señalan testimonios en poder de la Justicia.

      Es un parque mentiroso: por debajo pasa un electroducto, barras de cobre y aluminio de alta tensión que pueden hacer estallar la postal en pedazos.

      En el patio trasero hay dos fosas cavadas por la Gendarmería en un allanamiento. Las seis hectáreas fueron analizadas con georradares en busca de pruebas. A un costado, en una hoja pisoteada y cubierta de tierra, asoma una imploración a la Virgen María: “Te pido seas la voz que me falta”.

      Pozos abiertos. Los hizo Gendarmería en uno de los allanamientos. (Ariel Grinberg).Pozos abiertos. Los hizo Gendarmería en uno de los allanamientos. (Ariel Grinberg).

      Yuyos irrumpen en las grietas de cemento y un nido de hornero exhibe sus ruinas de barro, mientras los obreros municipales barren los rastros de un pasado que a comienzos del año que viene tendrá su juicio principal, el que sentará en el banquillo de los acusados a los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho, dos nombres que estremecen la memoria de los chicos que los conocieron.

      Nicola Corradi. Su caso provocó un escándalo: ya había sido denunciado en Italia por abusos sexuales y la Iglesia decidió trasladarlo a la Argentina, donde siguió aprovechándose de niños sordos, según las denuncias judiciales.Nicola Corradi. Su caso provocó un escándalo: ya había sido denunciado en Italia por abusos sexuales y la Iglesia decidió trasladarlo a la Argentina, donde siguió aprovechándose de niños sordos, según las denuncias judiciales.

      Ingresar al edificio del Próvolo, clausurado hace dos años, cuando estalló el escándalo, es recorrer un laberinto de intrigas: había un bañito para cada alumna o alumno, con inodoros y bidets miniatura, enfrente de las duchas, también individuales. Todavía se ven los rectángulos con los nombres de las nenas y de los nenes.

      “El papel higiénico se puede tirar en el inodoro, solo toallitas y otras clases de basuras van a los tachitos”, ordena uno de los carteles, de las decenas que hay en las paredes con organigramas, plegarias y el rol asignado a cada docente en caso de terremoto.

      Horacio Corbacho. Es el otro cura acusado. A los gritos, en los Tribunales de Mendoza, se dijo inocente. (Delfo Rodríguez)Horacio Corbacho. Es el otro cura acusado. A los gritos, en los Tribunales de Mendoza, se dijo inocente. (Delfo Rodríguez)

      Una carilla plastificada impone “Reglas básicas de convivencia”, con la fórmula pregunta-respuesta: “¿Llegás? Saludás. ¿Recibís un favor? Agradece. ¿Prometés? Cumple. ¿Ofendés? Discúlpate. ¿Tienes? Comparte. ¿No tienes? No envidies. ¿Ensucias? Limpia. ¿Te hablan? Contesta. ¿Te gustaría que los demás te traten así? Compórtate TÚ así también”.

      Hay en esos mensajes un énfasis en las reglas de higiene. En el expediente judicial, se afirma que una monja ponía pañales a los chicos y chicas que sangraban por las violaciones. Y ningún adulto del establecimiento denunciaba eso a las autoridades. Un pacto de impunidad, que los adultos callaron, sobrevoló casi 20 años este lugar.

      Tres pelotas de fútbol se gastan en la quietud. Hay juegos de mesa apilados y en los azulejos está la lista de los cumpleaños de los huéspedes del “Albergue nenas” y del “Albergue varones”. Y fajas de clausura ya han sido arrancadas. ¿Por qué el edificio no está preservado? Porque la Iglesia y el Estado acordaron la venta del predio sin esperar el resultado del juicio principal, en una operación cuestionada y veloz, que tuvo en cuenta los aspectos inmobiliarios y dejó de lado el peso simbólico de un espacio donde se hallaron rastros de cadenas, bombachitas con semen, videos pornográficos y cartas lujuriosas de sacerdotes, con burlas a los chicos sordos.

      En los allanamientos se encontraron bombachitas con semen, videos pornográficos y cartas lujuriosas de sacerdotes,

      Fue la Asociación Obra San José la que le vendió el edificio del Próvolo a la Municipalidad de Luján de Cuyo en 153.390.989 pesos, de los cuales 60.500.000 pesos fueron pagados en septiembre pasado y el saldo, fijado en 2.551.951 dólares, será abonado en cuatro cuotas anuales de 637.987 dólares, hasta el año 2022. Se instalará un Parque Cívico, donde funcionará la Municipalidad, el Juzgado de Paz, la ANSES, el PAMI, el Registro Civil, bancos y la Asesoría de Menores e Incapaces.

      El patio trasero del Próvolo. Con persianas bajas y señales de abandono. (Ariel Grinberg).El patio trasero del Próvolo. Con persianas bajas y señales de abandono. (Ariel Grinberg).

      Filas, transacciones, autos, más palas mecánicas. ¿Y las víctimas? Ninguna fue consultada. Viva buscó el parecer de la Testigo de Identidad Reservada Número Uno de la causa. Ella, sorda, ex alumna del Próvolo, leyó los labios del cronista, se agarró la cabeza al enterarse de esos planes de instalar oficinas burocráticas y soltó en una voz muy delgada: “Nunca, jamás en la vida, iré a ese lugar a hacer un trámite, por más que me obliguen. Hay demasiado horror ahí”. Ahí las hamacas quedaron detenidas, las calesitas, oxidadas, y dos crucifijos, que lo vieron todo, fueron abandonados en la pared.

      "Nunca, jamás en la vida, iré a ese lugar a hacer un trámite. Hay demasiado horror ahí".

      Testigo de Identidad Reservada

      Hay un cerrajero municipal que tiene 400 llaves y no logra establecer cuáles son las que abrirán las 40 aulas que permanecen cerradas.

      Viva accedió a documentación judicial sobre el caso, entrevistó a familiares, fiscales y abogados, consultó a un enviado especial del Vaticano y solicitó entrevistas a las monjas Kumiko Kosaka y Asunción Martínez, detenidas bajo acusación de colaborar y encubrir a los abusadores.

      “Las religiosas no desean hablar con la prensa”, contestó su abogado, Carlos Varela Álvarez, que armó una página web con fotos de ellas sonrientes y reclamando ser escuchadas 

      Kumiko Kosaka. Estuvo prófuga, fue llevada a la cárcel de mujeres de Cacheuta y luego obtuvo el arresto domiciliario. (AP).Kumiko Kosaka. Estuvo prófuga, fue llevada a la cárcel de mujeres de Cacheuta y luego obtuvo el arresto domiciliario. (AP).

      Kosaka y Martínez, de la congregación Hermanas del Huerto, cuestionan el trabajo de las intérpretes que sacaron a la luz las denuncias de las víctimas y lograron que el caso llegara a los tribunales.

      Una de las víctimas del Próvolo, que vive ahora en San Luis, se tatuó en su brazo derecho una monja con una cruz invertida en la frente. Y un rostro diabólico.

      Dos señas. La hija del corazón de Paola González estuvo en el Próvolo de los 6 a los 14 años. Un cura italiano las recibió en la escuela esquivando sus miradas y preocupado por “la pensione, la pensione”, que la nena en ese entonces no cobraba. El sacerdote era Nicola Corradi, acusado de haber abusado sexualmente de niñas y niños sordomudos entre 1955 y 1983 en la sede central del Próvolo, en Verona. El traslado a la Argentina dispuesto por las autoridades de la Iglesia no fue para él ningún castigo.

      Paola notaba cosas raras. Su hija volvía triste y a veces llorando del Instituto, con reportes de mal comportamiento o de incontinencias. Le dolía la panza.

      La niña no sabía la lengua de señas, ni leer, ni escribir, pero se comunicaba con Paola por un sistema casero.

      La niña se desprendió los botones invisibles de una camisa para denunciar que la habían desnudado.

      Cuando pedía reuniones con psicólogos, asistentes sociales o cuidadores del establecimiento, siempre eran a solas, sin la presencia de otros padres o de testigos. Los profesionales le decían que la nena iba a escoltar la bandera, pero en realidad aprendía poco y nada. ¿Qué explicación tenía lo que para Paola era un engaño educativo?

      Hace justo dos años, cuando estallaron las denuncias por abusos, la nena vio en la televisión el rostro de sus victimarios. Miró a la mamá y con dos señas simples hizo que la vida de ambas cambiara para siempre: se desprendió botones invisibles de una camisa y completó la desnudez con la bajada de la ropa interior.

      “No hay palabras para describir lo que se siente. Es un dolor que te atraviesa el corazón. Juntamos fuerzas y fuimos a hacer la denuncia a la fiscalía de Carrodilla. Ella no podía declarar por su edad, así que la citaron para una cámara Gesell. La presencia de un varón la cohibía, pero cuando se fue, mi nena exclamó: ‘aio pasó, aio pasó’. Algo pasó. Nos mandaron a ver a los médicos forenses. Una mujer la revisó... y me miró. Llamó a su jefe, le dio un informe, y él me comunicó lo más terrible: ‘Su hija tiene secuelas de haber sido abusada, antiguas y recientes, esto ha sido consecutivo en el tiempo’. Eso pasó”, narra Paola. Y llora de rabia.


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      Hubo más señas de la nena. Una donde mostraba sus muñecas: la ataban. Y otra donde se aferraba a unas rejas: la encerraban. Ella señala un lugar bajo. Algunos se confunden, piensan que dice abajo, en un sótano. El Próvolo no tiene un sótano, pero sí un altillo, que es bajo de altura. Y otras víctimas refieren también a un espacio llamado “La Casita de Dios”, donde tenían lugar más abusos.

      El edificio del Próvolo tiene 8.654 metros cuadrados, dos plantas, el altillo, patios y un taller de oficios. Hay un pool, mesas con manteles tendidos, sillitas apiladas, auriculares junto a chanchitos de juguete, una bandera argentina en cuya corbata luce aún bordado en color oro el nombre el Instituto y la piedra fundamental de mármol, de 1995, donde se lee “Abrir los labios del niño sordo a la palabra y su mente a las verdades de la fe”.

      El juicio. La causa más grande de la historia de Mendoza acumula ya 20 cuerpos, tiene 14 imputados, registra un mínimo de 16 niños víctimas y se alista para arrancar el año 2019 como foco de atención mundial, pues el caso es seguido por medios de Italia, Irlanda, Inglaterra y los Estados Unidos, donde la película Spotlight, ganadora del Oscar, abrió nuevos caminos de denuncias de casos de pederastía.

      El rol del Papa Francisco y de la jerarquía católica, que estuvieron todos estos años sin condenar el caso mendocino, es también observado.


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      La negación de los cargos por parte de los curas acusados en Mendoza y las críticas a los intérpretes fueron jaqueadas en septiembre por la confesión del monaguillo Jorge Bordón, quien en un juicio abreviado aceptó su culpabilidad a cambio de un castigo más leve que el que le podría haber tocado. El ex empleado admitió 11 abusos contra cinco víctimas y le dieron 10 años de prisión, cuando las penas previstas aquí por violaciones, abusos y agravantes van de los 8 años a los 50 años de cárcel.

      Fue la primera condena y dejó en claro que los niños no mentían al denunciar los abusos que sufrían. Y tampoco los intérpretes de sus gritos sin eco.

      El abogado Sergio Salinas, de la asociación de protección de derechos Xumex, representa a 20 víctimas que denunciaron abusos y tiene 15 testimonios más que involucran a los religiosos. (Ariel Grinberg)El abogado Sergio Salinas, de la asociación de protección de derechos Xumex, representa a 20 víctimas que denunciaron abusos y tiene 15 testimonios más que involucran a los religiosos. (Ariel Grinberg)

      Voces. El guión de este drama se llena de frases impactantes durante las entrevistas de Viva con distintos protagonistas:

      "Que se apuren con todo esto, porque tenemos miedo y cansancio de esperar", retumba la voz suave de la Testigo de Identidad Reservada Número Uno.

      “Había un pacto de silencio en el Próvolo y lo rompimos. Los chicos estuvieron 10 años sin ser escuchados. Descubrimos una sistematicidad de los delitos y contamos con pruebas suficientes para ir al juicio y pedir más condenas”, avisa el fiscal de la causa, Gustavo Stroppiana.

      “Sobre algunos hechos reales, que puede haber habido, montan algo enorme: hablan de ‘Casa del Horror’, pero es la Justicia la que debe determinarlo. Yo hablé con los dos sacerdotes acusados, les pregunté cosas, pero ellos me negaron todo”, contrapone Alejandro Bochatey, obispo auxiliar de La Plata y “comisario apostólico” por la Iglesia en este caso.


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      “Todo comenzó a fines de 2016, cuando Luis Battistelli, del Movimiento de Sordos de Mendoza, se me acercó en un acto por los Derechos del Niño y me dio un mensaje: ‘Acá hay gente que dice que están pasando cosas tremendas’. Una intérprete de señas, Nancy Cortéz, nos explicó lo que pasaba, hablamos enseguida con la vicegobernadora, Laura Montero, y encaminamos la primera denuncia. En este caso, los intérpretes de señas fueron hacedores de Justicia”, reivindica la senadora Daniela García.

      Lengua de Señas Argentina. Erica (de frente) lo aprendió junto a su hermana Sorda y ahora aprovecha ese conocimiento para ayudar a las víctimas.(Ariel Grinberg).Lengua de Señas Argentina. Erica (de frente) lo aprendió junto a su hermana Sorda y ahora aprovecha ese conocimiento para ayudar a las víctimas.(Ariel Grinberg).

      “Comprendo las barbaridades sucedidas en ese lugar, pero basta de negatividad, queremos cambiar el clima. La compra fue avalada por el Concejo Deliberante y asegura que los vendedores reservarán dinero para obligaciones judiciales con las víctimas. Además, se acordará dejar un espacio para la memoria o algo así”, argumenta el intendente de Luján de Cuyo, Omar de Marchi, abogado y perteneciente a Cambiemos .

      “Yo sigo creyendo en Dios, pero no en una Iglesia que encubre pedófilos. Acabo de firmar mi pedido de apostasía”, avisa Paola González, la mamá del corazón partido.

      Y las señas de las manos al cielo vuelven a pedir Justicia.*

      Con la colaboración de Roxana Badaloni, corresponsal de Clarín en Mendoza.

      *Por recomendación de especialistas en la Convención de Derechos de las Personas con discapacidad, en la versión digital de esta nota fueron reemplazados los términos "sordomudos", "lenguaje" y ​"gestos" por "sordos", "lengua" y "señas", que son los correctos.




      Sobre la firma

      Pablo Calvo
      Pablo Calvo

      pcalvo@clarin.com

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